Misiones y obras sociales. Misioneros hoy

Hogar Santa Mónica (Fortaleza, Ceará, Brasil)

Antecedentes

La Barra do Ceará es un gran barrio al norte de Fortaleza de economía muy deprimida: desempleo, familias desintegradas e infraestructuras y servicios deficientes. Los Agustinos Recoletos llegaron allí en el año 2000, para trabajar en dos ámbitos: el Seminario San Agustín y la responsabilidad pastoral de seis comunidades de base. No podían quedar al margen de la realidad, así que decidieron atender a las niñas y adolescentes, una de las poblaciones más agredidas social, psicológica y familiarmente en el barrio, en riesgo continuo de sufrir muy graves daños desde edades tempranas. Una vez que entran en la espiral del uso y abuso de sus cuerpos, pierden la referencia del futuro, la autoestima, la voluntad, el respeto y dejan de considerar el estudio como fuente de crecimiento y bienestar. Varias entidades atendían a los menores de edad en la Barra, pero con escasez de recursos materiales y humanos. Por otro lado, las víctimas de abuso y explotación sexual necesitan salir del contexto agresor, pero en Fortaleza pocos centros de acogida les daban atención. Para complementar las actuaciones, los Agustinos Recoletos han creado un centro de acogida y atención integral en el Condominio Espiritual Uirapurú (CEU), sede de una asociación de entidades que en un solo espacio han unido sus proyectos sociales para madres solteras, enfermos de SIDA, presos, niños de la calle, drogodependientes y, con el Hogar Santa Mónica, niñas en situación o riesgo grave de explotación sexual comercial. El proyecto de los Recoletos se completa en la Barra do Ceará y en el barrio Carlito Pamplona, de parecidas características, a través de visitas domiciliares, distribución de elementos de primera necesidad, creación de espacios culturales y formativos con la música o la lectura como referentes.

La dinámica de la injusticia

En Fortaleza los barrios se distinguen por la distribución de riqueza; hay unas áreas nobles, turísticas, con calles limpias y todo lo que ofrece la sociedad del bienestar; frente a eso, barrios de periferia, con gente amontonada y sin una vida digna.

La Barra de Ceará tiene 80.000 habitantes en 385 hectáreas, el 41% menores de edad. Más de 2.000 familias habitan en áreas chabolistas y casi 3.000 en residencias ilegales e improvisadas. El suelo de arena es insalubre e inestable. No hay alcantarillado y la luz llega por empalmes ilegales y líneas de distribución precarias. Las familias sobreviven de la economía sumergida: en el 15,25% de los hogares no hay ingresos fijos, y otro 30% reciben un salario mínimo o menos. La falta de inversión y la indiferencia social para los estudios primarios hacen que el 25% de los menores no esté alfabetizado y tengan que colaborar en la obtención de renta familiar.

Un proyecto con objetivos

El Hogar Santa Mónica cubre todas las necesidades de las residentes: orden, higiene, alimentación, vestido, convivencia. Se les implica en su proceso formativo mediante la responsabilidad, el compromiso y la aceptación de los valores y normas de sociabilidad, con terapias individuales y de grupo referentes al consumo de drogas, malos tratos, explotación sexual, desintegración familiar…

Con todo ello se busca eliminar el absentismo escolar, la insociabilidad, la violencia, la falta de juicio libre y personal, la dependencia económica o la desorientación laboral. El ocio y el juego son ámbitos de crecimiento saludable, promovidos mediante el deporte, paseos por la naturaleza, juegos tradicionales, teatro, danza, pintura, capoeira, judo, manualidades, música… El Hogar vincula a las residentes, a sus familias y a los organismos públicos y privados. El proceso es muy riguroso para cumplir todos los requisitos legales, con intervención y auditoría de las autoridades competentes. Como centro católico y agustino recoleto, el Hogar no descuida la atención pastoral, sin dejar de lado el respeto a la propia confesión religiosa practicada por la residente.

Programas de intervención

La intervención se afronta de un modo multidisciplinar desde las directrices del Plan de Derechos a la Convivencia Familiar y Comunitaria. Hay cuatro tipos de intervención:

  • Formación en medio-abierto en los barrios de Barra do Ceará y Carlito Pamplona: los educadores sociales actúan como agentes de cambio, de conciencia crítica y transformación, que escuchan, dialogan, proponen, aceptan al menor tal como es, ayudan, dan confianza.
  • Casa de acogida Hogar Santa Mónica: las víctimas, enviadas por las autoridades competentes (juzgado de menores, Consejo Tutelar), son preparadas para su reinserción social, lejos de las condiciones y personas que las agredieron.
  • Trabajo diversificado en red con más de 18 entidades públicas y privadas para unir esfuerzos y coordinar acciones con las asociaciones interinstitucionales de atención al menor.
  • Formación de jóvenes normalizados de las cercanías del CEU aprovechando el mayor tiempo posible la infraestructura del Hogar Santa Mónica como un espacio de convivencia sin prejuicios y exclusiones sociales sobre las internas.

Infraestructuras

El Hogar Santa Mónica es un proyecto amplio, complejo y con largo desarrollo en el tiempo y en su propia concepción. En su planificación final, aún no completamente realizada, están las casas de acogida, madres sociales, talleres de formación, área de deporte, juegos y ocio, biblioteca, consultorio médico, casa de voluntarios, cocina general, despachos de administración, gestión y atención, educadores de calle.

Más información



CARDI, Centro Agustino Recoleto de Desarrollo Integral, México D.F.
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Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino.

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