quiénes somos. La Provincia

Una Orden de Agustinos Recoletos reestructurada

El Capítulo General de 2016

Dedicado de manera especial a la reestructuración de la Orden y con vistas a la revitalización de las personas y de las comunidades, una de las más importantes decisiones del Capítulo General mantenido en Roma en octubre de 2016 fue la promulgación de una nueva estructura para la Orden de Agustinos Recoletos.

En una declaración institucional sin precedentes realizada por video, el prior general de los Agustinos Recoletos, arropado por los ocho priores provinciales, dentro del contexto del 55º Capítulo General, emitió el siguiente comunicado:

  «En la de tarde del 24 de octubre [de 2016], guiado por un sentir general, el 55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos ha aprobado la reestructuración interna de la Orden. Para lograr una auténtica vivencia agustino recoleta, impulsar la vida fraterna en comunidad, acometer la misión que la Iglesia nos encomienda y estar donde seamos más necesarios, el LV Capítulo General ha decidido organizar la Orden en cuatro provincias:

  • Unir la Provincia San Agustín a la Provincia San Nicolás de Tolentino.
  • Unir la Provincia Nuestra Señora de la Consolación a la Provincia Nuestra Señora de la Candelaria.
  • Unir las Provincias San José y Santa Rita de Casia a la Provincia Santo Tomás de Villanueva.
  • Mantener la Provincia San Ezequiel Moreno, ampliando su presencia en un nuevo país de Asia.

Finalizada la votación de dicha decisión, así como la de aquellas vinculadas a las disposiciones generales y particulares que orientarán el proceso por seguir, la sala capitular prorrumpió en unos más que sonoros aplausos, sabedores del proyecto ilusionante que, desde ahora, se pone en marcha con la ayuda de todos los hermanos».
El Capítulo Provincial de mayo de 2018 es el punto de partida de la unión de las provincias de San Nicolás de Tolentino y San Agustín; por ello, desde la promulgación del deseo capitular hasta esa fecha se han llevado a cabo diversas reuniones y se ha formado una Comisión para la Unión de Provincias.

El Papa Francisco recibe a los religiosos capitulares LV Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos en Roma, octubre 2016.

La Provincia de San Agustín

Los orígenes

La Provincia de San Agustín tuvo un origen inesperado y prematuro. El proyecto echó a andar en el Capítulo General de 1938, cuando Gabriel Salinas, delegado capitular de los religiosos en Estados Unidos, sin previo aviso y tras haberse ganado la voluntad del presidente del Capítulo presentó la solicitud de formar una provincia.

Salinas creía en su viabilidad: había autonomía económica, un futuro esperanzador, se esperaba que la cercanía de los superiores mejoraría la disciplina y crecería el interés por las vocaciones nativas… Los capitulares no solo aceptaron la idea de la creación de la Provincia de San Agustín, sino que además crearon otra provincia más, la de San José, con las casas que la provincia de San Nicolás de Tolentino tenía en Venezuela y Perú.

Sin embargo, la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial relegó la cuestión. En 1943 el Consejo General volvió a tratarla, consiguió la autorización de la Congregación de Religiosos y el 13 de diciembre ejecutó el rescripto. La nueva Provincia estaría dedicada a san Agustín y tendría su sede administrativa en Omaha. El 5 de enero de 1944 nombró a los primeros superiores. La instalación oficial tuvo lugar en Kansas City en una solemne celebración. Contaba entonces con 52 profesos y cinco novicios.

Capítulo General de 1938. Religiosos capitulares y el presidente del Capítulo, monseñor Antoniutti, posan junto con la comunidad formativa de Marcilla, Navarra, España, convento donde tuvo lugar el encuentro capitular. Las provincias de San Agustín y San José fueron fruto de las ordenaciones de este Capítulo.

Cuatro lustros de esperanza: 1944-1966

La provincia nació en una difícil coyuntura internacional. La guerra obstaculizó su crecimiento. Las vocaciones no afluían en el número imaginado; su economía seguía en estado precario y no permitía embarcarse en grandes proyectos. La gran mayoría de los frailes continuaba en el ministerio parroquial y se echaban de menos centros propios. Pero había entusiasmo: la provincia creía en sus posibilidades y con la ayuda de las provincias hermanas fue sorteando obstáculos.

