Domingo II de Adviento: El desencanto puede esperar

«La mejor manera de preparar el camino, para que Jesús venga a nuestra casa, a nuestra comunidad, a nuestra familia, nos lo dice san Pablo en la segunda lectura, dejar crecer el amor mutuo y sobretodo otra palabra clave: la sensibilidad. La preocupación, de unos por otros, la palabra de aliento en los momentos tristes, la ayuda desinteresada… Eso sí es comunidad, eso es allanar los caminos».
pastoral | 09 dic 2012

“Deja el desencanto para tiempos mejores”. Este graffiti comparte tapia con otras pintadas semejantes en el suburbio de una gran ciudad. La desilusión y el desencanto se superan a fuerza de una apuesta decidida por la vida. De lo contrario solo se dan vueltas sobre el problema, se consumen las neuronas y no se llega a ninguna parte.

Quizá alguien pueda pensar que esto no tiene en absoluto nada que ver con el adviento. Sin embargo a mí hoy a la luz de las lecturas especialmente de la del profeta Baruc, y con el mandato de Juan Bautista, Preparad el camino al Señor, me parece interesante que pensemos cuál es de verdad nuestra actitud de espera. El profeta se dirige al pueblo de Israel que regresa del destierro de la mano de Dios,  es Él mismo quien prepara el camino, lo allana, eleva los valles y abaja los montes, ordena a los árboles que den flores y perfumen el camino. El profeta nos pide que cambiemos de vestido, que dejemos atrás el luto y nos vistamos de alegría, de fiesta.

La costumbre puede hacer que vivamos el Adviento de forma ramplona y agarbanzada, dejando pasar el tiempo, sin ser capaces de ver la novedad que encierra para cada uno de nosotros. El motivo de nuestra esperanza es creer que ese mensaje sigue siendo promesa y posibilidad. Supongo que no se trata de quedarnos plantados en una esquina para ver un extraño advenimiento rodeado de rayos y centellas. Si nuestra espera consiste en no levantar las posaderas del sofá de nuestra vida cristiana habitual, es como la de quien se sienta a ser servido, la de quien exige algo para ponerse en marcha, la de quien pide sin dar, la de quien únicamente deja las cosas para más adelante; entonces el tren de la felicidad y la alegría pasará ante nuestras narices y nos quedaremos mirando al reloj esperando el siguiente, porque no sabremos que ese es el verdadero.

Esperar a Dios, preparar su camino, es otra cosa muy diferente que nada tiene que ver con una vida cristiana que solo aspire a conseguir la salvación individual. Esperar a Dios es hacerle cuerpo en el mundo y en la historia. Pues sólo quien puede entristecerse es capaz de alegrarse. Sólo quien puede secar las lágrimas está acreditado para esperar con alegría. El reto está en esperar imaginando posibilidades y tratar de convertirlas en realidad; en esperar estando ya en marcha, en camino, buscando, construyendo.

Eso en cuanto al aspecto individual. Comunitariamente, la mejor manera de preparar el camino, para que Jesús venga a nuestra casa, a nuestra comunidad, a nuestra familia, nos lo dice san Pablo en la segunda lectura, dejar crecer el amor mutuo y sobretodo otra palabra clave: la sensibilidad. La preocupación, de unos por otros, la palabra de aliento en los momentos tristes, la ayuda desinteresada… Eso sí es comunidad, eso es allanar los caminos. Pero para llegar a ello es fundamental que nos convirtamos antes todos y cada uno de nosotros. Así será el paso de nuestra tristeza a la alegría para poder cantar con el salmo: El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.

El adviento avanza, la navidad se acerca y nosotros todavía estamos a tiempo de ilusionarnos si no lo estamos aún. Tenemos que contagiarnos de la tensión con que el pueblo de Israel esperaba el regreso del exilio. Es nuestra responsabilidad, nadie va a ponernos la sonrisa en los labios y nadie va a avivar nuestra vida cristiana si no nos convencemos de que tenemos que preparar un camino al Señor, de que el vigor de nuestra esperanza depende de nosotros. El desencanto tendrá que esperar.

Roberto Sayalero Sanz, agustino recoleto. Colegio San Agustín (Valladolid, España)    

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