El nuevo escudo del obispo de Veracruz refleja su vida: de la Ciudad de México a Veracruz, del carisma agustino recoleto a testimoniar la Luz de Cristo como obispo

El agustino recoleto Carlos Briseño inició el pasado 10 de enero su nuevo servicio y compromiso eclesial como obispo de Veracruz (México). En su nuevo escudo ha querido que quedase representado el camino de su vida, con referencias a su ciudad natal, su orden religiosa y la ciudad y Diócesis a cuyo Pueblo de Dios sirve ahora.
noticias | 19 ene 2019

El escudo episcopal no es solo un distintivo que diferencia a un obispo de otro, sino una verdadera descripción visual que sintetiza quién es esa persona y el propósito que busca al realizar su tarea. Representa la persona, su visión, misión y objetivos en una sola imagen heráldica.

Aunque el blasón episcopal se rige por las mismas normas de la heráldica general, la heráldica eclesiástica tiene su propia tipología y cánones de referencia. Repasamos estos significados más concretos en las distintas partes del escudo, acompañados de algunas notas de su autor, el agustino recoleto Rafael Nieto.

Soporte o base

La base del escudo episcopal de Carlos Briseño está tomada del escudo de la Orden de Agustinos Recoletos, a la que pertenece. Simboliza no solo esta pertenecia personal, nacida a partir de una vocación concreta a la vida religiosa, sino a toda la Familia que sigue este carisma por todo el mundo y que ahora queda representada en Veracruz en las manos de su cuarto obispo.

El cinturón que remata esta base simboliza la antigua leyenda de la aparición de la Virgen María a santa Mónica, cuando esta se encontraba más afligida por la vida de su hijo Agustín, que marchaba por derroteros muy diferentes a los que su madre soñaba.

La Virgen consuela a Mónica y le entrega una correa, la misma con la que después se habrían de ceñir Agustín y sus hermanos de comunidad, una vez que tras su conversión al cristianismo se convierte en Padre de comunidades religiosas masculinas y femeninas a lo largo de los siglos que siguen su Regla y su enseñanza en la vida consagrada de comunidad.

De esta leyenda surge, en 1575, la archicofradía de la Correa. La Virgen de la Correa es patrona de las Órdenes y Congregaciones de la Familia Agustiniana, y el obispo Carlos Briseño, como miembro de esta Familia, también lleva la correa en su escudo.

Capelo y Borlas

Coronando el soporte del Escudo se encuentran los símbolos de la heráldica eclesiástica regulados por Pío X en 1905: el capelo verde y las seis borlas a cada lado identifican a los obispos. Como curiosidad, cada color está reservado a un grado: el negro para el sacerdote; el púrpura para el prelado de honor y pronotario apostólico; el rojo para el cardenal. Y los arzobispos cuentan con diez borlas, en vez de las seis del obispo.

El capelo o galero era un sombrero que utilizaban los miembros del clero, con cordones rematados en borlas que terminaban sobre el pecho. Su origen es el sombrero de peregrino, y quiere recordar así que estamos de paso en este mundo. Se comenzaron a utilizar en el siglo XIV, reemplazando las mitras en los escudos. En 1969, Pablo VI eliminó del escudo de los obispos y cardenales el uso de la mitra y el báculo.

Cruz

Soportando la insignia se encuentra la Cruz de un travesaño, símbolo episcopal, como la cruz pectoral, puesto que es la Cruz el eje y directriz de la vida del obispo, núcleo y base de su pensamiento y actuar, esencia misma de su ser pastor.

Esta Cruz recuerda también al báculo episcopal, usado desde el siglo IV y símbolo del oficio de Buen Pastor que guía y acompaña, que enseña y cuida, que sirve y conoce a su rebaño, el que atiende con solicitud y está listo para dar su vida…

En el travesaño está la inscripción “Vera”, también presente en el escudo de Veracruz. Se quiere así simbolizar la unidad, armonía y trabajo en conjunto para bien de la comunidad eclesial y de toda la sociedad local.

La Cruz en este tipo de emblemas tiene dos travesaños cuando se trata de arzobispos y patriarcas, y tres solo para el caso del Sumo Pontífice.

El Ángel de la Independencia y la Virgen de Guadalupe

En el centro del escudo episcopal, en el flanco superior izquierdo para el observador, podemos encontrar el Ángel de la Independencia, símbolo de la Ciudad de México, lugar en donde nació el obispo Carlos Briseño, donde comenzó a ser hijo de Dios y miembro de la Iglesia mediante el bautismo, y donde recibió la dignidad episcopal y su primera misión episcopal.

