“El evangelio no es una utopía irrealizable”

Mensaje del prior provincial, Rafael Mediavilla, a todos los religiosos de la Provincia, con motivo de las celebraciones de San Ezequiel Moreno (19 de agosto), San Agustín (28 de agosto) y San Nicolás de Tolentino (10 de septiembre).
pastoral | 29 ago 2006
Rafael Mediavilla ha escrito este oficio mientras visitaba la diócesis de Shangqiu, en China.
(Transcripción íntegra del Prot. N. 266/2006 de 28 de agosto de 2006, dirigido a todos los religiosos de la Provincia, desde Shangqiu, China).

Queridos hermanos:

Tres meses y medio después desde la conclusión del Capítulo Provincial, y cuando todos habéis conocido sus Ordenaciones, el Mensaje que quiso enviarnos y el renovado Directorio de la Provincia, finalizamos ahora este tiempo de vacaciones —para muchos—, de semanas de formación y de cambios en las comunidades a partir de la reorganización que exige el comienzo de un trienio.

Pronto se restablecerá en todas las casas de la Provincia la vida ordinaria, vida regular, vida de trabajo. Me acerco ahora hasta vosotros para compartir algunas reflexiones en torno a las celebraciones de san Ezequiel, san Agustín y san Nicolás, que coinciden en estas semanas.


La celebración de los santos

Recordar a los santos es motivo de felicitación y causa de alegría. En ellos encontramos la certeza de que, ayudados por el Señor, se puede alcanzar un nivel admirable de santidad, de perfección en la vida de fe y en el seguimiento de Jesús.

En ocasiones escuchamos expresiones de desaliento en las que se da más importancia al conocimiento, al peso y debilidad de la condición humana que a la esperanza. De ahí que sea frecuente conformarse con una vida sin aspiraciones, sin intensidad en el deseo de perfección. ¿Cómo entender entonces el corazón inquieto de Agustín? ¿Cómo vincularse con los primeros recoletos que aspiraban a una mayor perfección? El evangelio, las bienaventuranzas no son una utopía irrealizable.

San Agustín, san Nicolás de Tolentino o san Ezequiel Moreno son fuente de gozo porque, como maestros, nos enseñan cómo hablarle a Dios en la oración, cómo ser hermanos en la vida común, cómo servir con humildad y sin descanso a todos, especialmente a los más pequeños y pobres.


San Ezequiel Moreno

La celebración de las fiestas de nuestros santos han sido y serán ocasión de encuentro de religiosos y comunidades. El día 19 de agosto se celebró de modo especial en Monteagudo el I Centenario de la Muerte de San Ezequiel Moreno.

Fue inaugurada y bendecida la exposición que presenta la vida y espiritualidad de Ezequiel como exponente cualificado de frailes y misioneros agustinos recoletos. La habitación en la que vivió sus últimos días y la capilla en la que reposan sus restos han sido renovadas y preparadas para ser visitadas. Expreso ahora el reconocimiento de la Provincia a los religiosos que han volcado sus esfuerzos y su entusiasmo en toda esa obra y en la preparación y organización de la fiesta.

En otros ministerios de la Provincia se ha buscado dar un relieve especial a las celebraciones en honor de Ezequiel. Os invito a fomentar entre los fieles su conocimiento y devoción. Él es modelo y maestro de religiosos y acompañante en el camino de quienes sufren, como él, la enfermedad.

Acercarnos a los santos es acercarnos a Dios, fuente de la santidad. Peregrinar hasta los lugares donde se puede reconocer más fácilmente su presencia es una ayuda especial para esa cercanía. Por ello, os animo a organizar peregrinaciones hasta Monteagudo para que nosotros y los fieles nos podamos enriquecer con los valores de nuestra espiritualidad.

Mucho más nos ayudará el contacto con lo que pensaba y vivía. Nuestra Orden se ha esforzado para que la vida de Ezequiel sea conocida. Pronto tendremos en nuestras manos la edición de todas sus cartas. Os invito a difundirlas, a ser generosos en su distribución entre todos aquellos que manifiesten interés por conocerle. El Congreso que se celebrará en España del 15 al 17 de septiembre, es una iniciativa más para conocer mejor y estimar la grandeza de nuestro hermano.


San Agustín

Una vez más, en esta Solemnidad de san Agustín me encuentro acompañando a nuestros hermanos de la misión de oriente. Como sabéis suele ser día de profesiones y renovaciones de votos en estas comunidades. La vida religiosa y la fidelidad a la vocación agustino recoleta es para ellos un desafío permanente.

A nuestros hermanos y hermanas de aquí no les faltan dificultades; necesitan de nuestra oración. En este momento, la situación es más preocupante por la delicada salud del obispo, quien ha sido el maestro, guía y padre de todos estos religiosos.

San Agustín fue al mismo tiempo pastor del pueblo de Dios y padre solícito de sus hermanos, modelo de quienes quisieron consagrarse al Señor y vivir con él la vida común. Pidámosle que acompañe a estas comunidades en su vida consagrada y en su servicio al pueblo de Dios. El Señor, que cuidará de quienes profesan o renuevan su profesión, cuenta con nuestra oración.

Otras comunidades religiosas y muchos laicos quieren vivir, como nosotros, la espiritualidad de la comunión, la unidad de almas y corazones orientados hacia Dios. Enviamos nuestra felicitación a todos y pedimos al Señor que sea fuente de alegría para todos los hijos de Agustín, haciéndonos testigos permanentes de fraternidad. Él nos ayudará a mostrar en la Iglesia y en el mundo que el proyecto de Agustín es una riqueza para el tiempo presente.


San Nicolás de Tolentino

Nuestra Provincia tiene a san Nicolás como titular y modelo especial. Esperamos que permanezca en nosotros la oportunidad que tuvimos durante su VII Centenario para conocerle mejor y difundir su devoción.

El ejemplo de Nicolás nos ayuda a concienciarnos de nuestro proyecto común y de la obligación de relacionarnos con una fraternidad especial, que nos lleve a interesarnos por el conjunto de la comunidad provincial.

Estoy seguro que san Nicolás habrá ayudado —y continuará haciéndolo— a quienes se ha pedido mayores sacrificios en virtud de la organización de la Provincia y la atención a realidades más urgentes. También la ayuda de nuestro patrono es importante para quienes hemos de tomar decisiones que ayuden a todos a caminar con mayor alegría, entrega y generosidad.

San Nicolás tuvo una voluntad permanente de crecimiento en el amor a Dios y a los hermanos. El último Capítulo nos pide asumir como tarea primordial nuestra formación permanente. La oración de cada día vivida con fidelidad, la lectura espiritual cotidiana, el esmero constante en el ministerio o servicio que se nos pide son los primeros y más eficaces instrumentos de formación permanente.

Pero necesitamos también el estímulo que nos ofrecen momentos como el día de retiro, los encuentros comunitarios, la elaboración conjunta del ordo domesticus, las semanas de formación… Me alegro especialmente por la numerosa asistencia y el aprovechamiento de los días de este verano dedicados a la formación permanente.

Por último, aprovecho esta carta para enviaros mi felicitación fraterna y el deseo de que todas y cada una de las fechas en las que celebremos a nuestros santos sean días de gozo fraterno, vivido en unidad. Y de modo especial envío mi saludo cordial a los religiosos ancianos y enfermos.

Shangqiu (Henan, Rep. Pop. China), 28 de agosto de 2006.
Solemnidad de Nuestro Padre San Agustín.


Fr. Rafael Mediavilla
Prior provincial

Fr. Rodrigo Díez
Secretario provincial



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