El Centro Esperanza de Pauiní canta su himno en la Cámara Municipal local para defender sus derechos y promover el cumplimiento de las leyes

El pasado 14 de septiembre, de los 11 concejales del Ayuntamiento de Pauiní, seis votaron en contra de una propuesta que denunciaba el incumplimiento por parte del ejecutivo municipal de dos leyes sobre transparencia y acceso a la información y colaboración financiera con el Centro Esperanza local.
noticias | 29 sep 2018

El Ayuntamiento de Pauiní (Amazonas, Brasil) tiene un largo contencioso con el Centro Esperanzaproyecto socioeducativo de los Agustinos Recoletos y de la Prelatura de Lábrea en la localidad, que funciona como un centro de día preventivo y educativo para los niños y adolescentes mediante una propuesta ocupacional y pedagógica diversa.

Así, el Ayuntamiento se había comprometido de palabra en diversas ocasiones, y también mediante ley, a colaborar con la financiación de las actividades del Centro. Sin embargo, en los últimos años la situación política del municipio se ha visto enzarzada en graves casos de corrupción, intervención de la Policía Federal y de la Fiscalía y usos poco transparentes de los recursos municipales.

Servicios básicos como la enseñanza o la sanidad, así como convenios con obras sociales como el Centro Esperanza, se vieron comprometidos con incumplimientos y falta de recursos.

El 14 de septiembre, la Cámara Municipal, que representa al poder legislativo en los municipios brasileños, se llenó de público, y entre la gente un grupo muy especial: alumnos, monitores, profesores y educadores del Centro Esperanza de Pauiní, acompañados por el agustino recoleto Joseph Shonibare.

El motivo es que se votaba una moción del poder legislativo municipal instando al poder ejecutivo a cumplir con dos leyes que vienen siendo ignoradas de forma continua desde la alcaldía y las Secretarías Municipales, órganos del poder ejecutivo: la de transparencia y acceso a la información y la de colaboración financiera con el proyecto social Centro Esperanza que permita mantener el ritmo de actividades y la calidad de sus ofertas pedagógicas.

Seis concejales votaron en contra de indicar al Ayuntamiento que cumpla las leyes y, por tanto, no apoyaron la solicitud del Centro Esperanza para que el Ayuntamiento cumpla con su compromiso de apoyo al proyecto social. Cinco sí votaron a favor.

El agustino recoleto Joseph Shonibare acompañó al grupo del Centro Esperanza mientras cantaba, en forma de protesta por el posicionamiento de los concejales, el himno del Centro con sus uniformes.

“Hoy por la mañana, e incluso durante un momento de la tarde, hemos estado como público durante la sesión de la Cámara Municipal. Nuestra lucha por un Centro Esperanza sostenible continúa: continuamos ofreciendo educación integral a 180 menores de 10 a 18 años de familias de escasos recursos en un trabajo de prevención frente a graves situaciones sociales presentes en el municipio: tráfico de drogas, violencia juvenil, explotación sexual comercial…”, indicaba Joseph Shonibare en las Redes Sociales.

El Centro funciona en dos turnos, mañana y tarde, acogiendo a los menores que, obligatoriamente, han tenido que ir a la escuela en el turno complementario; así, los alumnos pasan en el colegio la mañana y en el Centro la tarde, o viceversa.

Entre las ofertas educativas que pueden escoger están clases de pintura, corte y confección, bordado, artesanía, guitarra, informática y cocina. Cada turno recibe tanto refuerzo escolar (repaso de las tareas encomendadas en clase y ayuda personalizada en las materias más difíciles para cada alumno) como un refuerzo alimentario, con una merienda que además sale de las clases de cocina.

Además, se tiene un contacto con la Naturaleza mediante excursiones y paseos, se practica deporte y se tiene una serie de conferencias sobre temas diversos como valores, prevención sanitaria, higiene, relaciones sociales, democracia y participación y una reunión mensual con asistencia de los padres o tutores legales.

Este fue el momento en que los alumnos del Centro Esperanza interpretaron su himno al final de la sesión de la Cámara Municipal:

Ante la denuncia en redes sociales del Centro Esperanza, de sus simpatizantes y colaboradores y de la comunidad religiosa agustino-recoleta de esta falta de compromiso del legislativo, el día 19 el prior local de la comunidad agustino-recoleta y director del centro, Joseph Shonibare, recibió una invitación para mantener una reunión oficial en la sala de juntas de la Cámara Municipal al día siguiente, a las 11 de la mañana. Lo que ocurrió fue nuevamente denunciado en redes sociales y constituye un ejemplo más de la política corrupta en la región. Shonibare lo contó así:

“Ya me pareció extraño que los únicos que firmaban la invitación para esa reunión fueron los seis concejales que habían votado en contra de la propuesta del Centro Esperanza. En cualquier caso, decidí asistir y preparé una carta oficial para la Cámara Municipal exponiendo los motivos por los que debe cumplirse la ley.
A las 11 de la mañana del día siguiente acudí a la Cámara y entregué en la Secretaría mi carta oficio. Seguidamente, uno de los seis firmantes de la convocatoria a la reunión me pide que vayamos al gabinete privado de uno de esos concejales para la reunión, que no sería en sala pública.
Al llegar a dicho despacho, leí la carta oficio y comenzaron a hacerme preguntas; pero yo dije que solo respondería si la reunión tenía lugar en el lugar establecido en la propia convocatoria, una sala pública, y no en un gabinete privado.
Tras una larga espera porque hubieron de improvisar para abrir esa sala, discuto el método que pretenden usar para “dialogar” conmigo, dado que me estaban pareciendo más bien tentativas sutiles de intimidar.
Los concejales entraban y salían hasta que me quedé solo con uno de ellos, en un silencio reflejo de la tensión existente. Cuando este último también salió pensé para mí que ahí estaba, invitado a una reunión en que dejan solo al invitado: esto solo pasa en Pauiní.
Veinte minutos después de la hora marcada para la reunión, entró uno de los concejales para decirme que la reunión se había cancelado y me dio las gracias por haber acudido.
Pensé en las palabras del Papa Francisco sobre que los laicos deben trabajar en la política. No es fácil, dice el Papa, la política es demasiado sucia; pero es sucia porque los cristianos no se han implicado en el espíritu evangélico. Es fácil echar la culpa a otros, pero y yo, ¿qué hago? Porque trabajar para el bien común es deber del cristiano”.
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