Solemnidad de la Sagrada Familia: Revisión y compromiso

«Dado que hoy es el último día del año te invito a pensar en los pilares sobre los que se asienta la familia de forma que puedas aprovechar para hacer un sencillo y rápido análisis sobre si los has cuidado o no a lo largo de este año. Te propongo estos, pero quizá puedas añadir más: escucha, perdón, cariño, ternura, sinceridad, generosidad, preocupación por el otro, sencillez, buen humor, y confianza».
pastoral | 31 dic 2017

Ríos de tinta, sermones, charlas, cursillos, fervorines, artículos, libros, ensayos, conferencias… abordan el tema de la familia, No es la intención calentarse la cabeza, ni rizar el rizo más de lo normal. Dado que hoy es el último día del año te invito a pensar en los pilares sobre los que se asienta la familia de forma que puedas aprovechar para hacer un sencillo y rápido análisis sobre si los has cuidado o no a lo largo de este año. Te propongo estos, pero quizá puedas añadir más: escucha, perdón, cariño, ternura, sinceridad, generosidad, preocupación por el otro, sencillez, buen humor, y confianza.

Si, como cristianos, estamos convencidos de que la familia es el asiento y la célula perfecta de una sociedad más humana y más justa, mejor será no dedicarnos a buscar inconvenientes canónicos. Después del Sínodo de la Familia, celebrado hace un par de años, parece que se ha desabrochado el corsé de la norma, se engrasado la maquinaria de la cordura y se permite respirar a pleno pulmón el aire del sentido común. Ya no habrá que resolver el cubo de Rubik a la primera y parece que se deja a un lado el agua destilada en las tinajas de piedra de Caná, para brindar mirando a los ojos, de igual a igual, con el vino de la ternura y comprensión. En muchas ocasiones no son pocas las desgracias familiares o los dramas que se viven por las rupturas provocadas por un motivo u otro, como para que luego a la hora de intentar volver a formar una familia, aparezcan no pocos inconvenientes por parte de quienes se supone que deberían o deberíamos ser los mejores catalizadores para que se siga produciendo esa maravillosa reacción química que da lugar a la familia.

Las lecturas del Eclesiástico y de la carta a los Colosenses que se proclaman hoy contienen la descripción perfecta, el “abc” de lo que ha de ser la convivencia familiar basada en el respeto a los mayores, la comprensión, la paz y por encima de todo el amor. Pues nada hay más humano que amar con miras universales y sin prejuicios a nuestros semejantes. Y la familia, asentada sobre esos pilares, nos permite aprender a convertir el amor incondicional en historia de carne y hueso, en entrega en cuerpo y alma a nuestros semejantes. Pero humano también es llorar, cuando se nos tuercen los días o nos parece que a nosotros nos toca siempre el camino llenos de piedras y baches; pero humano es también confiar en que alguien acunará nuestros miedos y abrazará nuestros desvelos de igual manera que sus pupilas brillarán casi igual que las nuestras cuando estemos felices o alcancemos la meta esperada.

Debemos gastar hasta la última gota de nuestro tiempo y esfuerzo por cuidar y mantener los lazos familiares. El amor que vivimos en la familia es regalo de Dios, que es amor, y se convierte en tarea diaria para todos. Es muy importante que nos esforcemos en la comunicación, el diálogo, por dedicar tiempo a los hijos y a los mayores. Mejorar la familia supone mejorar la sociedad, la gran familia que debemos construir y hacer más habitable cada día.

En este tiempo de Navidad. Más aún, a las puertas de un nuevo año. Cae en la cuenta, si aún no lo has hecho, de que también es humano, el latido de un corazón capaz de vibrar con otros. Un diminuto corazón como el del Niño Dios que empieza a latir en una noche fría en un pesebre, y la hace buena, la más Buena de cada año. Esfuérzate en los detalles, en los gestos pequeños, déjate de pregonar lo que haces. No rebuznes más de la cuenta. Calla y haz. Lo pequeño es lo que pasa desapercibido, el gesto sencillo, el regalo anónimo, el cariño servido en los blancos manteles de las historias cotidianas, la visita inesperada a quien se siente solo o demasiado agobiado con mil y un problemas, la broma que alegra una tarde muerta. Lo pequeño es enorme en Dios y también entre los tuyos. Puedes comprenderlo fácilmente mirando sus ojos en el pesebre. Este año, que empieza mañana, haz tuya la ilusión por ir haciendo del mundo un hogar donde a nadie le falte un trozo de pan, una familia, unas manos amigas y sueños que soñar.


Roberto Sayalero Sanz, agustino recoleto. Colegio San Agustín (Valladolid, España)

Síguenos en facebook twitter youtube Español | Portugués | English Política de privacidad | Webmail

Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino.

Paseo de la Habana, 167. 28036 - Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Desarrollado por JustMónica para OAR Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. © 2018.