Cleusa Carolina Rodhy Coelho, MAR, mártir de la Amazonia.

Al cumplirse 40 años del asesinato en Lábrea (Amazonas, Brasil) de Cleusa Carolina Rhody Coelho, misionera agustina recoleta, su vida de entrega y su compromiso con los más vulnerables no se olvida. Su testimonio y recuerdo sigue vivo en muchos.

Por Josefina Casagrande, MAR

En una celebración que tuvo lugar en Argentina en memoria de los mártires, se escuchó en diversos momentos esta aserción: “Todo mártir es un místico”. La expresión se fijó en mi mente: ¿Cuál era el lado místico de Cleusa?

Mística es experiencia de Dios, un conocimiento profundo y una percepción de lo eterno. El místico vive en comunión íntima con Dios, está tan configurado con Jesús en su entrega que hace suya propia esa entrega en la Cruz.

Creo que Cleusa hizo suya la experiencia de Jesús: “Vine para que todos tengan vida”. Su intimidad con Jesús le llevó a ser testigo hasta las últimas consecuencias del amor de Dios, donando su vida por los demás, aclamada hoy mártir por el mismo Pueblo de Dios.

Algunos de los escritos de Cleusa revelan que la suya era una mística solidaria: “Estamos aquí, al lado de nuestros hermanos indios, despojados y despreciados”, escribe; y en otro lugar: “Comprometerse con el indio, con el empobrecido, con el despreciado y el explotado, es asumir de un modo firme su camino de confianza en un futuro mejor, que se va haciendo real en las pequeñas luchas y victorias, como son el reconocimiento de sus valores y derechos, la búsqueda de la unión y la autodeterminación. ¡Vale la pena arriesgarse!”.

El místico ve y escucha. Dios se apropia del corazón del místico y no le deja acomodarse, le hace oír el grito del afligido y no volver los ojos a otro lado. Cleusa escuchó “ellos te necesitan”, oyó el grito de tantos: encarcelados, enfermos, ciegos, ancianos, hansenianos, niños de la calle, indígenas, ribereños, trabajadores explotados…

El místico calla. Cleusa vivía el silencio como virtud preciosa de la persona: se aprende escuchando. En el silencio Dios habla de su amor y de nuestra corresponsabilidad para construir un mundo de paz, justicia y amor. El silencio da disciplina y paciencia a la espera de la respuesta de Dios. El silencio de Cleusa fue fecundo y ensordecedor.

El místico se entrega. Se entrega al amor en una comunión tan grande con Dios que se percibe que ya no se puede vivir sin Él, fuera de Él. En ese estado de gracia el místico se cristifica. Ya no vive en sí, vive y es en Cristo, vive y es en el pobre.

El místico une. Y Cleusa comprendió al mundo indígena, supo traducirlo, descubrirlo como hermano. El propio corazón de los indios se conmovió al descubrir que alguien sí escuchaba, sí atendía, sí quería estar con ellos sin importarle horarios o lugares.

El místico pertenece a Dios. Y Cleusa ha dejado de pertenecer a las Misioneras Agustinas Recoletas, incluso a la Iglesia: ahora pertenece a Dios y a toda la Humanidad, a los excluidos y a los que se sienten solos, perdidos o abandonados.

Intentar entender a un místico es difícil. No se le comprende, simplemente se le admira. En su presencia todo parece diferente, llama la atención, rompe moldes, crea tensión, incomodidad y, al mismo tiempo, paz, presencia de Dios.

La humanidad del místico es innegociable, su conciencia humana le llena de compasión, empatía, acogida. Se convierte en manos y oídos de Cristo para tocar a todos con la ternura de Dios. Y respecto a Dios, le lleva a hacer su voluntad siempre y en todo, porque Dios ha robado su corazón, su mente, su deseo..

