I Centenario de la Muerte de San Ezequiel Moreno

El 19 de agosto de 1906 fallecía en Monteagudo (Navarra, España) el agustino recoleto Ezequiel Moreno. Canonizado por Juan Pablo II en 1992, hoy se cumple el primer centenario de su muerte, que fue descrita así en las crónicas de la época.
noticias | 19 ago 2006
+ Ilmo. y Rvdmo. Sr. D. Fray Ezequiel Moreno Díaz, obispo de Pasto en la República de Colombia.


Datos de la Defunción

En el día 22 de agosto y a las 12 horas y 50 minutos, del año 1906 fue sepultado en esta Iglesia de los Padres Agustinos Recoletos, sita en la jurisdicción de la villa de Monteagudo, provincia de Navarra, diócesis de Tarazona, titulada Basílica de la Virgen del Camino, frente al altar de la Virgen de la Consolación en la nave lateral del Evangelio, el cadáver del Ilmo. y Rvdmo. Sr. D. Fray Ezequiel Moreno y Díaz, obispo de Pasto en la República de Colombia, América del Sur.

Acaeció su fallecimiento a las 9 horas del día diecinueve de los mismos mes y año en este Colegio de Agustinos Recoletos de Monteagudo, a consecuencia de un cáncer naso-faríngeo.

Al día siguiente, 20, y a las 8 horas, fue embalsamado el cadáver con arreglo al procedimiento Juskovski por D. Máximo Choliz, médico ejerciente en Zaragoza, ayudado por los señores D. Sotero Ibarri, médico titular de Novallas; D. Carlos Blas, médico titular de Monteagudo; D. Escolástico Remacha, farmacéutico de Novallas y D. Felipe Ágreda Fernández, Subdelegado de Medicina del Partido de Tudela (Navarra) a que pertenece Monteagudo, quedando cumplido lo dispuesto en la Instrucción de Sanidad de 1904.

Todo lo cual consta en el Acta del embalsamamiento firmada por los mencionados señores y en el Certificado del Sr. Subdelegado citado que se conservan en el archivo de este Colegio de Agustinos Recoletos de Monteagudo, en el que también se guarda la Real Orden del Ministerio de la Gobernación de 16 de junio del presente año, por la que a petición del P. Rector Bernabé Pena de la Concepción se autoriza la inhumación del cadáver, previamente embalsamado, en la citada Basílica de la Virgen del Camino.


Funeral Solemne

A las 9 horas del predicho día 22 de agosto se celebraron solemnes exequias corpore presente conforme al Ceremonial de Obispos, oficiando de Pontificial el Ilmo. y Revdmo. Sr. D. Fray Andrés Ferrero y Malo, Obispo dimisionario de Jaro (Filipinas), asistido por el Excmo. Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Tarazona, y a su terminación pronunció imponderable oración fúnebre el Excmo. e Ilmo. Sr. D. Fray Toribio Minguella y Arnedo, Obispo y Señor de Sigüenza.

Acto continuo fue encerrado el venerable cadáver en fuerte caja de madera de ciprés, que fue precintada y sellada con cuatro plomos, y en esta forma fue colocado en la sepultura, levantando Acta de las Exequias y Sepelio, por si algún día se hace digno del honor de los altares, que firmaron:

     — los expresados señores obispos;
     — M. D. Vicario Capitular de la Diócesis de Tarazona (S.V.)
         Doctor D. José Vicente Rojo;
     — Licenciado D. Pedro Sanz, Arcipreste de Alfaro;
     — Doctor D. Cándido Vera, Párroco de Monteagudo;
     — Fray Tomás Roldán, provincial de la Provincia de San Nicolás
         de Tolentino de Agustinos Recoletos de Filipinas,
         a quien pertenece la comunidad de Monteagudo;
     — Fray Bernabé Pena de la Concepción, Rector del Colegio;
     — D. Higinio Ayola, alcalde de Alfaro;
     — D. Santiago Martínez, Acalde de Monteagudo; y
     — D. Gaudencio Cantón, Juez Municipal de Monteagudo.


Biografía de Ezequiel Moreno

• Fraile

El Ilmo. y Rvdmo. Sr. D. Fr. Ezequiel Moreno y Díaz nació en la ciudad de Alfaro, provincia de Logroño, el día 9 de abril de 1848, siendo sus padres los muy cristianos consortes Félix Moreno y María Josefa Díaz.

Tomó nuestro santo hábito el día 21 de septiembre de 1864 y emitió la profesión de votos simples el 22 de septiembre del siguiente año en este Colegio de Monteagudo; y pasados tres años hizo la profesión de votos solemnes en el Teologado de Marcilla.

• Misionero en Filipinas

Formando parte de la misión de 1869, llegó al archipiélago filipino a principios de 1870 y habiendo terminado allí su carrera literaria y recibido la Sagrada Orden del Presbiterado, celebró su primera misa en Calapan, capital de la isla de Mindoro.

Perfectamente instruido en el idioma tagalo, del que luego fue maestro, diéronle los títulos de misionero de la Paragua [Nota del editor: Palawan] y Capellán Castrense de la colonia militar de la misma isla. Después desempeñó sucesivamente la parroquia y vicaría de Calapan, la parroquia de Santo Tomás de la provincia de Batangas y el cargo de predicador de nuestro Convento de Manila.

