José Antonio Paunero. Club Deportivo San Agustín. Agustinos Recoletos. Valladolid, España.

José Antonio Paunero, “Pipo”, dirige el Club Deportivo del Colegio San Agustín de los Agustinos Recoletos en Valladolid (España) desde hace más de 15 años y está ligado al deporte desde hace casi 40, como aficionado, jugador y entrenador de baloncesto.

¿Qué papel juega el deporte en la educación física, intelectual, humana y espiritual?

La actividad física es buena en sí misma y realizar ejercicio de forma habitual no es solo importante para nuestro cuerpo, pues ayuda a tener una buena salud física, sino para la construcción personal en general.

El deporte conlleva una serie de valores fundamentales para el desarrollo de un individuo en la sociedad: esfuerzo y trabajo, compañerismo y equipo, afán de superación, responsabilidad… Por eso, realizar un deporte contribuye a forjarnos como personas, incluso nos hace mejores seres humanos.

¿Cómo mantener un sano equilibrio entre la competitividad y la integración formativa?

Actualmente el Club San Agustín cuenta con más de 900 deportistas asociados y un centenar de entrenadores y colaboradores. En la última temporada, 2024-2025, hemos contado con nueve secciones: fútbol, baloncesto, balonmano, pádel, gimnasia rítmica, ajedrez, voleibol, judo y multideporte.

En temporadas anteriores también se han ofertado otras disciplinas como el atletismo, esgrima, capoeira… Contamos con una amplísima oferta deportiva y queremos que sea lo suficientemente atractiva para todos los gustos y posibilidades.

Creo que estamos en un momento bastante dulce. Es el número de deportistas más alto de nuestra historia y, además, conseguimos buenos resultados en fútbol, baloncesto o balonmano, por citar algunas competiciones.

Este crecimiento exige que cada vez tengamos que ser más profesionales en la gestión. Es imposible coordinar tal volumen de equipos y jugadores solo con buena voluntad y el trabajo de unos pocos: es necesario un equipo dedicado de manera exclusiva.

Nuestra misión es ofrecer la práctica deportiva a todos los alumnos del Colegio San Agustín, sea cual sea su nivel, y así intentamos que sea; pero cuando el grupo demuestra un nivel competitivo, les ofrecemos un plus y que no tengan que renunciar a competir al máximo nivel posible.

En estos casos y a veces, contamos con la ayuda de jugadores que no son alumnos del Colegio San Agustín y permitimos en nuestros equipos deportistas, por decir así, externos; pero, insisto, todos nuestros alumnos, en la medida de lo posible, tienen la posibilidad de participar de su Club Deportivo escolar.

¿Qué te dice la existencia de un Jubileo del Deporte dentro de este Jubileo 2025 “Peregrinos de Esperanza”?

Es una confirmación que la Iglesia tiene en cuenta el deporte y cree que es un camino para generar esperanza. Los valores de la práctica deportiva que he mencionado antes son compartidos en buena parte por la Iglesia en general y por los católicos en modo particular, pueden asociarse fácilmente a la espiritualidad cristiana.

Por ejemplo, quienes han sido deportistas o hacen deporte de manera habitual saben que aunque quieras superar a tu rival o a ti mismo en el terreno de juego, los otros son eso, rivales, nunca enemigos.

El deporte forja un valioso compañerismo en los entrenamientos y las competiciones, crea vínculos de amistad que perduran toda la vida, no solo con los miembros de tu equipo, también con los de equipos o personas, en los casos de deportes individuales, con los que compites.

En la antigua Grecia, si había una guerra durante los Juegos Olímpicos, esta paraba para que se pudieran llevar a cabo las competiciones. El deporte contribuye a la paz y el perdón, al encuentro entre las gentes y los pueblos.

Creo que si nos construimos como “buenas personas”, a la larga, siempre todo funcionará mejor. Si, por ejemplo, al dirigir una entidad deportiva actúas siguiendo valores cristianos como la amabilidad, la paciencia, la alegría o la libertad, serás respetado por los miembros de tu entidad y de las que compiten contigo.

Si, por el contrario, solo buscamos el enfrentamiento, el beneficio personal, y olvidamos que tratamos con personas, en muchas ocasiones menores de edad, poco a poco nadie querrá hacer deporte en tu institución. Lo dijo san Agustín: “Ama y haz lo que quieras”.