Catequesis en la Parroquia de Nuestra Señora de Buenavista de Getafe, Madrid, España.

Dentro del Jubileo 2025 Peregrinos de Esperanza, acabamos de celebrar el Jubileo de los catequistas. Homenajeamos y conocemos mejor la importante tarea de estos agentes de pastoral de la mano de un párroco agustino recoleto, Germán Antonio Antón.

¿Qué significa este ‘Jubileo de los catequistas’?

Es toda una bendición y un regalo de Dios, porque el ministerio de los Catequistas es algo extraordinario y fundamental para la labor evangelizadora de la Iglesia. Creo que los catequistas ejercen actualizada aquella pastoral profética del Antiguo Testamento, siembran la Palabra y dan un ejemplo de entrega y de vivencia de la fe a sus vecinos y a quienes aprenden a vivir en cristiano y se acercan por primera vez a los sacramentos.

En nuestra Parroquia de Nuestra Señora de Buenavista de Getafe (Madrid, España) contamos con un buen grupo de catequistas. Sin ellos, sería imposible preparar para los sacramentos a nuestros niños y jóvenes. Algo que se repite en todas y cada una de las Parroquias de todo el mundo.

Aquí, por ejemplo, tenemos más de tres centenares de niños en los tres años de Primera Comunión; y dos grupos de 20 y de 15 miembros de Confirmación. Estos números dan una idea de la importancia de la labor del catequista. Son una referencia para la comunidad parroquial y, de manera muy especial, para los padres y madres de familia, pues parte esencial de su papel es atenderlos y colaborar con ellos.

Es realmente significativa la responsabilidad de los catequistas para la Iglesia en todo el mundo, así como la determinación en su trabajo, completamente voluntario y esencial para que una Parroquia crezca y se desarrolle.

El 15 de septiembre comenzamos el curso 2025-2026 y uno de los temas estrella será el mismo Jubileo, que celebraremos con alegría. Como año de gracia, es una oportunidad para renovar la vocación del catequista. Daremos gracias a Dios por el testimonio, tarea y entrega incondicional de los catequistas. Hoy día 26 será con los niños, y el domingo 28 con toda la asamblea parroquial, con una renovación del compromiso de los catequistas y una acción de gracias por el don de la catequesis.

Hacer y vivir la catequesis en plenitud e impartirla con alegría es, de por sí, todo un testimonio de Jesús vivo; solo con eso ya hacemos realidad este Jubileo de Jesucristo. El compromiso de nuestra Parroquia con el Jubileo 2025 Peregrinos de Esperanza no ha faltado y ya hemos participado en los Jubileos parroquial, arciprestal y diocesano. Ahora celebraremos el de los catequistas.

¿Qué cualidades definen a un buen catequista?

El primer aspecto es la unidad con la Iglesia. No enseñan su opinión o parecer sobre el mundo y la vida, sino lo que la Iglesia dice a la gente de hoy y aquello con lo que nos identificamos los católicos y deseamos para este mundo y para la sociedad.

Por eso los catequistas deben vivir su fe con plenitud en un mundo que está lleno de ideologías, contrastes, opiniones, desigualdades, dolor, soledad, egoísmo o influencias de todo tipo. Enseñan a niños y jóvenes que, como generación, portan también unos valores y unos desafíos concretos, tienen unas fuentes de información y unas opiniones concretas.

Ante esta situación es importante que los catequistas trabajen en equipo, se apoyen unos a otros, planeen y preparen las catequesis juntos, dialoguen y lleguen a acuerdos sobre las actividades pedagógicas y las soluciones a los problemas que aparezcan.

Los catequistas deben sentirse responsables de una labor conjunta de evangelización: no actúan personalmente, sino en nombre de la Iglesia.

¿Hay suficientes vocaciones a catequista?

La verdad es que desde el equipo parroquial siempre hay que estar insistiendo, pidiendo, buscando, invitando a personas para que asuman este servicio y lo sientan como una vocación personal.

Este año se han incorporado algunas catequistas nuevas; otras se van haciendo mayores y les cuesta llevar a los grupos, porque las nuevas generaciones siempre traen mucha frescura, mucha vida, mucha información previa y valores diferentes a los de generaciones anteriores…

Ojalá toda la comunidad parroquial sienta que el ministerio de Catequista es uno de los más hermosos en la Iglesia; algo que hemos recibido desde hace muchísimas generaciones de cristianos y hoy continúa teniendo el mismo sentido vivirlo y ejercerlo con alegría y entrega.