Mi experiencia en CARDI

Maru ha vuelto a pasar unos días en el CARDI. Una vez más se ha sentido feliz y dichosa de poder darse, de entregarse a los más necesitados.
testimonios | 13 may 2009
Esta Semana Santa nuevamente tuve una de las experiencias más lindas de mi vida. Por un momento ya no iba a tener la oportunidad de asistir este año, pero todo se acomodó de forma que Dios me eligió para estar nuevamente como voluntaria. Agradezco a Dios esta experiencia pues fue maravilloso poder acompañar a personas tan lindas, poder conocer a Cristo en otras realidades, y poder abrir mi corazón ante el prójimo. De verdad que experiencias como esta llenan mi corazón de amor, energía, ganas de vivir y luchar. El conocer a personas que dan todo por sus familiares, que sufren de problemas de salud pero aún así quieren seguir luchando por vivir; que dejan de lado sus ocupaciones para estar acompañando a otras; que están al pie del cañón; me hacen reflexionar sobre mi situación de vida y de lo afortunada que soy. Esta semana aprendí muchas cosas: a apreciar más la vida, a desvivirme amando, a ser feliz a pesar de las circunstancias y sobre todo a tener presente que Dios es tan amoroso y misericordioso que siempre nos está tomando de la mano. Dios nunca nos deja solos lo que debemos hacer es simplemente confiar en Él. Fue hermoso ver el amor de Dios en su máximo esplendor. Dios está presente en todo ser que nos rodea; desde el bebé de meses con cáncer y Síndrome de Down, la joven con hermosa sonrisa tendida en cama, la madre que cuida de su hija, la joven que deja sus hijos por cuidar de su suegra, el señor que no se separa de su esposa…; en fin, el amor de Dios está presente a donde quiera que miremos. Y ese amor tan grande logró invadirme de tal forma que me hizo valorar a mi familia, que me hizo ser empática con su situación, que me hizo acercarme a escuchar sus historias, que me quitó el miedo de regalar pedazos de mi corazón y que me hizo pensar en lo maravilloso que es el reino de Dios. CARDI es un proyecto hermosísimo, es un proyecto hecho tan sólo con amor, con ganas de ayudar, de dar sin juzgar, de ofrecer unas manos, unos oídos, y un poco de hermandad. En CARDI uno se convierte el alguien más humano, se logra comprender el que estamos hechos para dar amor y nada más. En CARDI nuestros corazones se hacen más grandes, por tanto amor que nos rodea. Yo en lo personal me siento muy contenta de haber dejado parte de mí durante esa semana, por cualquier cosa pequeña que haya hecho, desde preparar comida, escuchar a la gente, servirles, o por simplemente convivir con ellos. Es por esto que espero que este testimonio anime a más gente a apoyar a esta noble y linda causa. Me alegra ver que este proyecto siga creciendo y que en tan poco tiempo ya esté casi listo el nuevo centro, porque esto quiere decir que Dios lo está tomando entre sus manos y los está bendiciendo a diario. Esta fue una magnífica experiencia, aprendí muchísimo, vi la vida con otros ojos, me transformé y me bañé de amor para así poder dar mucho más amor. Gracias a Dios por todo, y a ustedes por recibirnos de una manera tan cálida. Maru
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