La carencia más grave era la escasez de personal. Una provincia con 60 miembros difícilmente podía desenvolverse con la suficiencia que exigen las Constituciones. Se trató de suplir la carencia con una atenta promoción vocacional y el recurso a las provincias hermanas. En 1947 pone en marcha un fondo vocacional; en 1949 lanza la revista Tolle lege para canalizar iniciativas; en 1951 crea un comité vocacional y en 1954 encarga la tarea a un religioso con esa única responsabilidad; en 1961 designa a cuatro responsables regionales para las áreas de Kansas, Omaha, Nueva York y Connecticut.

El seminario de Norfolk (Connecticut) fue inaugurado en 1960 dignamente equipado, con capacidad para cien alumnos, pero casi nunca pasó de cincuenta. El resultado fue descorazonador porque en Estados Unidos la crisis vocacional se hizo sentir muy pronto. Para el curso 1968-1969 el colegio no admitió candidatos y al siguiente clausuró sus puertas.

La provincia se percató pronto de que no bastarían sus esfuerzos para satisfacer sus necesidades. En 1945 el provincial hizo gestiones para atraer religiosos de Venezuela, Perú y Colombia. A finales de ese año, tras un acuerdo con el provincial de San Nicolás, incorporó a cuatro religiosos que trabajaban en Perú; y se intentó animar a religiosos de otras provincias y países a incorporarse a la nueva Provincia.

En septiembre de 1949 llegaron de España seis estudiantes de teología y en 1956 diez más. Fueron los grupos más consistentes, aunque entre ambos habían llegado otros. Tampoco estos voluntarios dieron resultado: algunos volvieron a su provincia y otros no aguantaron el choque cultural y perdieron la vocación. Sin embargo, el esfuerzo no fue en vano. Los 56 religiosos que componían la provincia en enero de 1945 habían ascendido a 129 en diciembre de 1966.

Otra prioridad de la provincia fue la formación de sus religiosos. Entre 1948 y 1962 cuatro se doctoraron en la Universidad Católica de Washington, y otros realizaron estudios en Fordham, St. Louis y Kansas City (Estados Unidos), Salamanca (España), Roma (Italia), Lovaina (Bélgica) y Tréveris (Alemania). En 1974 el 85% de sus religiosos tenía algún título universitario.

También se favoreció la formación religiosa y carismática, lo que fructificó en una atención poco habitual entonces a la persona y doctrina de san Agustín, y a algunos valores de la tradición recoleta. Fruto de ese interés fue la creación de una buena biblioteca agustiniana en Kansas City, transferida luego a Suffern (Nueva York).

En sus primeros años su actividad se circunscribió al apostolado parroquial en tres zonas: Nebraska (tres parroquias) y Kansas (un convento y dos parroquias) en el centro del país; California (tres parroquias) en el oeste; y Texas (cinco parroquias) en el sur.

Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Kansas City.
La mayoría prestaba atención especial a los hispanos, un grupo poco considerado entonces por la misma Iglesia en Estados Unidos. A pesar de esta incipiente especialización en el apostolado hispano, la sajonización de la provincia nunca se puso en tela de juicio. Los hispanos eran objeto de su celo evangélico, pero su objetivo último y también el campo donde buscaban las vocaciones era el mundo anglosajón.

En 1952, con la adquisición del convento de Suffern (Nueva York) la provincia se instala en la costa este, donde el número de católicos y la abundancia de centros académicos facilitarían el reclutamiento vocacional y la formación. Esta casa funcionó desde el comienzo como casa de formación y como centro de irradiación pastoral.

Tagaste Monastery, Suffern, Nueva York, Estados Unidos.
Al año siguiente un grupo de cuatro religiosos se encargó del apostolado puertorriqueño en Nueva York. Fijaron su sede en la parroquia del Santísimo Crucifijo –Holy Crucifix– en el Bajo Manhattan. Desde ella atendían la parroquia de Santa Rosa y se desparramaban por la zona, visitando a las familias y tratando de acercarlas a los sacramentos. Vivían en la zona 1.400 familias puertorriqueñas registradas y varios centenares más sin registrar. El 60% no había recibido la primera comunión y el 80% eran parejas no casadas o en matrimonio protestante. En 1957 el cardenal Spellmann les encomendó oficialmente la parroquia.

En este ambiente maduró su interés por los Cursillos de Cristiandad, a los que la provincia dedicaría muchos desvelos desde 1960. Al principio los celebraron en Suffern, pero su pujanza hizo buscar en 1962 una sede propia en Manhattan, el Centro San José, un local que el cardenal Spellmann puso a su disposición. El movimiento alcanzó gran desarrollo, añadiéndose sucesivamente cursillos para adolescentes, el “cursillo de cursillos” y la Escuela para líderes.