Junto al símbolo de su Ciudad natal está la Virgen de Guadalupe, quien considera ha sido siempre su compañía y protección. Bajo su mirada nació su vocación y con su cuidado maternal creció en la fe. Por último, según relata el mismo obispo, la vida de María ha sido modelo de confianza, entrega y de un “sí” definitivo, inspiración en su propio servicio a Dios en los distintos “sí” que ha dado en la vida consagrada, en el sacerdocio y en el episcopado.

Corazón y libro

Aún en el centro del escudo, en la parte superior derecha desde el punto de vista del observador, está el corazón en llamas atravesado por una flecha. Evoca una famosa frase de san Agustín: “Nos creaste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.

El libro, a su vez, recuerda otro episodio de la vida de Agustín, cuando estando en un jardín oyó la frase “Toma y lee”; entendió el mensaje como una invitación de Dios, tomó la Biblia, la abrió al azar y leyó un pasaje de la carta a los Romanos (13,13). Se desvanecieron sus dudas y decidió hacerse cristiano.

El obispo Carlos Briseño, colocando estos emblemas agustinianos en su escudo, quiere trasmitir que en su corazón arde la enseñanza de san Agustín, que ha acompañado su formación, que ha practicado en su vida religiosa y que vive siempre desde, por y con el carisma de la Familia Agustino-Recoleta.

Faro

En la parte inferior central del escudo está el faro “Venustiano Carranza”, situado en el puerto de Veracruz. Se trata de una construcción de estilo neoclásico inaugurada en 1910 por el presidente Porfirio Díaz. El faro es todo un icono del puerto y de la ciudad, puesto que fue incluso utilizado como Palacio Nacional entre noviembre de 1914 y octubre de 1915, once meses durante los cuales Veracruz fue capital de México.

En la simbología cristiana los faros representan a Cristo dador de Luz. Además, los evangelios recuerdan también a Jesús como “luz del mundo”, y en el evangelio de Mateo (5,14-15) el mismo Cristo dice a sus discípulos que deben ser luz del mundo: los cristianos, la Iglesia, han de ser una luz a la vista de todos; iluminados por Cristo desde el bautismo, los cristianos son enviados para llevar esa luz a todos los demás.

Con el faro en su emblema, además de su estrecha unión con la ciudad a la que sirve, el obispo Carlos Briseño quiere expresar su deseo de trasmitir la luz que de Dios ha recibido; y su anhelo de que la Diócesis de Veracruz se convierta en luz para otras comunidades, a través de una caridad genuina.

A los pies del faro está el mar encrespado que sigue atemorizando a los hombres; pero Jesús manifiesta el triunfo sobre todo miedo: se dirige a los suyos caminando sobre el mar, manda a la tempestad enmudecer y callar… Así, el mar del escudo simboliza las amenazas que hemos de reconocer y enfrentar con la fortaleza y poder de Dios.

El lema o divisa

“Ustedes son la luz del mundo”, en latín, es una frase tomada de Mateo 5,14. Cristo pide al discípulo iluminar el ambiente en que vive, estar en medio de la sociedad de forma nítidaevidente, dando testimonio, transmitiendo y difundiendo esa Luz de Cristo para vencer las tinieblas de la ignorancia, de la incoherencia, de la tibieza.

El fondo azul

El fondo de color azul de todo el centro del escudo simboliza el cielo, fin y culmen del peregrino, lugar de encuentro con el Creador y en donde se cumplen las esperanzas, meta plena de vida, encuentro definitivo con el Creador.

Itinerario de vida, vocación y misión

Carlos Briseño comparte en el escudo la trayectoria vocacional que Dios le ha permitido vivir para servirlo; de izquierda a derecha y de arriba abajo: nace en la Ciudad de México, crece bajo la tutela de la Madre de Dios, se consagra en la Familia Agustino-Recoleta, es llamado al episcopado y llega a la Diócesis de Veracruz para ser testigo y trasmisor del Amor que ilumina y es el faro que lleva a todos a buen puerto.

Síguenos en facebook twitter youtube Español | Portugués | English Política de privacidad | Webmail

Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino.

Paseo de la Habana, 167. 28036 - Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Desarrollado por Shunet para OAR Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. © 2018 - 2019.