La Palabra en la Eucaristía dominical: Domingo I de Cuaresma

Pacto-alianza, bendición de Dios, triunfo de Jesús, comunión con el Padre, fuerza del Espíritu, bautismo, buena noticia, Reino de Dios, conversión… El inicio de la cuaresma desgrana palabras esenciales de la fe.
pastoral | 14 feb 2018
Cuaresma en Taiwan

En el pasaje del Génesis el elemento que sobresale como central y aglutinante es el “pacto”. El término posee una larga historia, que no deja de ser hasta cierto punto atractiva y excitante. Puede que sea el elemento más importante, revelador de las relaciones de Dios con los hombres, de toda la Biblia; pues su impacto se deja sentir también en el Nuevo Testamento. Señalemos como ejemplo, de pasada, la expresión empleada por Jesús en lo referente a la Eucaristía: “Sangre de la Nueva Alianza”. Puede que haya cierta diferencia entre “alianza” y “pacto”. Aquí, de momento, la pasamos por alto.

El “pacto-alianza” implica un compromiso, una determinación estable por parte de Dios, en este caso, en favor de los hombres; concretamente, en el texto, a favor de Noé y su descendencia. No parece, explícitamente al menos, que se presente por parte de Noé una determinación o compromiso correspondiente al de Dios. El “pacto” manifiesta una condescendencia de Dios; con ello, la bendición de Dios. En este caso, la bendición de Dios se extiende a toda la tierra y lo que en ella crece y se mueve. La Historia del hombre continúa sobre la tierra bajo la protección de Dios. Hay un elemento que lo recuerda y lo asegura: el arco iris. En la estructura del “pacto” entraba este elemento: un “monumento”, un “recordador” de lo prometido o pactado: para el que establece el pacto y para quien lo recibe. En el contexto de la celebración, pensemos en Cristo Jesús.

Es lo que de alguna manera hace Pedro al recordar a Noé en su carta. Y lo hace mencionando expresamente el bautismo. Sacramento éste que nos introduce en el triunfo de Jesús, “resucitado y sentado a la derecha de Dios”, con la virtud y el poder real de limpiarnos de toda mancha que pueda afear nuestra conducta y de todo obstáculo que amenace con entorpecer nuestra relación filial con el Padre, implantada y sostenida vitalmente por la acción del Espíritu Santo, don proveniente del triunfador Jesús. Comunión filial con el Padre, participación de la que disfruta Jesús en su condición de resucitado por la fuerza del Espíritu Santo. Comencemos la santa cuaresma con la reflexión sobre nuestra real identidad y definición: el bautismo nos consagra a Dios en su realidad misteriosa de tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La lectura evangélica, aunque colocada aquí en tercer lugar, ha de ocupar en la consideración el lugar primero. Es la que ha de dar la pauta a la orientación cuaresmal dentro de la celebración. Uno pudiera pensar que son las “tentaciones de Jesús” el centro de atención. Pero puede que no lo sea. Pues, aunque el evangelista nos las pone ante los ojos, no las detalla, como lo hacen, a su vez, los evangelistas Mateo y Lucas. Además, no termina el relato con la noticia de tal acontecimiento, sino que, más bien, se enfatiza con cierta solemnidad el inicio de la vida pública de Jesús, con la proclama que constituirá el contenido de su obra y la condición exigida para su realización: “…Está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia”. Es ahí donde hemos de hacer hincapié. Y lo hemos de hacer conjugando hábilmente los tres elementos: “Reino de Dios”, “Conversión” y “Aceptación de la Buena Nueva”.

No hay posible entrada en el reino sin conversión, ni conversión sin aceptación de la Buena Nueva. Y a la inversa, de alguna manera: No hacemos real en nosotros la Buena Nueva, sin dar un paso a la conversión; ni tendrán lugar la una y la otra si no la referimos al Reino de Dios. Toma, pues, nota, hermano, de estos tres elementos y conjúgalos debidamente con la gracia de Dios. Podrás con ello celebrar dignamente la Cuaresma. Tú mismo te harás “cuaresma” de Dios.

                            José Antonio Ciordia, St, Nicholas of Tolentine Monastery,  Union City NJ

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