Para 1970 el centro mantenía contacto con 4.000 cursillistas, y en 1972 el movimiento estaba en 75 parroquias neoyorquinas. Incluso se ayudó a extenderlo a Boston (1961), Brooklyn, Newark y Filadelfia (1962), Trenton (1963), Paterson (1964) y Buffalo (1965). En 1994 el Centro San José trocó su vieja sede por otra más amplia en la parroquia de San Juan. Su devolución a la curia en 2012 puso fin a esta página apostólica de la provincia.

Saint Joseph, Centro de Cursillos de Cristiandad. Nueva York.
A la vez los religiosos dieron vida a otras iniciativas que completaban la obra evangelizadora. En 1970, el agustino recoleto David Arias lanzó el programa Luz y Vida de reuniones religiosas en los hogares; dos años después había 45 grupos en 30 parroquias. La Iglesia reconoció su labor encomendándole el Apostolado Hispano en Nueva York (1978-83), y luego nombrándole obispo auxiliar de Newark (1983) y vicario de Asuntos Hispánicos.

Poco antes, en 1972, el también agustino recoleto Alfonso Gallegos, párroco del conflictivo barrio de Watts de Los Ángeles, había sido designado Director de Asuntos Hispánicos de la Conferencia Episcopal de California y en 1981 obispo auxiliar de Sacramento, capital del mismo estado. Hoy está camino de los altares, en proceso de beatificación.

Crisis, ansiedad y lucha por la supervivencia

Hacia 1965 la Provincia de San Agustín entró en una nueva etapa dominada por la inseguridad y la búsqueda afanosa de nuevos caminos de afianzamiento y progreso. Proliferan las reuniones; se reflexiona sobre el estado de la provincia e incluso se encargan estudios externos (1969, 1974, 1982 y 1992); aparecen nuevos órganos de gobierno (secretariados en 1969) y de comunicación (Newsletter en 1969 y The Seekers en 1976); se habla de diálogo, de responsabilidad personal, de respeto a la persona, se replantean la vida común, la pastoral y la promoción vocacional.

Pero en estos debates a menudo faltó serenidad, abnegación y generosidad. Fue un largo proceso de discernimiento en el que conviven deseos de mejorar la convivencia y el apostolado con impaciencias y aspiraciones a una vida más libre y cómoda. La voz de la autoridad y de la ley pierden fuerza, mientras que la de la responsabilidad personal no termina de hacerse oír.

A la inevitable brecha generacional, que en los momentos conflictivos se ensancha desmesuradamente, se unieron otras dificultades. Los religiosos de procedencia española se inclinaron hacia el apostolado tradicional mientras que los estadounidenses prefirieron apostolados más especializados. Y crecieron con fuerza los abandonos: de 1968 a 1974 pierde casi el 30% de sus religiosos, de 115 a 82. Lo más grave, en los profesos más jóvenes, que pasan de 18 a 6, quedando solo un tercio.

En 1969 se hace una clara opción por el apostolado hispano y se comienza a buscar en él vocaciones. Como resultado, en 1976 había ocho novicios hispanos. En 1983 se monta un centro para postulantes hispanos en la parroquia de Santa Ana y en 1985 otro en la de Watts. En 1979 envía por vez primera los novicios a España y desde 1985 lo hace con regularidad.

Cristo Rey Parish, Los Ángeles, California, Estados Unidos.
En 1972 se abre una casa en Madrid para que sirva de apoyo y atraiga algunas vocaciones. A los ocho años se cerró sin haber cumplido ninguno de los dos objetivos. Suerte similar corrió un postulantado en México (1986-1994).

