Rogelio Morgan: 'La misión te da muchas alegrías y satisfacción personal'.

Al Capítulo Provincial llegan religiosos procedentes de casi todos los lugares y tipos de ministerios. La Misión de Lábrea está representada por Rogelio Morgan, un joven costarricense, en este CXXIII Capítulo Provincial.
testimonios | 28 may 2006
Rogelio, durante una de las sesiones del Capítulo,
Rogelio Morgan Loáiciga (San José, Costa Rica, 05/07/1970, 35 años) es religioso agustino recoleto desde 1998 y sacerdote desde diciembre de 2001. Aunque su camino de entrada en la Orden de Agustinos Recoletos se inició en su país, es el último religioso costarricense que estudió en la Universidad Pontificia de México la Filosofía, antes de que se decidiese que los candidatos de su país estudiasen en San José esa importante parte de los estudios eclesiásticos. Licenciado en Estudios Eclesiásticos en el Centro de Estudios Teológicos de los Agustinos Recoletos en Marcilla (Navarra, España) y después de ser ordenado presbítero en la Ciudad de los Niños de Aguacaliente de Cartago (Costa Rica), ha pasado toda su vida ministerial en Brasil. Después de unos meses en Brasilia DF para participar del curso CENFI de inculturación y aprendizaje de la lengua portuguesa, se incorporó a la Paróquia Nossa Senhora dos Prazeres de la localidad cearense de Guaraciaba do Norte. El año 2003 da el salto desde la zona nordeste del país hasta la bacía amazónica y, tras un breve tiempo en Manaus, es destinado definitivamente a Lábrea, municipio amazonense donde se encuentra la sede de la Prelatura del mismo nombre. En el CXXIII Capítulo Provincial, iniciado el pasado 15 de mayo de 2006, Rogelio participa como vocal elegido por los religiosos de la Prelatura y de la comunidad de Manaus. En este Año Misionero Agustino Recoleto, y cuando en la sala capitular se escucha con frecuencia la voluntad de reforzar la presencia de la Provincia en Brasil, hemos decidido entrevistarle. • Cuenta un poco tu experiencia como miembro de la Orden Continúo dando gracias a Dios cada día por haberme llamado a esta vocación de ser religioso y sacerdote agustino recoleto. El vivir al servicio del pueblo de Dios en comunidad de hermanos es algo que me llena de gran alegría y que desde mis años como candidato en Costa Rica era lo que más me llamaba la atención de la Orden. Me siento feliz y confiado porque he experimentado la bondad de Dios, el amor de Jesús y la compañía de María madre en la vida comunitaria y en el servicio pastoral. • ¿Cómo defines tu experiencia en la misión? Ser misionero es algo que me llena de satisfacción personal, porque me permite compartir mi experiencia personal de Jesucristo con muchas personas que aún no lo conocen o por diversas circunstancias no pueden profundizar en su enseñanza. Para conseguirlo, es preciso dar a conocer ese amor de Dios con gestos concretos y sencillos y hacerle ver a este pueblo —que tanto sufre— que es Iglesia. El mensaje debe ser claro: a pesar de la distancia y de las condiciones especiales en las que se encuentran, también los fieles de la Amazonia son parte del pueblo de Dios. La misión en sí exige ciertos sacrificios. Pero, igualmente, proporciona muchas alegrías: es algo bueno compartir con las personas sus luchas, trabajos y problemas; sentir que puedes contribuir en la solución de todo eso que les hace sufrir… Pero sobre todo me he dado cuenta que, como misionero, cada vez que estoy en contacto con este pueblo, aprendo muchas cosas de ellos. Por ejemplo, cuando se visita a las poblaciones del interior, aunque sea sólo una vez al año en cada comunidad, intento transmitirles un Jesús que es amor y que está presente en sus vidas en todo momento. Y a la vez descubro yo también a ese Jesús que se hace pobre y frágil en los más necesitados, en los más olvidados. Lo que más me ha llamado la atención en estos años como misionero es el profundo sentido de fe de este pueblo. Desde su sencillez saben dar gracias a Dios y lo expresan con una religiosidad simple y a la vez profunda. El trabajo con los niños, jóvenes y adolescentes lo valoro como algo muy positivo dentro de la misión, como una de las mejores formas de ayudarles. • ¿Qué esperas del Capítulo? Pienso que el Capítulo es un momento privilegiado que tiene la Provincia para reflexionar sobre su trabajo, su misión dentro de la Iglesia. Sirve para revisar y analizar cómo camina la Provincia. Deseo que cada uno de los religiosos, con la inspiración del Espíritu Santo, podamos discernir lo que nos conviene tanto en la labor pastoral como en el gobierno de la Provincia. • ¿Qué ambiente encuentras? Muy bueno, sencillo y cordial. En general veo un ambiente de preocupación por el futuro de la Provincia. Los religiosos capitulares somos conscientes del rumbo que va tomando la Provincia, debido a los cambios sociales que hemos tenido los últimos años. Pienso que es hora de afrontar los nuevos desafíos que nos propone el pueblo de Dios, sabiendo que es importante mantener la tradición, pero también responder a los cambios de los tiempos con fidelidad al evangelio. • Danos tu visión general de la Provincia. Aparentemente, viendo números y previendo dificultades, la situación actual de la provincia podría llevar a una idea pesimista. Sin embargo, creo que tenemos algo muy positivo: la gran cantidad de religiosos que, conscientes de lo que estamos viviendo con la escasez de personal, su preparación o edad, están realmente dispuestos a trabajar en cualquier lugar. No se cierran en sus ministerios, sino que también están preparados para aportar soluciones en los otros campos en dónde no les ha tocado trabajar.
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