La Palabra en la Eucaristía dominical: Segundo domingo de Adviento

Baruc 5,1-9; Fil. 1,4-6; Lc. 3,1-6.
pastoral | 06 dic 2018 | José Antonio Ciordia, New Jersey

El Adviento es tiempo de esperanza. Es decir, tiempo para avivar la esperanza y momento oportuno para ejercitarnos en ella de modo especial. Y no de una esperanza vana, o supuestamente apoyada en ilusiones humanas, más o menos atractivas. Nuestra esperanza va más allá de toda esperanza; se sustenta de Dios, descansa en Dios y alcanza a Dios mismo en su profunda realidad misteriosa. Es viva y vivificante. Hemos de suspirar por el objeto de nuestra esperanza. Hemos de desear ardientemente aquello que esperamos. ¿Pero, cómo esperar y desear ardientemente aquello que excede a nuestra comprensión y natural adquisición?

No podemos hacerlo nosotros solos, por nuestra cuenta. Contamos con Dios, como principio, como sostén y como objeto. Él lo ha prometido, él lo ha comenzado – Cristo glorioso-, él lo llevará a cabo. Garantía de todo este proceso de intimidad con él, el Espíritu Santo. Hemos de contar con él en todo momento: suspirar con él, dado que él suspira en nosotros, vivir con él y hacernos un espíritu con él. Oración.

El profeta Barucabre, jubiloso, el camino a la conversación con Dios. Sus ojos, iluminados por los de Dios, vislumbran un glorioso porvenir para su pueblo, sumido, por el momento, en una franca desesperación. Parece describir una creación nueva; muy al estilo humano, naturalmente, por no disponer ni de medios apropiados ni de visión adecuada. Pero es una visión encantadora, llena de vitalidad, de algo que parece surgir de la nada. Es Dios, el Dios de los Padres, quien lo va a realizar. Y será “a la voz del Espíritu”. Los tiempos venideros, los de Cristo, acrecentarán la visión en cuatro direcciones o niveles: a lo ancho, a lo largo, a lo hondo y a ¡lo divino! El ímpetu viene de atrás. Podemos corear el mensaje con el estribillo del salmo: “El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”. ¿No es el gozo cristiano fruto del Espíritu santo? Tratemos de alcanzarlo y de vivirlo.

El evangelioextiende al mundo entero la intervención salvadora de Dios. Va a ser historia y va a impregnar con su presencia la historia humana. La historia humana está llamada a ser contemplada como historia divino-humana. La mención por parte del evangelista de los jerarcas que dirigen los destinos del hombre en ese momento nos hace pensar cómo la intervención de Dios quiere entrar en ese campo, para regenerarlo con su presencia: Dios envía al mundo a un hombre, su Hijo predilecto, que dará sentido, movimiento y plenitud a la humanidad entera. Ese su hombre va a universalizar la historia y la va a sintetizar, conduciendo al género humano a su destino. Le precede un heraldo divino, el profeta Juan el Bautista. Y las exigencias, como connaturales a la obra, van a ser el encuentro del hombre consigo mismo y el encuentro con Dios. Nos toca a nosotros, por nuestra parte, ser heraldos de semejante novedad, llenando de sentido divino la historia que a cada uno vivir, personal y comunitariamente. Hagamos, pues, historia, historia de Dos en este mundo.

Pabloseñala, como plenitud de toda esta historia, como principio y fin del orden puesto por Dios, a Cristo Jesús. Él la ha inaugurado, el la llevará a su realización, con el Poder que el Padrele ha concedido. Es una historia de amor; de amor divino que cristaliza en el ámbito humano en relaciones nuevas y elevadoras que han de caracterizar lo que llamamos dinámica del reino. Todo para alabanza de Dios: “Que vuestra comunidad de amor siga creciendo y más y más en penetración y sensibilidad para apreciar los valores”. Valores que, vividos con sinceridad y esmero, nos harán limpios e irreprochables ante el Día del Señor. El Adviento nos insta a descubrir esos valores y vivirlos con transparencia y dedicación.

Síguenos en facebook twitter youtube Español | Portugués | English Política de privacidad | Webmail

Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino.

Paseo de la Habana, 167. 28036 - Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Desarrollado por Shunet para OAR Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. © 2018.