JAR Cuauhtémoc colabora con CARDI en un voluntariado de fin de año

Del 27 de diciembre al 9 de enero, siete jóvenes y dos adultos de la comunidad Jeremías de JAR Cuauhtémoc (Chihuahua) aprovecharon sus vacaciones de Navidad para llevar a cabo un voluntariado en el Centro de Acompañamiento y Recuperación de Desarrollo Integral (CARDI) en la Ciudad de México.
noticias | 17 ene 2018
Durante dos semanas, siete jóvenes y dos adultos monitores de las Juventudes Agustino-Recoletas (JAR) de Ciudad Cuauhtémoc (Chihuahua, México), pasaron las fiestas de fin de año y de la Epifanía colaborando activamente con el proyecto sociosanitario de los Agustinos Recoletos en la Ciudad de México, CARDI.

Era un momento en que la mayoría de los voluntarios habituales de la Ciudad de México aprovecharon para estar con sus familias con motivo de esas festividades, por lo que las JAR Cuauhtémoc entendieron que su voluntariado serviría de apoyo tanto a los beneficiarios habituales como a los propios voluntarios que así podrían descansar y celebrar esas jornadas festivas al lado de sus familias.

El itinerario cotidiano comenzaba en la capilla a las nueve de la mañana para hacer oración, encomendar y ofrecer el día. A las nueve y media ya se estaban repartiendo por los distintos servicios que llevaron a cabo.

Así, en el dispensario organizaban los fármacos, pañales, aparatos terapéuticos, al tiempo que surtían a los beneficiarios las recetas que solicitaban. Este servicio conlleva mucha responsabilidad y también mucha satisfacción, ya que es muy gratificante contar con el medicamento que la gente necesita y así evitar que gasten casi todos sus recursos, en el caso de los más desfavorecidos, en tratamientos.

En el área de lavado de ropa y duchas, los voluntarios de JAR Cuauhtémoc mantenían las instalaciones siempre limpias y preparadas para quien solicitaba este importantísimo servicio, especialmente para los familiares de enfermos que pasan jornadas completas en la Ciudad de México pero proceden de otras regiones del país, y no cuentan con una infraestructura para estas necesidades fundamentales del aseo y la limpieza.

Los voluntarios de JAR Cuauhtémoc también estuvieron presentes cada jornada en el comedor, donde se brinda a los beneficiarios una comida completa diaria y además, en el transcurso del día, pan y café para un momento de descanso. El servicio de comedor permite a los voluntarios conocer las historias de tantas personas que tienen algún familiar internado y ser testigos del dolor y tristeza que una enfermedad desata en cada familia; pero también de la valentía y fortaleza con la que luchan diariamente para salir adelante.

Cada mañana y cada noche otro grupo de voluntarios de JAR Cuauhtémoc se acercaba con café y bollería al área de urgencias del hospital general y a su explanada. Es una de las zonas donde más se ve la necesidad de la gente, algunos era lo único que comían en todo el día. Estos son algunos de los testimonios de JAR Cuauhtémoc en el CARDI:

• “Aprendimos mucho con cada testimonio de fe y vida; de hecho, aunque algunos pueden hasta no ser creyentes, pudimos ver la presencia de Dios en todos ellos”.

• “Es difícil darte cuenta de esta realidad y sentir que nunca es suficiente lo mucho o poco que puedas ofrecerles, pero también hay que aceptar y confiar en que Dios les dará los medios para salir adelante y que CARDI es una gran institución por la que Dios logra ayudar”.

• “CARDI nos enseñó que el acompañamiento es de las labores más importantes; lo que más ayuda es escuchar su historia, dejar que se desahoguen. Es duro saber todo lo que están pasando, historias de sufrimiento y a la vez de esperanza. Aprendimos a dar esa compañía, ese abrazo o consuelo, con la confianza de que era nuestro señor Jesús por medio de nosotros”.

• “Recibimos más de lo que pudimos dar, cada beneficiario lo llevamos en nuestras oraciones y sus testimonios nos ayudan a mirar la vida con esperanza. Todo nos invita a dar lo mejor de nosotros, a estar siempre disponibles para los demás y entregarnos al servicio de Dios y del prójimo, ahora en nuestra vida familiar, pastoral y en donde se necesite”.

• “Un voluntariado es una experiencia que todo joven debe vivir, qué mejor lugar para encontrarnos con Jesús que mediante el servicio. Es una manera de alimentar el alma, fortaleciéndonos en el amor de Dios a través de nuestros hermanos” (José).

• “CARDI me incitó a ser mejor persona, a orar por mis hermanos, a recordar el valor de la empatía para servir y acompañar con amor… Estos días he experimentado el amor de Dios en cada una de esas personas con quien conviví. Ahora quiero compartir esta experiencia y seguir sirviendo con amor en mi sociedad y allí a donde Dios me envíe en el futuro” (Luisa).

• “Me traigo admiración por el personal y voluntariado tan entregado a esa labor tan noble, que a tanta gente ayudan y hacen sentir a todos como una familia, tal como yo misma me sentí. Somos ahora más humildes por sentir la necesidad de los otros como nuestra” (Rocío).

• “En CARDI se aprende a ayudar a todas las personas escuchando y sirviendo en necesidades prácticas y reales cotidianas. Agradezco a los voluntarios sus instrucciones para hacer la labor más fácil y siempre con una sonrisa” (Jorge).
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