Cleusa fue mártir y mística. Su final correspondió al de una historia de asumirse para Dios y para su gloria, su Reino, y su Iglesia. Quizá ni veía el peligro, iba a donde los demás se resistían a ir. Su contacto con la maldad, la amenaza, la violencia, nunca venció su deseo del Reino de Dios. Su cuerpo frágil era una tapadera para alguien lleno del cuidado amoroso y de la obediencia a Dios, fruto maduro de su conciencia mística.

Cleusa, el homenaje

Son muchos los lugares que públicamente exhiben hoy el nombre de Cleusa a modo de homenaje:

  • Asilo de ancianos Hermana Cleusa. Lábrea, Amazonas, Brasil.
  • Centro de Día para Ancianos Hermana Cleusa. Lábrea, Amazonas, Brasil.
  • Calle Hermana Cleusa. Lábrea, Amazonas, Brasil.
  • Biblioteca Pública Hermana Cleusa. Lábrea, Amazonas, Brasil.
  • Centro Polideportivo Hermana Cleusa. Lábrea, Amazonas, Brasil.
  • Escuela Hermana Cleusa. Lábrea, Amazonas, Brasil.
  • Aldea indígena Hermana Cleusa. Río Mari. Lábrea, Amazonas, Brasil
  • Hacienda Esperanza Hermana Cleusa. Manaos, Amazonas, Brasil.
  • Calle Hermana Cleusa. Manaos, Amazonas, Brasil.
  • Escuela Infantil y Guardería Hermana Cleusa. Manaos, Amazonas, Brasil.
  • Comunidad Católica de Base Hermana Cleusa. Itabuna, Bahía, Brasil.
  • Albergue Hermana Cleusa, Hogar Santa Mónica. Fortaleza, Ceará, Brasil.
  • Auditorio Hermana Cleusa, Colegio Agustiniano. Vitória, Espírito Santo, Brasil.
  • Auditorio Hermana Cleusa, Parroquia de la Virgen María. Itacibá, Cariacica, Espírito Santo, Brasil.
  • Plaza Hermana Cleusa, Itapemirim, Espírito Santo, Brasil.
  • Escuela Hermana Cleusa, Serra, Espírito Santo, Brasil.
  • Casa de Acogida Hermana Cleusa, Centro de Formación del Consejo Indigenista Misionero. Luziânia, Goiás, Brasil.
  • Premio Hermana Cleusa al Voluntariado. ARCORES, Red Solidaria Internacional Agustino-Recoleta.


ÍNDICE DE PÁGINAS DEL REPORTAJE

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Al cumplirse 40 años del asesinato en Lábrea (Amazonas, Brasil) de Cleusa Carolina Rhody Coelho, misionera agustina recoleta, su vida de entrega y su compromiso con los más vulnerables no se olvida. Su testimonio y recuerdo sigue vivo en muchos.

1. ¿Quién fue Cleusa?

Al cumplirse 40 años del asesinato en Lábrea (Amazonas, Brasil) de Cleusa Carolina Rhody Coelho, misionera agustina recoleta, su vida de entrega y su compromiso con los más vulnerables no se olvida. Su testimonio y recuerdo sigue vivo en muchos.

2. En la Amazonia

Al cumplirse 40 años del asesinato en Lábrea (Amazonas, Brasil) de Cleusa Carolina Rhody Coelho, misionera agustina recoleta, su vida de entrega y su compromiso con los más vulnerables no se olvida. Su testimonio y recuerdo sigue vivo en muchos.

4. Testimonio de sus hermanas misioneras agustinas recoletas

Al cumplirse 40 años del asesinato en Lábrea (Amazonas, Brasil) de Cleusa Carolina Rhody Coelho, misionera agustina recoleta, su vida de entrega y su compromiso con los más vulnerables no se olvida. Su testimonio y recuerdo sigue vivo en muchos.

5. Santa del pueblo

Al cumplirse 40 años del asesinato en Lábrea (Amazonas, Brasil) de Cleusa Carolina Rhody Coelho, misionera agustina recoleta, su vida de entrega y su compromiso con los más vulnerables no se olvida. Su testimonio y recuerdo sigue vivo en muchos.