Ninguna de esas medidas logró detener la caída en el número de componentes de la provincia, visible en este cuadro en sus distintas épocas, hasta 2016, año de menor número:

Año

Sacerdotes

Diáconos Permanentes

Religiosos hermanos

Profesos

Total

Novicios

1945

45

0

1

6

52

5

1954

58

0

1

15

74

5

1968

84

0

13

18

129

0

1974

67

0

9

6

86

0

1979

60

0

10

9

79

0

1985

61

0

7

3

71

2

1991

39

0

9

17

65

8

1997

37

1

10

9

56

3

2004

42

2

10

4

56

3

2009

42

3

6

5

53

0

2016

35

3

2

1

38

0

Este descenso continuado desde 1968 impuso un replanteamiento radical de la pastoral de la provincia. El capítulo de 1982 decidió concentrarse en las regiones con mayor densidad de población católica, lo que implicó el abandono del Midwest. Entre 1983 y 1984 se entregaron al obispo de Kansas cinco parroquias. En 1986 se vendió el convento de Kansas y se devolvió al arzobispo de Omaha la parroquia del Espíritu Santo y al año siguiente la de Guadalupe. Con estos y otros abandonos de ministerios se redujo drásticamente el campo de la provincia. Las 20 casas de 1975 quedaron reducidas a 11 en 1995, a 10 en 2003 y a 9 en 2016.
En parcial compensación se aceptaron en California las parroquias de Oxnard (1983), en cuyo territorio se levantó en 1990 el Seminario de San Agustín, Fullerton (1995) y Montebello (1998), mientras que en la costa este se asumió la parroquia neoyorquina de San Juan (1994).

Saint Augustine Priory, Oxnard, California, Estados Unidos.

Principales ejes y aportaciones de la Provincia de San Agustín a la historia de la Orden

El ministerio parroquial ha sido el principal servicio ofrecido por los religiosos de la provincia de San Agustín. En 1974 una comisión de expertos, tras entrevistar a los frailes y estudiar el funcionamiento de la Provincia, elogió la atención a la administración de sacramentos y a la educación. En cambio, subrayó su escasa relación con las entidades eclesiales y sociales de su contexto, su falta de aliento ecuménico, su desinterés por los no creyentes y por los problemas sociales acuciantes para los fieles, como la vivienda, la salud y el trabajo.

Muchos religiosos completaban sus labores parroquiales con la predicación de retiros y misiones populares, la atención a hospitales y la enseñanza en escuelas parroquiales y otros centros privados. Algunos hicieron uso frecuente de la radio. Los capítulos provinciales vieron con buenos ojos estas actividades.

Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de San Cristóbal, República Dominicana.
Como en otras regiones, también aquí los recoletos se preocuparon de dotar a sus comunidades de iglesias, casas parroquiales y escuelas. Sobresalen las iglesias de la Consolación en San Cristóbal (República Dominicana), inaugurada por el padre Nicolás Marcos en 1949, y del Pilar en Santa Ana (California), inaugurada en 1962 por el padre Fabián Gobeo. Al inaugurarla el arzobispo de Los Ángeles felicitó conmovido al párroco y a sus fieles: “Rara vez tan poca gente ha hecho tanto con tan pocos medios”, dijo.

Iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Santa Ana, California.
También es de notar la atención a la tradición espiritual de la Orden y el cuidado y relación con la Familia Agustino-Recoleta. En 1985 patrocinó la instalación de las agustinas recoletas contemplativas en Estados Unidos. Esa sensibilidad aparece con claridad en su interés por la Fraternidad Seglar. Fue una de las provincias que antes y mejor acogió el llamamiento que el prior general dirigió en 1950. El capítulo provincial de 1951 mandó constituirla en todos sus ministerios y en los diez años siguientes se organizó en doce ministerios. En 1959 se celebró una primera convención regional en Kansas City, a la que siguió, en septiembre de 1962, un congreso en el que participaron todos los grupos. En 1967 eran 1.708 miembros y 172 personas en formación previa.

Monasterio de Agustinas Recoletas, en su sede actual de Belvidere, Nueva Jersey.
Luego decreció el entusiasmo. La Fraternidad Seglar no pudo atravesar indemne el criticismo y la desconfianza que atenazaron al asociacionismo católico durante el postconcilio. Pero en América la crisis fue más breve que en otras partes. En 1976 surgió un nuevo grupo en la curia provincial con 27 candidatos. A los tres años contaba con 60 miembros y 8 personas en formación previa a la emisión de las promesas.

A partir de los años 80, tras la llamada de la Orden a implantarla en todos los ministerios, surgieron nuevos grupos en Suffern (Nueva York) y Ciudad de México y se reavivaron los antiguos, sobre todo en Kansas y Texas. El agustino recoleto Francisco Moriones asumió la tarea de proveerles de materiales de reflexión y publicó un manual de espiritualidad agustiniana en tres volúmenes que durante años ha acompañado la reflexión de los miembros de la Fraternidad Seglar por todo el mundo.

Francisco Moriones (†2008).

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