Reportajes (2004-2014)

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El icono de san Nicolás de Tolentino
Octubre 2004.











Interpretación
Imagen del Santo
El icono no pretende hacer un retrato físico del personaje, a pesar de que el artista ha tenido a la vista las pinturas más antiguas sobre san Nicolás. Se muestra al Santo como santo, en cuanto que se ha ido impregnando de Dios a lo largo de su vida.

Fondo y aureola: Dorados a base de pan de oro, en este caso. Representan la luz divina y el actual estado glorioso del Santo.

Figura alargada: Es un recurso ordinario en los iconos, que les confiere espiritualidad. En el caso de san Nicolás, responde en parte a la realidad, pues él era una persona muy alta: medía alrededor de 1,75 m.

Indumentaria: Lleva el hábito de los agustinos recoletos: túnica más capilla con capucha. Éstos lo ven como perteneciente a su familia, y se esfuerzan por identificarse con él. El hábito es de color negro, iluminado aquí a base de azules y grises. En los iconos, la luz tiene una importancia primordial, pues transparenta la luz interior.

Rostro: El Santo aparece joven, pero ya maduro, cargado con la experiencia de los años. Luce en el pelo el cerquillo propio de los clérigos de su tiempo. La frente es despejada, con suaves arrugas; simboliza comprensión y sabiduría. La mirada, llena, está fija en la Verdad contemplada. La nariz es alargada y símbolo de dignidad. Tiene boca pequeña, y la tiene cerrada: transmite la Verdad eterna por medio del silencio.

Atributos
El libro de la Regla: Es un motivo muy frecuente, y el más antiguo, en la iconografía de san Nicolás. Sujeta con ambas manos, y muestra al orante, un libro. En una de sus páginas aparece san Agustín en el acto de escribir su Regla monástica. En la otra, se reproduce, acomodándolas, las palabras de Jesús, según Jn 15, 10: "Yo he guardado los mandamientos de mi padre, Agustín". San Nicolás es presentado como imitador de Cristo y el mejor realizador del ideal agustiniano de vida religiosa.

La estrella: Es el atributo más común de nuestro Santo. Al final de su vida, Nicolás vio muchas veces una estrella que simbolizaba su santidad En grande, la lleva sobre el pecho. En círculos, a su alrededor, una constelación de estrellas más pequeñas decora su hábito.

Escenas
En la franja inferior, el artista ha querido recoger los motivos iconográficos más habituales en san Nicolás.

A la izquierda, el lirio que simboliza su limpieza de vida, y los panecillos. Éstos han tenido siempre gran aceptación en el pueblo cristiano, que ha visto en ellos medicina para los enfermos. Nace esta creencia de una tradición según la cual la Virgen se le apareció al Santo, que estaba enfermo, y le ordenó comer, para curarse, de un panecillo mojado en agua.

A la derecha, dos perdices levantan el vuelo. San Nicolás nunca comía carne. Una vez que estaba enfermo, le presentaron bien cocinadas dos perdices. El Santo las bendijo y ellas levantaron el vuelo. Representa el sentido espiritual de su vida ascética.

En el centro, san Nicolás es representado como patrono de las almas del purgatorio. Es la devoción más arraigada en el pueblo cristiano. Tradicionalmente se ha puesto en relación con la correa. Por eso, en este icono, la correa del Santo cruza los umbrales del purgatorio, y las ánimas se apresuran a asirse de ella.

El marco
Da unidad al conjunto el marco que el icono lleva incorporado. Suele interpretarse como un símbolo del Arca de la Alianza, que contenía la presencia divina. Es por donde se agarra el icono, normalmente, cosa que suele hacerse cubriéndose las manos con un paño, como muestra de respeto (cf. 2 Sam 6, 6-7). El color verde muestra el verdor, la vitalidad infinita, del Espíritu Santo.