Cleusa Carolina Rodhy Coelho, MAR, mártir de la Amazonia.

Al cumplirse 40 años del asesinato en Lábrea (Amazonas, Brasil) de Cleusa Carolina Rhody Coelho, misionera agustina recoleta, su vida de entrega y su compromiso con los más vulnerables no se olvida. Su testimonio y recuerdo sigue vivo en muchos.

Cleusa Carolina Rody Coelho nació el 12 de noviembre de 1933 en Barra de Itapemirim, una pequeña comunidad rural dentro del municipio de Cachoeiro de Itapemirim, en el estado brasileño de Espírito Santo.

Su vida terminó de forma trágica, asesinada, con solo 51 años de edad, el 28 de abril de 1985. Su paisano más universal, el cantante Roberto Carlos, describió sin pretenderlo la personalidad de Cleusa en una de sus canciones más conocidas, “Un millón de amigos”:

Quiero creer en la paz del futuro,
quiero tener un hogar sin muro,
quiero a mi hijo pisando firme,
cantando alto, sonriendo libre.

Yo quiero amor siempre en esta vida,
sentir calor de una mano amiga,
quiero a mi hermano sonrisa al viento,
verlo llorar, pero de contento.

Venga conmigo a ver los campos,
cante conmigo también mi canto”.

Los sueños de Cleusa no se quedaron en ideales, proyectos, teorías o ensoñaciones. Ella los convirtió en actitudes, acción y compromiso. Y eso le llevó, sin pretenderlo pero tampoco sin evitarlo, a estar en la diana de quienes veían en peligro el sistema violento de privilegios, explotación y enriquecimiento del que, impunes, se aprovechaban.

Cleusa luchó por y para los excluidos: consideraba que ese era el proceso y el resultado natural de su fe católica y de su consagración religiosa. Responder a la llamada de Jesús envolvía, más allá de su persona y de su vocación consagrada, implantar el Reino de Dios, que no admite la injusticia, ni negocia con los derechos humanos, ni simultanea con la destrucción de la Naturaleza en aras del beneficio económico.

Así fue su vida, y así recuerdan a Cleusa quienes convivieron con ella.

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