Tierra Solidaria, un proyecto de integración social, corresponsabilidad y futuro más digno para las familias

Más allá de haber proporcionado vivienda a familias de bajos recursos y en situación previa de infravivienda o de haber asegurado su derecho al agua y al saneamiento, el proyecto Terra Solidária (Tierra Solidaria, en español) de Lábrea (Amazonas, Brasil) pide a sus beneficiarios un esfuerzo de integración social y de mantenimiento de sus hogares. Una Asociación coordina esta tarea de integración social y comunitaria.
noticias | 16 oct 2018

El proyecto de casas comunitarias “Tierra Solidaria”, en el Barrio de la Fuente de la localidad de Lábrea (Amazonas, Brasil), fue iniciado y acompañado por los religiosos Agustinos Recoletos dentro de un amplio proyecto de casas comunitarias que tiene más de una década de vida y cuyo titular es la Prelatura de Lábrea.

Las casas fueron entregadas por tiempo indefinido a familias en situación previa de vulnerabilidad y/o infravivienda. La propiedad del terreno y de las construcciones continúa siendo de la Prelatura de Lábrea, la institución eclesial que gestiona y promueve junto con los Agustinos Recoletos el proyecto.

Si la situación de vulnerabilidad cesa o la familia ya no necesita la vivienda, entrega las llaves para que otra familia de las características indicadas pueda residir en ella. La casa debe entregarse en óptimas condiciones, para servir de hogar de forma inmediata.

Tierra Solidaria actualmente cuenta con 103 casas. Quienes viven en el lugar siguen de forma voluntaria unas normas para favorecer la convivencia e integración social, proteger los derechos de las personas, especialmente de los menores y ancianos, y prevenir posibles abusos.

La propia comunidad promueve esta parte social y de convivencia del proyecto mediante una Asociación de vecinos, autogestionada por los beneficiarios, que trata los asuntos internos del vecindario, incluyendo el mantenimiento de los bienes recibidos, la prevención de situaciones de abuso y mantener la paz social.

Los vecinos se comprometen a conservar su vivienda en óptimas condiciones de mantenimiento y limpieza; a hacer las pequeñas reformas necesarias cuando sea preciso, como sustitución de elementos rotos o inservibles; se les permite ampliar el hogar hasta cuatro metros más, construir balcones o barandillas o cercar los terrenos.

Los vecinos se comprometen a mantener el barrio como zona residencial, aunque pueden dedicar, con permiso, una parte de la casa para comercio, siendo el resto y mayor parte residencia familiar.

Las labores de limpieza en los hogares, patios y calles están establecidas por la Asociación; los habitantes pueden dedicar los patios para huerta de cultivo de autoconsumo o zona de recreación, sin construir nada.

Recientemente se ha finalizado un proyecto para asegurar en cantidad y calidad el agua potable a todas las residencias, y dentro de este mismo contexto, se lleva a cabo en la actualidad otro proyecto destinado a la construcción de baños de obra y de la red de saneamiento.

Todos los elementos construidos o instalados para ello (pozos, bombas de agua, depósitos, tubos, grifos, retretes, duchas, pilas, fosas sépticas y de decantación) deben ser conservados por la familia, en la parte que les afecta, o la Asociación, en el caso de las redes y elementos comunes. Para ello contará con un fondo común para proceder a la limpieza anual y reparaciones en la red y pago de la energía utilizada por las bombas de los pozos.

La Asociación de Vecinos también vela por un consumo razonable de agua, el control de la contaminación acústica, especialmente durante las horas de descanso nocturno, consumo responsable de bebidas alcohólicas en espacios no públicos para evitar desórdenes…

Hay algunas normas más severas que implican el abandono inmediato de las casas por parte de los beneficiarios, tales como el consumo y venta de estupefacientes, la violencia intra o extrafamiliar, las amenazas o el ejercicio de la prostitución. También la destrucción intencionada de infraestructuras, la negligencia permanente en limpieza y conservación, la falta de uso durante seis   meses o más del hogar entregado, las tentativas de venta o alquiler de los inmuebles…

Para defender los derechos de los menores y promover la cultura del cumplimiento de los deberes y una educación integral, no pueden estar desacompañados por la noche, y los padres serán completamente responsables en las situaciones que envuelvan menores y violencia, destrucción o comportamientos no cívicos.

Asimismo, la Asociación de Vecinos tiene entre sus compromisos promover formación sobre higiene, hábitos saludables, alimentación, ecología y sostenibilidad, y todos aquellos temas que se entienda requieren una formación especial debido a los problemas que se detecten o identifiquen.

Los recursos de la Asociación para mantener sus compromisos procederán de una cuota mensual. Hay que tener en cuenta que los vecinos no pagan ningún tipo de alquiler por la vivienda o el consumo de agua. El consumo de energía eléctrica, dado que proviene de contratos privados de los vecinos con una compañía privada, sí es de su cuenta, y no cumplir con este compromiso también puede ser considerada una falta grave.

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