Misiones y obras sociales. Misioneros hoy

El servicio a los inmigrantes

Las migraciones son una de las grandes y oscuras realidades de la globalización. Unas veces por motivos económicos, otras por la guerra, la discriminación o la injusticia, buena parte de la humanidad vive desplazada, con consecuencias personales y comunitarias, psicológicas, laborales, económicas, religiosas y sociales. Afecta a millones de seres humanos en todo lugar, ya sean países de salida, de tránsito o de llegada. Plantea desafíos que la Iglesia asume y afronta con espíritu de caridad.

El emigrante es una persona en duro trance: sus raíces quedan en el aire, acosado por nostalgias, necesitado de dignidad, trabajo y reconocimiento, lejos de la familia, el entorno social y cultural, la lengua; llega sin dinero y a veces, sin una situación legal reconocida, a un país extraño. Y se encuentra con la indiferencia, la incomprensión, la frialdad y en ocasiones la explotación, los prejuicios y la exclusión social.

Parroquia de La Elipa de Madrid, donde los Agustinos Recoletos sirvieron entre 1965 y 2016. En sus
        inicios era un barrio del extrarradio de la capital construido para acoger inmigrantes rurales procedentes de
        toda España. Ya en el siglo XXI se convirtió en un barrio de recepción de inmigrantes extranjeros. Parroquia de La Elipa de Madrid, donde los Agustinos Recoletos sirvieron entre 1965 y 2016. En sus inicios era un barrio del extrarradio de la capital construido para acoger inmigrantes rurales procedentes de toda España. Ya en el siglo XXI se convirtió en un barrio de recepción de inmigrantes extranjeros.

La Provincia de San Nicolás de Tolentino ha atendido durante años a inmigrantes. Ha estado en contacto con emigrantes españoles en Alemania; latinos en Estados Unidos; nicaragüenses en Costa Rica; subsaharianos y magrebíes en España; filipinos en Taiwán; chinos en España; o en las migraciones rurales a grandes capitales como Manaos y Fortaleza (Brasil), Ciudad de México o Madrid (barrio de La Elipa en sus orígenes y atención de la Parroquia Santa Rita en barrios periféricos en los años 60 del siglo pasado). Actualmente la Provincia de San Nicolás de Tolentino cuenta con ministerios propiamente dedicados al trabajo con inmigrantes hispanos en dos regiones de cultura anglosajona: la capellanía latinoamericana de Londres (Reino Unido) y varias parroquias situadas en Estados Unidos (California, Texas, Nueva York y Nueva Jersey); además, en la Diócesis de Madrid atiende la capellanía china.

La atención a los hispanos en Estados Unidos

En 1911 algunos agustinos recoletos son enviados a estudiar en facultades norteamericanas, lo que supuso la primera presencia en el país de la Orden. La primera comunidad, de la provincia de Nuestra Señora de la Candelaria, se estableció en 1917 en Omaha (Nebraska). En 1943 la Orden se había expandido y constituyó una Provincia nueva, la de San Agustín, que en el año 2018 se une a la Provincia de San Nicolás de Tolentino para conformar una única provincia.

La historia de los Agustinos Recoletos en Estados Unidos ha corrido en paralelo con el fenómeno hispano. La avalancha de inmigrantes desbordó a la Iglesia norteamericana, de tradición ítalo-irlandesa. Los Recoletos, de cultura latina, fueron requeridos de distintos lugares. Tras un largo debate, en el Capítulo Provincial de 1969 la Provincia de San Agustín, comunidad bilingüe y bicultural, decide dedicarse principalmente a la pastoral de los hispanos. Ese mismo año, la Provincia de San Nicolás llega a Texas y Nuevo México, y más tarde a Nueva York y Nueva Jersey, situación geográfica que muestra la relación entre los ministerios abiertos y el fenómeno migratorio.

El 11 de diciembre de 1999 se inauguró el Centro Guadalupe en Union City, ciudad en la orilla continental del Hudson, nudo de comunicaciones y salida del túnel Lincoln que une Manhattan con Nueva Jersey y el aeropuerto de Newark. Fue un hecho largamente esperado en una Diócesis donde la población católica hispana tiene una importancia crucial.


La Diócesis aprobó en 1989 el plan “Presencia nueva”, que incluía un centro para la integración de los líderes hispanos en las responsabilidades pastorales y sociales de la Iglesia. Fue una apuesta del entonces obispo, Theodore Edgar McCarrick, animado por su obispo auxiliar David Arias, agustino recoleto español, encargado del apostolado hispano hasta su retiro en 2004. Su pertenencia a la Orden determinó que fuera elegida la Provincia de San Nicolás para hacerse cargo del nuevo Centro.

En mayo de 1997 se firma un convenio y los Agustinos Recoletos pasan a gestionar la Parroquia de la Sagrada Familia y el Centro Guadalupe. Reciben una antigua escuela que durante 1998 es acondicionada: ocho aulas, cafetería para 80 personas, auditorio, tres salas de conferencias con aforo de entre 70 y 100 personas, biblioteca y videoteca en español, dormitorios para 72 personas. En la azotea, un espacio de paseo y descanso.

Los inmigrantes católicos hispanos que se atendían en el Centro Guadalupe eran cubanos (40%), colombianos (25%), peruanos (15%), ecuatorianos (10%), mexicanos (3%), españoles (3%), portorriqueños (2%) y dominicanos (2%). Alrededor de un 20% de ellos tenía problemas de situación legal en los Estados Unidos.

