Carlos Briseño, agustino recoleto y obispo: “la felicidad me ha llegado cuando he salido de mi zona de confort y me he dado a los demás”

Es agustino recoleto y obispo auxiliar de México D.F. Ha sido promotor vocacional, formador de jóvenes candidatos a la vida religiosa, promotor de proyectos sociales a favor de los enfermos y su vida dio un giro cuando fue elegido obispo. Éste es su testimonio.
testimonios | 03 feb 2005
Fray Carlos Briseño Arch nació en México D.F. el 4 de julio de 1960. Allí pasó su infancia y adolescencia, ya muy ligada a los ministerios de los agustinos recoletos, en concreto al Templo Santa Mónica de la Colonia del Valle. Por esta relación de cercanía, ingresa como postulante en el Seminario San Pío X de Querétaro (Qro., México) a los 18 años de edad.
Siguió su formación como aspirante a la vida religiosa hasta que hizo la profesión simple de los consejos evangélicos el 16 de agosto de 1980 en Monteagudo (Navarra, España). En el convento de Marcilla (Navarra, España) realizó los estudios filosóficos y teológicos, confirmó su deseo de permanecer en la vida religiosa mediante la profesión solemnede votos perpetuos en 1985 y recibió la ordenación de diácono.
Terminados los estudios teológicos, recibió la ordenación sacerdotal en la misma comunidad donde había iniciado su experiencia de postulantado, en Querétaro, en 1986. Su estreno pastoral se llevó a cabo en la entonces Prelatura de Madera (Chihuahua), en una agreste y serrana zona del norte de México.
Dos años después, su experiencia como religioso se enriquece al ser nombrado promotor vocacional para la zona de Querétaro, cargo que le ocupa durante los siguientes seis años.
En 1994 de nuevo hay un giro importante en su. Es destinado a Roma, al Collegio Internazionale Sant’Ildefonso, para matricularse en la Universidad Gregoriana en los estudios de especialización en Teología Espiritual. En 1996 obtiene la licencia.
Terminados los estudios vuelve a México D.F. y, tras un breve paso por el Templo Santa Mónica es nombrado prior de la comunidad de Hospitales y párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Allí se encuentra con una dura realidad de frontera, la atención espiritual y social en los Hospitales centrales y públicos de la Ciudad de México.
La zona de Hospitales es una de las socialmente menos desarrolladas de la capital federal. Además, se debe añadir que a estos servicios médicos centrales de la Seguridad Social mexicana llegan diariamente cientos de enfermos procedentes de todo el país para recibir tratamientos terapéuticos especializados que no pueden llevarse a cabo en sus zonas de origen. Su trabajo y dedicación será uno de los gérmenes del actual proyecto social CARDI de los Agustinos Recoletos, que nació años más tarde.
El año 2003 es enviado a una nueva función como prior de la comunidad agustino recoleta de Querétaro que atiende tanto el Colegio Fray Luis de León como el Aspirantado San Pío X. De nuevo enriquece su servicio al pueblo de Dios ahora en la pastoral educativa en el Colegio, del que será director a partir de 2005; y la formación inicial, al ayudar en las tareas formativas del aspirantado y ser, como prior, presidente del Equipo de Formación del mismo. Éstas eran sus funciones hasta la llegada de su nombramiento como obispo auxiliar de México.
El perfil de Carlos contempla, por tanto, experiencias en prácticamente todos los apostolados posibles: misiones, parroquias, pastoral vocacional, formación inicial, apostolado educativo... La ordenación episcopalel 17 de junio de 2006 fue el colofón de una vida dedicada a los demás. Éstas son sus reflexiones.

 

Para valorar mi servicio actual a la Iglesia como agustino recoleto y obispo, parto del hecho que nuestro Padre San Agustín nos motiva a que estemos atentos a atender las necesidades de la Iglesia Universal. Él mismo lo hizo. Esa es la razón por la que estoy ejerciendo este oficio como obispo auxiliar en la ciudad de México.

 

Contemplación

Sabemos que en nuestro carisma agustino recoleto hay tres aspectos a desarrollar. En cuanto al aspecto contemplativo, aunque un obispo tiene un activismo grande, más en esta ciudad de México, es una exigencia diaria ponerse delante del Señor para conocer su voluntad, ya que un obispo todos los días toma decisiones que determinan muchas vidas y la forma de llevar el trabajo pastoral. Otras veces tiene que corregir al sacerdote, laico, religiosa o religioso, pero siempre aplicando el principio de la caridad y eso solo lo puede hacer desde el Señor.

Si uno lo quiere hacer sin vivir esta dimensión contemplativa, acaba juzgando humanamente al otro. Otras veces toca mediar entre conflictos y fomentar la paz en las comunidades; aquí uno tiene que pedir como Salomón la sabiduría de Dios para buscar el bien de todos sin favoritismos y, créanme, en muchas ocasiones no es fácil, pero he experimentado en ese carisma de la contemplación que al final, si uno es dócil, Dios lo guía para tomar las decisiones mas certeras. En fin, el espíritu contemplativo practicado ha iluminado mucho mi labor episcopal.

