Los Agustinos Recoletos en México

Entrevista con Javier Guerra, General de la Orden de Agustinos Recoletos, sobre la situación de la Orden en México
noticias | 09 jun 2004
La macrourbe mexicana, donde existe una nutrida presencia recoleta
Tere García, miembro de la Fraternidad Seglar de Nuestra Señora de Czestochowa de Tecamachalco (México), aprovecha el paso del general de la Orden de Agustinos Recoletos, Javier Guerra, por esa comunidad para hacer una extensa entrevista. Hacemos un extracto de aquellas preguntas en las que el General de la Orden muestra su visión de la presencia recoleta en México: el avance de las sectas y la situación de la Orden en este país.

¿Qué no estamos haciendo bien los católicos de México para que haya cada vez más sectas o es éste un fenómeno mundial, y qué debemos hacer?

Este problema no es exclusivo de México y no creo que haya una razón especial en este país fuera de toda coyuntura mundial. En definitiva hay unas ansias en toda persona que no se siente satisfecha con todo lo que le ofrece el mundo, la política, los grandes líderes… Somos humanos y deficientes, y no somos capaces de cumplir siempre nuestra palabra. Por la marcha normal de la realidad en la vida personal, familiar, laboral, de ocio, de relación entre las distintas autoridades y formas sociales, es muy difícil encontrar una satisfacción a todo lo que el hombre aspira.

Pero la Iglesia Católica debe satisfacer esas necesidades…

La Iglesia Católica debe satisfacer, pero lo que pasa es que no llegamos a todas las personas por distintos motivos. En muchas cosas, la Iglesia está diciendo mea culpa, ¿no? Tenemos que aportar mucho todos los católicos, desde el Papa, los obispos, los sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles cristianos...
Las sectas no suelen tener muchas exigencias y ofrecen una solución fácil y rápida. Es muy fácil contentarse con una serie de oraciones e invocaciones sencillas, etcétera, pero no implican el compromiso personal o la formación seria en sus convicciones. Ahí es donde tenemos que trabajar los católicos en cualquier lugar.

Y ahí es donde entra también el discurso agustiniano de que no podemos cumplir todos esos compromisos por nuestra cuenta sino por la Gracia de Dios…

Comenzando a vivir desde Dios, tomando la fuerza desde Dios, confiando solamente en Él y mirando más y confiando más en Él que en los compromisos temporales o proyectos que se hagan de cualquier tipo.

Los que se van por el camino fácil de las sectas por miedo al compromiso desconocen que con la Gracia de Dios se puede cumplir ese compromiso.

Efectivamente, ellos comienzan a introducirse en la secta a partir de un encuentro con alguien que trata de orientarles y darles un consuelo simplista, una oración de agradecimiento, muchas promesas que la mayoría de las veces no se cumplen.
De momento, no es que les llene del todo tampoco, pero bueno, por lo menos encuentran un contrapeso a problemas humanos de estar metidos en el mundo, en las deudas, en el alcoholismo o en la violencia, y en tantas cosas que al final del día hace uno un análisis de conciencia sobre su vida y enfrenta a una serie de interrogantes.
En fin, nosotros tenemos que llenárselo de algo que realmente es auténtico, que la felicidad no solamente es cuestión de sentimentalismo, sino de participar de esa bienaventuranza. Hay tantos problemas humanos que no tienen solución de ningún tipo, que sin fe en Dios, esas situaciones llevarían al hombre a la desesperación y en la desesperanza. Pero los cristianos tenemos recursos propios: la fe, la esperanza y la caridad.

¿Podría instalarse en México una extensión del Instituto recoleto de estudios agustinianos?

Puede, puede ser que llegue. Pero más importante que los Institutos son las personas, y no tenemos dedicadas personas expresamente para eso, porque los especialistas que tenemos los explotamos demasiado en otros ámbitos: hacen mucho bien en congresos, encuentros, participan en revistas especializadas, en la elaboración de diccionarios de espiritualidad…
Entre nosotros, la pastoral es también un compromiso muy fuerte dentro de la Iglesia y con la crisis vocacional en estos tiempos no es fácil dedicar gente solamente a un Instituto cuando en la Iglesia hay muchas necesidades.
Los Institutos tratamos de que tengan cada vez más fuerza, pero como también tenemos otras actividades pues guardar el equilibrio no es fácil. Esperamos que aquí en México surjan más vocaciones.

