Una visita que deja huella

Corpus Campo es una incansable luchadora en favor de los más pobres. Su amor a Dios, a los pobres le han hecho gastar muchas energías y recorrer muchos kilómetros. Este es el testimonio de su visita a Fortaleza.
testimonios | 22 abr 2009
Corpus, Pedro Luis, sobrino de Corpus, y Pepita con una familia carente que el LSM tiene albergada

Cuando llegué a Fortaleza desde Manaos (Amazonas) y vi la cruda realidad que allí existía, pensé: Dios mío, como es posible que después de haber cogido dos aviones y haber viajado durante seis horas me pueda encontrar más de lo mismo.

Nunca pensé que se pudiera repetir la misma historia a tan larga distancia, descubriendo que la pobreza era aún mayor de la que había descubierto en el Amazonas. Esas personas vivían en la absoluta miseria. Era algo que me hacía llorar, ver que a pesar de los kilómetros, allí el pobre era más pobre y que la miseria humana podía alcanzar todo su esplendor. Allí robaban a los niños, niñas y adolescentes lo más precioso que tiene el ser humano, su dignidad. 

Encontré a nuestros frailes en el Seminario San Agustín, y como siempre, con ellos fui feliz y me sentí en familia. También conocí a la fraternidad seglar fundada y guiada por el P. Santiago Sánchez, cariñosa, cercana, acogedora y feliz de poder compartir el carisma agustino recoleto. Siento no haber podido compartir más tiempo con nuestras hermanas fraternas Santa Rita de Casia.

Visitar con Alberto Moreno aquellos barrios tan llenos de miseria hizo que una vez más, en mis visitas a Brasil, me doliera el alma. Aquellos letreros de los prostíbulos que ofertaban “2 horas por 8 reales” no se borran de mi mente, al pensar que la oferta llevaba implícita la explotación sexual de adolescentes. Me hacen cuestionarme ¿Qué estamos haciendo con nuestro mundo?, ¿Por qué es tan importante que el hombre suba a la luna y quiera dominar las ciencias y el universo, cuando nos estamos destruyendo, perdiendo nuestros mejores valores como personas? ¿Qué sitio le estamos dejando al Dios en el que decimos que creemos? ¿Qué estamos haciendo con el mensaje del Evangelio: amaros los unos a los otros como Él nos amó?. Pero tenemos que ser optimistas, pues nuestros frailes agustinos recoletos están preocupados por esta realidad y en representación de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, allí está nuestro querido Alberto, con un gran proyecto entre manos, el Hogar Santa Mónica. Un reto, no sólo para las niñas víctimas de explotación sexual, sino también para cada uno de nosotros. Un reto para demostrarnos y para demostrar que no todo está perdido y que frente a ese horror existen muchas personas con agallas y coraje para intentar poner remedio a ese caos.

Ojalá, seamos muchos, los que contribuyamos a cambiar esa dura realidad que viven cientos de niñas en Fortaleza, cada uno con las posibilidades que tenga a mano. 
No quiero quedarme con la primera impresion y el sentimiento de tristeza que me ocasionó lo que encontré en Fortaleza, sino por el contrario, quiero que el descubrimiento de tanta violencia y pobreza sea motivo para seguir luchando, motivando y sensibilizando cada día a más personas que con alegría y entusiasmo cooperen para erradicar este gran problema.

 Con todo mi cariño, Corpus Campo Armendáriz Artículo publicado en ayudafortaleza.blogspot.com. Si quieres más información sobre el Proyecto Lar Santa Mónica, pincha aquí.

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