 

Comunidad

El aspecto fraternal y comunitario de nuestro carisma —como actitud de vida— es el que más me ha servido en la práctica. Mi labor como obispo es buscar la comunión de los diversos carismas e integrarlos. En la I Vicaria episcopal, donde me tocó ejercer en mis dos primeros años y medio de obispo, el ambiente era más homogéneo tanto en sacerdotes como en ministerios. Esta II Vicaría en la que actualmente trabajo es muy rica en carismas y ambientes sociales, y me toca la misión de valorarlos a cada uno en su dimensión.

Por otro lado mi labor es unir a la comunidad de presbíteros y a los presbíteros diocesanos entre sí, a las religiosas, a los laicos… A este respecto he llegado a descubrir que el espíritu comunitario no es exclusivo de la vida religiosa. Es un don de la vida agustino-recoleta para compartirlo con la Iglesia local y universal. Es un trabajo que se tiene que realizar a diario en todos los agentes de pastoral, ad intrade sus grupos y ad extracon todos los grupos de Iglesia, llámense religiosos, diocesanos, movimientos, prelaturas, etc…

También he descubierto que el verdadero espíritu de comunión no se realiza simplemente por vivir juntos o permanecer en un grupo humano, sino que es un trabajo que cada uno debe desarrollar en su propia persona. ¡Cuántas personas existen que viven con otros, pero aislados en su propio mundo! Y tampoco se da solamente por vivir juntos, existen personas que viven cada uno en su casa pero existe entre ellos un verdadero espíritu de comunión.

 

Apostolado

La tercera dimensión de nuestro carisma es el apostolado. Vivo este aspecto en mi episcopado como consecuencia de los dos anteriores. Aunque con una conciencia de ser proactivo y no solo reactivo. Hoy la pastoral nos invita a descubrir nuevos caminos de evangelización y uno de mis trabajos —y lo considero casi lo más difícil— es hacer para que otros hagan. Verdaderamente es más fácil hacer las cosas uno mismo. Esto significa picar piedra y, a veces, se torna un poco dura la tarea, pues el romper paradigmas no es fácil.

Es cierto que los agustinos recoletos tenemos una gran riqueza que Dios nos ha dado, pero no solo para los que formamos parte de la Orden, sino que es un don dado para edificar y compartir con el resto de la Iglesia; y también para dejarnos enriquecer por la riqueza de carismas que existen en la Iglesia. Nadie es tan pobre que no pueda compartir algo de sí, ni tan rico que no necesite de los demás.

 

Ser feliz

En esta etapa de mi vida no enfoco la felicidad por el trabajo que he desempeñado o por las personas con las que he convivido, pues eso lo veo como algo relativo, sino por la generosidad y entrega o la falta de generosidad y entrega a Dios y a mis hermanos. Es donde yo he experimentado mi frustración o tristeza, o la alegría en mi ministerio. La regla es: cuanto más salgo de mi egomás felicidad; cuanto más me cierro en mí mismo, mayor frustración y tristeza.

Por ejemplo, en Chihuahua me costaba ir a los ranchos y estar con la gente, pero cuando lo hacía regresaba feliz. En cambio, cuando buscaba algún pretexto para no hacerlo, me sentía vacío.

En la promoción vocacional iba a muchas partes para motivar a muchos jóvenes vocacionalmente. Había momentos en que no tenía ganas de ir porque casi se me aseguraba un fracaso, aunado con la crítica de algunos frailes que minusvaloraban mi trabajo. Sin embargo, cuando me sobreponía y salía de mis zonas de confort y me arriesgaba, aunque no hubiese recolectado frutos, ofrecía ese trabajo a Dios y me sentía en paz y feliz.

Siempre me costó ir a ver a enfermos y darles ánimos, o consolar con la fe a deudos por la pérdida de un ser querido. Pero casi todos los días, por la tarde, cuando iba al hospital, o los días que me tocaba atender las funerarias, cuando me sobreponía y me hacía violencia para ir, verdaderamente Dios me reconfortaba y, aunque cansado, regresaba a la parroquia feliz. En cambio cuando ponía algún pretexto para no ir, experimentaba un vacío existencial.

Lo mismo puedo decir en el seminario cuando me levantaba temprano para rezar con los seminaristas o cuando iba de campamento y me costaba, las incomodidades, la comida o las caminatas… era feliz. Y cuando no lo hacía era infeliz.

En el colegio cuando tenía que hacer algo tan desagradable como despedir a un profesor…; en cambio, cuando retrasaba las decisiones para enfrentarme con los problemas no me sentía a gusto conmigo mismo.

Como obispo las visitas episcopales, el corregir a un sacerdote… En fin, cuando he salido de mi zona de confort para darme a los demás entonces he sido feliz.

Aquí entiendo esas palabras del evangelio que dicen: “el que quiera ser mi discípulo que cargue con su cruz; el que guarde su vida para sí mismo la perderá, pero el que pierda su vida por mí y el evangelio, la ganará…”

Síguenos en facebook twitter youtube Español | Portugués | English Política de privacidad | Webmail

Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino.

Paseo de la Habana, 167. 28036 - Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Desarrollado por Shunet para OAR Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. © 2018 - 2019.