Profesa en Vitigudino una misionera agustina recoleta ante la mirada atenta de su madre, hoy novicia del monasterio contemplativo de Santo Toribio de Liébana

María Sun, misionera agustina recoleta, hizo el pasado 13 de mayo su entrega total a Cristo mediante la profesión solemne en un marco inusual para una religiosa misionera: el templo de un monasterio de clausura. Se trata del convento de Santo Toribio de Liébana de las Agustinas Recoletas en Vitigudino (Salamanca), donde su madre está viviendo el noviciado para la vida contemplativa.
noticias | 14 may 2018

La del pasado domingo 13 de mayo en Vitigudino (Salamanca, España) fue una celebración de gran significado. La historia comienza con una mujer, María Sun, quien había educado a sus hijos en la fe heroicamente aun con la falta de libertades religiosas en su país. Esa educación y cariño era fruto de la semilla sembrada desde 1924 por los misioneros Agustinos Recoletos en la región.

Concluida la educación de sus hijos, María ha querido vivir la vida contemplativa siendo acogida por las Agustinas Recoletas n el monasterio de Santo Toribio de Liébana de Vitigudino (Salamanca, España).

El resto de la familia también ha sentido muy de cerca la vocación religiosa y misionera; tres de sus hijas ingresaron en las Misioneras Agustinas Recoletas y su hijo, Pablo Sun, se prepara para ingresar en el noviciado en un proceso de discernimiento para vivir su vocación como agustino recoleto.

María, una de esas tres hijas, residente en Salamanca, ha querido celebrar el gran día de su consagración al Señor de manera solemne y definitiva junto a su madre, novicia en el monasterio de clausura. De ahí la enorme carga emocional y espiritual de la jornada.

A las 5 de la tarde del pasado 13 de mayo daba comienzo la solemne celebración. La capilla del monasterio de clausura estaba a rebosar de fieles de Vitigudino y de la parroquia de San José Obrero del barrio de Pizarrales de Salamanca, donde las Misioneras Agustinas Recoletas colaboran en la pastoral.

Además, y desde muy temprano, habían llegado muchas de las hermanas Misioneras Agustinas Recoletas, encabezadas por sus máximas responsables; después llegarían otros muchos amigos de la colonia china, cuya Capellanía nacional sirven los Agustinos Recoletos con centros celebrativos en los barrios madrileños de Chamberí y Usera.

Presidió la celebración eucarística el agustino recoleto José Miguel Lerena, rodeado de siete concelebrantes, cuatro de ellos agustinos recoletos, y dos de ellos, además, chinos. Vitigudino se convirtió así en un espacio de acogida de un buen número de religiosos, religiosas y laicos católicos chinos.

Alcanzó brillantez musical en su música litúrgica el coro de la parroquia de San José Obrero de Salamanca.

En el saludo inicial, el presidente ambientó la celebración de la Solemnidad de la Ascensión, la fiesta de la Virgen de Fátima y la profesión de sor María. Más tarde, ya en la homilía, subrayó esos motivos, explanando el significado de gracia de la elección por el Señor de María y la generosa respuesta que esta quería dar.

El canto de la letanía de los santos revistió especial significado en un desfile gozoso, pidiendo su intercesión.

Sor María realizó su compromiso definitivo como misionera agustina recoleta profesa solemne poniendo su vida, vocación y misión en manos de su Congregación, representada por la superiora general, Nieves Mari Castro.

En la bendición consagratoria, el sacerdote expresó que es justo que “tu familia te cante un cantico nuevo… Porque esta hermana se consagra a tu servicio”. Con el abrazo de sus hermanas misioneras agustinas recoletas, de la comunidad contemplativa de Agustinas Recoletas y de los celebrantes se rubricó su integración definitiva en la comunidad.

Un momento de especialidad emotividad se dio en las ofrendas, cuando María, su madre, novicia de vida contemplativa, presentó a su hija como la mejor ofrenda, para que el Señor la transforme por su Espíritu.

El padrenuestro fue cantado, significativamente, en chino. Al final sor María, con viveza y expresividad, agradeció a Dios el don de su llamada; quiso dar gracias a sus padres, que en un entorno de especial dificultad para la vivencia cristiana la educaron en la fe.

A la conclusión de la celebración se multiplicaron las fotografías y las felicitaciones a madre e hija, a las Misioneras Agustinas Recoletas y a las monjas de la comunidad de Vitigudino. En el vestíbulo y locutorio del convento se pudo confraternizar al más puro estilo agustino recoleto en torno a unas gollerías dulces y embutidos de la tierra salmantina.

Síguenos en facebook twitter youtube Español | Portugués | English Política de privacidad | Webmail

Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino.

Paseo de la Habana, 167. 28036 - Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Desarrollado por JustMónica para OAR Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. © 2018.