Nota de la Redacción: a nuestros internautas mexicanos les comunicamos que la Ordenación 29C del último Capítulo Provincial pide que se cree una casa de espiritualidad agustino-recoleta en México “para facilitar la oración y el estudio, la formación continua de los religiosos, la formación de los laicos y la nueva evangelización”. Se trata, por tanto, de un compromiso adquirido en el último Capítulo Provincial.

¿Cuáles son las prioridades que hoy comparten las distintas provincias de la OAR?

Las preocupaciones y los retos de la Iglesia nos competen a todos: los religiosos de todas las Órdenes no podemos permanecer ajenos a ellos. Las Provincias de la Orden son muy diversas en su constitución, en el origen de los religiosos, en el lugar y en el ámbito social en el que desarrollan sus actividades. Lo que no evita que haya también prioridades compartidas.
El trabajo vocacional es un reto permanente en toda la Iglesia: hacer que todas las personas se sientan copartícipes de las responsabilidades eclesiales de su propia vocación y misión.
La inculturación del evangelio y de la Orden en las sociedades donde estamos, por tanto movimiento de gente y cuestiones de migración, también origina algunos problemas.

Ahora que ha visitado la Provincia de San Nicolás de Tolentino, ¿encuentra en ella alguna característica que la distinga de las demás provincias y que al mismo tiempo le exija una participación y un aporte especial dentro de la Orden para la evangelización y renovación de la Iglesia?

No quisiera hacer ninguna distinción ni en ésta ni en ninguna de las otras Provincias. Cada una tiene su propia historia. La Provincia de San Nicolás de Tolentino es la más antigua, es madre y abuela de Provincias; de ella se originan otras Provincias y de esas otras se han originado otras. Eso significa que tiene una historia, una tradición, una solera y una experiencia que le dan una peculiar seguridad.
Pero la penetración de las comunidades en diversos ambientes es común a toda la Orden. Estos aspectos son propios de nuestro carisma: la acogida, la inquietud, la amistad, la solidaridad, son propios de nuestros padre San Agustín y todo eso se hereda y se va transmitiendo.
Por eso yo no puedo percibir tanta diferencia de una casa a otra, en las 205 comunidades de la Orden, gracias a Dios, partiendo de que nosotros no somos dados a hacer obras muy llamativas o muy significativas, siguiendo la espiritualidad agustiniana: “si quieres ser santo, sé humilde; si quieres ser más santo, sé más humilde; si quieres ser muy santo, sé humilde”.

Por ejemplo: llama la atención que los frailes sean capaces de llegar con la misma sonrisa, aquí en México, a la colonia Doctores y a Tecamachalco y que el efecto de su ministerio sea igualmente maravilloso en ambos lados, pese a que las circunstancias de una y otra colonia sean tan distintas.

Estamos acostumbrados a hacer las cosas sin darles mayor publicidad y cuando recorre uno tantos lugares, como Chihuahua también, se reconoce el esfuerzo y afán que han ido haciendo Iglesia. No somos los únicos valedores de esos proyectos, que no son nuestros, son de la diócesis, del pueblo de Dios.
Los religiosos han trabajado y dejado ahí el pellejo por encontrar financiación, pidiendo, porque también para pedir hace falta humildad para conseguir lo necesario y quedarse a ayudar a todas las gentes. Y una vez terminado el trabajo, cuando la Iglesia local ha podido caminar sola, se dejan esas casas para ir a donde haga falta. Todo eso es común a la Orden, la mayoría desde pequeños hemos conocido la vida comunitaria y nuestra espiritualidad de darnos donde sea necesario.
Síguenos en facebook twitter youtube Español | Portugués | English Política de privacidad | Webmail

Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino.

Paseo de la Habana, 167. 28036 - Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Desarrollado por Shunet para OAR Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. © 2018 - 2019.