Lunes, Martes y Miércoles I de Adviento

Pasas con libertad nuestras fronteras. Lo tuyo es curar. Poco te importa que el enfermo sea el criado de un pagano. ¡Que abierta es tu vida y tus caminos!
pastoral | 03 dic 2006
Escuchemos a san Agustín: Un año más ha brillado para nosotros -y hemos de cele-brarlo- el nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; en él la verdad ha brotado de la tierra; el día del día ha venido a nuestro día: alegrémonos y regoci-jémonos en él. Sermón 184,1 Reflexión: Decálogo de un joven agustino 1. Tiene un corazón inquieto, que lo invita a una búsqueda constante de Dios, aún después de haberlo encontrado. 2. Busca momentos de oración, personal y comunitaria, para dialogar con Dios nuestro amigo. 3. Es fiel al llamado que Dios le hace, po-niendo sus dones al servicio de los demás. 4. Vive los valores que Jesús le propone para su vida, caminando de la mano de Agustín, en nuestra gran familia, la Iglesia. 5. Posee una profunda vida interior, para encontrarse allí consigo mismo y con Dios. 6. Fundamenta su amistad en Jesús, y la vive con tal compromiso, confianza y sinceridad, que en al amigo encuentra la mitad de su alma. 7. Participa de los sacramentos con alegría, sobre todo en la Eucaristía, viviéndola como un verdadero encuentro comunitario con el Señor. 8. Ilumina su vida diariamente, alimentán-dose con la lectura de la Palabra de Dios. 9. Siente la necesidad de formarse constan-temente y de conocer a Jesús, compartiendo con los demás en comunidad. 10.Enfrenta la vida con esperanza, con-tagiando a los que no la tienen. MARTES Escuchemos a san Agustín: Quien hizo el mundo entero cuanto permanecía junto al Padre, él mismo es el autor del parto de una virgen cuando vino a nosotros. La virgen madre nos dejó una prueba de la majestad del hijo… Sermón 184,1 Reflexión: Paciencia La paciencia son las estalactitas y estalagmitas de la vida: ellas se van formando muy poco a poco en la oscuridad, se integran gota a gota y de manera irregular, no geométrica, requieren de tiempo, y crecen por arriba y por abajo siendo al fin muy hermosas. La paciencia es un bonsai: solo tiempo, fe, cuidados y mimos le hacen crecer. No se puede tirar el arbolito de las ramas, sacarlo de su maceta, para ver si está echando raíces. Necesita la humildad del humus para desarrollarse. Podemos explicar esta parábola con otra. Es, en efecto, como aquella rana que al saltar cayó en un cubo de crema, pero que chapoteando y chapoteando amaneció por la mañana sobre una masa de mantequilla que ella misma había batido. Allí estaba con su cara sonriente tragando las moscas que venían por docenas de todas partes. Breve Curso de Relaciones humanas: • Las SEIS palabras más importantes: Admito que he cometido un error. • Las CINCO palabras más importantes: Has realizado un buen trabajo. • Las CUATRO palabras más importantes: Cual es tu opinión.? • Las TRES palabras más importantes: Serias tan amable? • Las DOS palabras más importantes: Muchas gracias. • La palabra más importante: Nosotros. • La palabra menos importante: Yo. MIERCOLES Escuchemos a san Agustín: Exultad, justos: ha nacido el justificador. Exultad, débiles y enfermos: ha nacido el salvador. Exultad, cautivos: ha nacido el redentor. Exultad, siervos: ha nacido el señor. Exultad, hombres libres: ha nacido el libertador. Exultad, cristianos: ha nacido Cristo. Sermón 184,2 Reflexión: El valor del Camafeo Cuentan que hace miles de años, cuando los dioses vivían en el Olimpo, el dios Zeus, muy dado a mantener amores con diosas y tambiéncon mortales, se encaprichó de una muchacha a la que le regaló un camafeo. La cara que apenas se distingue es la de la joven en quien se había fijado el dios. El camafeo era el testimonio de su amor y no debía deshacerse de el. Esa era la prueba que Zeus le ponía para llevársela con él al Olimpo. La joven guardó el regalo para que nadie se apoderarse de tan preciado objeto que le suponía la inmortalidad junto a los dioses en el monte sagrado. Pasaron los días y Olivia, que así se llamaba la muchacha, esperaba impaciente el regreso de Zeus. Pero sucedió que una mañana cuando paseaba por el jardín de su casa, vio a una humilde mujer con dos niños muy pequeños que se acercaba a ella. Olivia, al ver el estado en que se encontraban, les llevó a casa y les dio de comer. La mujer le contó que vivían en un pueblo cercano, que su marido estaba enfermo y que si no ayuda morirían. Iba a ver unos parientes lejanos, pero temía que no le diese tiempo a llegar porque su marido se encontraba grave. Olivia, enternecida por la presencia de los niños y ante el dolor de la mujer, decidió darle lo único de valor que poseía: el camafeo. Cuando a los pocos días se presentó Zeus para comprobar si había cumplido la prueba, Olivia le contó la verdad. Dicen que Zeus lloró amargamente, pues se había enamorado de la joven, pero cumplió lo establecido. Renunció a la muchacha y dispuso que a partir de entonces el camafeo sería benéfico para las personas buenas y solidarias como Olivia, –que había preferido ayudar a los demás antes que conseguir la gloria– y negativo para las personasegoístas que lo poseyeran, aquellas a las que el dolor ajeno las dejara indiferentes.
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