En coordinación con la Oficina del Apostolado Hispano de la Archidiócesis de Newark, el Centro albergaba el Instituto de Formación Pastoral con cursos de teología, Biblia, catequesis, historia de la Iglesia, moral, patrística y elementos pedagógicos y prácticos del trabajo pastoral. La Provincia aportó profesores procedentes de las casas de formación en España o México. Además, el Centro Guadalupe trabajó en red con centros de formación de hispanos en todo Estados Unidos.

El complejo del Centro Guadalupe incluía un Centro de Espiritualidad con capacidad para acoger a 72 personas en retiros, convivencias y reuniones, grupos de Encuentro Matrimonial, Cursillos de Cristiandad, escuelas de evangelización, carismáticos, grupos juveniles, catequistas.

La Dirección del Centro establecía la agenda de actividades. Entre los problemas detectados estaban las dificultades económicas, que serían finalmente causa principal de su cierre, y la falta de una formación sólida entre sus beneficiarios. Pero mientras funcionó fue punto de referencia y catalizador social de los hispanos.

También ha sido un motivo de refuerzo de la Provincia de San Nicolás en Estados Unidos. En 2001 la provincia inauguró allí un edificio de cuatro plantas para la atención del Centro Guadalupe, dos parroquias de Union City (Sagrada Familia y San Agustín), la pastoral vocacional, la residencia de aspirantes a la Orden y la sede de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta.

El año 2013 la crisis económica y la falta de recursos de la Diócesis obligó al cierre y finalización de sus actividades, poniendo fin también a la colaboración de la Provincia de San Nicolás de Tolentino en este campo de la formación de líderes hispanos en la Diócesis de Newark, en la que sí se continúa sirviendo mediante la atención pastoral a las dos parroquias: Sagrada Familia y San Agustín.

Mientras que las necesidades espirituales de los hispanohablantes siempre han absorbido la mayor parte de la energía de los Recoletos desde su llegada a los Estados Unidos, el renovado énfasis en el ministerio hispano se debió a las crecientes necesidades de la población hispana en las parroquias, especialmente en el sur de California, donde las cinco parroquias administradas por los Agustinos Recoletos tienen un ineludible componente de población inmigrante mayoritaria.

Dos de estas parroquias, Nuestra Señora de Guadalupe y Nuestra Señora del Pilar, ubicadas en Santa Ana (Diócesis de Orange), son principalmente hispanas, la mayoría de sus fieles tienen origen mexicano. En Nuestra Señora de Guadalupe, por ejemplo, todos los servicios litúrgicos se hacen en español. Más de 18.000 feligreses pasan por las puertas de estas dos parroquias cada domingo.

Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Santa Ana, California.
La Parroquia de Saint Benedict y la Parroquia de Cristo Rey están ubicadas en el área de Los Ángeles. Sirven a una gran población mexicana, pero aquí se detectan también otras muchas nacionalidades de procedencia distinta, como a filipinos y otros.

La parroquia de Mary Star of the Sea en Oxnard sirve a una población mayoritariamente inmigrante; un 50% de mexicanos, un 40% de filipinos y el resto de muchas otras culturas, como samoanos, coreanos, vietnamitas y europeos.

Parroquia de Mary Star of the Sea, Oxnard, California.
En Suffern (Nueva York), el Monasterio de Tagaste sirve de manera especial a la población hispana del área, que forma un grupo muy diverso de mexicanos, portorriqueños, dominicanos, ecuatorianos, colombianos, peruanos, guatemaltecos y españoles. En la comunidad recoleta se reúnen para sus misas dominicales en español, la educación religiosa, reuniones, grupos juveniles, celebraciones de las fiestas patronales de sus lugares de origen…

Tagaste Monastery, Suffern, Nueva York. Fraternidad Seglar.
Ha habido un importante esfuerzo de acomodación cultural y de respeto a las diversas prácticas propias. La fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe se celebra con novenas y grandes actos cada diciembre, así como las posadas, atendiendo a los mexicanos; para los filipinos se celebra anualmente en algunas de estas parroquias el Simbang Gabi y el Santo Niño.

Se han puesto en marcha diversos programas sociales que benefician especialmente a la población inmigrante. Las parroquias ofrecen despensas de alimentos y colaboran con diversas entidades sociales católicas que proporcionan apoyo legal, médico, educativo o laboral. También se ofrecen clases de inglés y actividades de integración.

Alfonso Gallegos, obispo del apostolado hispano en California, agustino recoleto en proceso de beatificación.
Muchos feligreses inmigrantes están involucrados en asuntos sociales como el activismo pro-vida, las preocupaciones ambientales y los derechos de los inmigrantes, etc. Este tipo de tareas se hacen normalmente en coordinación con la Diócesis donde se encuentra la parroquia.

Las habilidades bilingües de los religiosos (uso del español, inglés, tagalo…) facilitan la atención a las necesidades espirituales y sociales. La oferta de actos religiosos en diversas lenguas hace que estas parroquias estén repletas de vida. Se puede escuchar a la gente saludándose en diferentes idiomas, se produce un rico intercambio cultural de apoyo y de todo aquello que refleja la propia cultura, como la gastronomía, música y danza popular…

Pastoral juvenil en la Parroquia de San Agustín de Union City, Nueva Jersey.
En el caso de las parroquias en Texas, la cercana presencia de una de las fronteras más complicadas y con mayor tráfico cotidiano del planeta entre El Paso (Texas) y Ciudad Juárez (Chihuahua) hace que la tarea de las parroquias católicas tenga componentes especiales y particulares. El país es un caleidoscopio con docenas de culturas y lenguas que conviven en armonía y paz, y la Iglesia Católica en los Estados Unidos no puede ser diferente.


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Capellanía latinoamericana de Londres
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