José She en HongKong, 1950

Los diez años que José She vivió ordenado sacerdote son suficientes para captar su entereza y fortaleza de ánimo, su fe en la adversidad y su celo misionero.

José She nació el 28 de enero de 1920 en la aldea de Seliulou, en la subprefectura de Zhecheng, subprefectura que en 1932 monseñor José Tacconi entregaría a los Agustinos Recoletos a cambio de la de Kaocheng, pasando Seliulou desde ese momento a formar parte de la misión agustino-recoleta. Seliulou era un pueblecito apartado de todo punto vital y alejado de toda vía de comunicación, donde el pequeño José, con casi 12 años, se encontraría con el primer recoleto que conoció, el padre José Martínez.

En el año 1934 entraría en el seminario de Kweiteh/Shangqiu junto con Nicolás Shi, oriundo también de Seliulou. Tras el bombardeo de la ciudad por parte de los japoneses el 29 de mayo de 1939, el padre Francisco Javier Ochoa, superior de la misión, mandó a los seminaristas con el padre Pedro Colomo, que era médico, a Seliulou, pueblo natal de Nicolás Shi y José She, que era uno de los distritos más apartados, donde menos peligro había y en el que, por razón de la capacidad del local, podían estar mejor instalados y atendidos. Se temía que quedándose en Kweiteh, siendo la mayor parte de ellos ya jóvenes robustos y altos, los japoneses, al entrar en la ciudad, los hubiesen tomado por soldados chinos, con peligro de sus vidas.

Tras el saqueo de Kweiteh, cuando se vio que el ciclón japonés había pasado, el 15 de agosto de 1938, el padre Joaquín Peña, rector del Seminario, dispuso que los seminaristas volvieran nuevamente a la Casa Central.

José She estudió humanidades y latín en Kweiteh hasta que en 1939 marchó al seminario regional de Kaifeng a estudiar la filosofía hasta el año 1942. Regresaró a Kweiteh donde realizó el Noviciado a partir del 7 de julio de 1943, haciendo la profesión religiosa el 8 de julio de 1944. Estudió la teología en el seminario de Kweiteh, donde emitió también su profesión solemne el 8 de julio de 1947. El 30 de abril del año siguiente se ordenó diácono en Suchowfou junto con Lucas Wang.

El 29 de junio de 1948 fue ordenado sacerdote sin haber terminado los estudios teológicos, por lo que fue con los seminaristas a Hongkong a completarlos. En diciembre de 1949 se trasladó a Manila.

Cuando monseñor Arturo Quintanilla asumió la misión, observó que los comunistas en la ciudad de Kweiteh no habían molestado mayormente a los misioneros y permitían las celebraciones religiosas. Basado esta información, el obispo pidió a los superiores que enviaran de regreso a la misión a los cinco sacerdotes chinos residentes en Manila, entre ellos José She. Aunque los superiores accedieron a la solicitud, los comunistas impidieron que José y sus compañeros se trasladaran a otras localidades, frustrando los deseos de monseñor Quintanilla de asignarles puestos misionales vacantes. Así, su regreso resultó en vano y no pudieron ejercer su ministerio sacerdotal ni atender a los fieles.

En Seliulou había un centro misional, pero el padre José no pudo instalarse en la casa de la misión ni ejercer como sacerdote, teniendo que vivir con su familia, ayudándoles en las tareas agrícolas. Lo encarcelaron durante tres meses (del 5 de marzo al 2 de junio de 1951) con cadenas en los pies por sospechas de haber pertenecido al partido nacionalista. Después de su liberación, estuvo bajo estricta vigilancia y control en todos sus movimientos. Probablemente en 1954, se le concedió permiso para viajar a Shanghái y visitar a su hermano, que era el portero de la procuración de los recoletos. Pasó un par de semanas con los frailes y pudo volver a su pueblo confortado y animado.

En septiembre-octubre de 1955, fue encarcelado nuevamente durante dos años y condenado a cinco años de trabajos correctivos en la ciudad de Minchuang. Lamentablemente, en 1958 falleció debido a la falta de alimentos y el agotamiento.

El padre She fue reconocido como un sacerdote ejemplar e intrépido en su fe, y solía repetir la frase: «Un buen sacerdote, si no está en la iglesia, estará en la cárcel».