• Rector de Monteagudo

El Capítulo Provincial celebrado en Manila el año 1885 le nombró rector de este Colegio de Monteagudo.

• Misionero y obispo en Colombia

Terminado su rectorado, se alistó como misionero para Colombia y a fines de noviembre de 1888 salió para su destino a la cabeza de la primera misión como presidente de la misma.

Al poco tiempo fue nombrado Provincial de la Provincia de la Candelaria de Agustinos Recoletos de Colombia que había ido a restaurar.

En julio de 1893 fue aprobada en Roma su presentación para Vicario Apostólico de Casanare con carácter episcopal, por su piedad, religión, celo, doctrina, prudencia y consejo —son palabras de León XIII— y recibió la consagración en Santa Fe de Bogotá el primero de mayo de 1894 como obispo titular de Pinara, Vicario Apostólico de Casanare.

Tanto sobresalía el Ilmo. P. Ezequiel en ciencia y virtud y tan relevantes son sus méritos que, a pesar de ser español, fue propuesto por el Gobierno de la República de Colombia para la diócesis de Pasto, preconizado en Consistorio celebrado el dos de diciembre de 1895.

Su episcopado ha sido celebrérrimo por la defensa tenaz y brillante que ha hecho de la doctrina católica contra el liberalismo en todos sus grados y en todas sus especies, lo que le acarreó un terrible martirio moral, que a su vez causó en su delicada naturaleza no menor martirio corporal.


Los rigores de la enfermedad

En abril de 1905 se manifestó con caracteres alarmantes la enfermedad que le ha llevado a la tumba. El venerable clero de Pasto suplicó a su amantísimo Prelado que marchase al punto a Europa, por si se encontraba algún medio de salvar su preciosa vida, y habiéndose sometido con santa resignación a tan irresistible parecer, emprendió el viaje a últimos de 1905 y desembarcó en Barcelona en febrero de este año.

El día 14 de dicho mes se sometió a cruel operación: durante dos horas estuvieron cinco médicos trabajando sin descanso: arrancáronle el velo del paladar, llegando hasta rasparle el cráneo.

La resignación y la paciencia del Sr. Obispo fue ejemplarísima, pues no exhaló un solo quejido, siendo la admiración de los operadores. Después sufrió tres operaciones más y siete cauterios con la misma paciencia: convencidos médicos y paciente de que el mal no tenía remedio, decidióse el santo prelado a venir al Colegio de Monteagudo con objeto de prepararse para morir y tener el consuelo de exhalar su postrer aliento a los pies de la Virgen del Camino.

El día primero de junio llegó a esta casa. El cáncer fue avanzando rápidamente y nunca se le oyó una queja en medio de los dolores atroces que padecía. Sólo pronunciaba los dulces nombres de Jesús y María. Fortalecido con los Santos Sacramentos de Penitencia, Eucaristía por modo de Viático y Extremaunción, Bendición Apostólica y demás auxilios de nuestra Santa Religión, murió en olor de santidad la fecha arriba dicha.


El discurso de un amigo

El elogio del ilustre difunto está admirablemente expuesto en las siguientes palabras de la oración fúnebre del Sr. Obispo de Sigüenza:

       “El piadoso joven que respondió fidelísimamente
       a la gracia de la vocación religiosa;

       el que brilló en virtudes durante el noviciado y coristado
       y brilló todavía más en las Misiones de Filipinas;

       el que fue en este Colegio modelo de rectores
       y mereció lucir en los horizontes americanos
       como Misionero, como Provincial y como Obispo;

       el que siempre cumplió a maravilla con los deberes de su estado;

       el que con lágrimas, sollozos y ardientes jaculatorias
       oraba por espacio de seis o más horas al día;

       el que nunca desplegó sus labios en son de guerra
       o reproche contra sus ofensores;

       el que fué tan amante de la pobreza y realmente pobre,
       que no contaba ni con lo más necesario;

       el que con valor apostólico confesó a Jesucristo
       delante de los hombres;

       el que sufrió tanto y tan heróicamente;
       el que, inflamado su corazón en el fuego del amor divino,
       que Jesús vino a traer sobre la tierra,
       y trabajó como excelente operario evangélico
       por la gloria de Dios y la salvación de las almas...

       El que así vive y así muere,
       ¿No es un justo? ¿No es un santo?


Y santo lo aclamaron todos los que le han conocido y todos los que han presenciado sus últimos padecimientos y su dulce muerte. Y para honor de varón tan esclarecido y para que conste, consigno esto en la partida de defunción que firmo en este Colegio de Monteagudo, á 22 de agosto del año 1906.

       Fr. Bernabé Pena de la Concepción

(Del libro de Difuntos del Convento de los Agustinos Recoletos
de Monteagudo, Navarra, España.
Títulos ausentes en el original.
Puntuación editada y grafía acomodada a la actual).




Escucha el Himno en honor a San Ezequiel

Con motivo del I Centenario de la muerte de San Ezequiel Moreno, los agustinos recoletos José Luis Sáenz Ruiz-Olalde (música) y Francisco Javier Legarra Lopetegui (letra) han compuesto un nuevo himno al santo.

Te invitamos a escuchar este día su interpretación, realizada por las monjas agustinas recoletas del Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús de Lomas de Tecamachalco, en México DF.

Pincha aquí para escuchar la interpretación acompañada de órgano. Formato mp3.

Pincha aquí para escuchar la interpretación acompañada de guitarra. Formato mp3.





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