Solenidade: Jesus Cristo Rei do Universo

Ez 34,11-12.15-17: A vosotros, mi rebaño, yo voy a juzgar entre oveja y oveja. Sal 22,1-2a.2b-3.5.6: El Señor es mi pastor, nada me falta. 1Co 15,20-26a.28: Entregará el reino a Dios Padre, y así Dios será todo en todos. Mt 25,31-46: Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros.

La imagen del pastor y otras

Muchos autores bíblicos recurren a costumbres, personajes y situaciones de su tiempo para explicar a Dios, para dar a conocer lo que Dios es y quiere. Jesús lo hace continuamente en su predicación. La imagen del pastor que aparece en la primera lectura, en el salmo y en el evangelio de este domingo es frecuente en muchos otros textos de la Biblia. Para el mundo actual es una imagen menos conocida. Con todo derecho podemos nosotros también recurrir a imágenes que nos son más conocidas y actuales. Imágenes o realidades paralelas. Para hablar de Dios o de aquellos a quien Él elige para que lo representen o actúen en su nombre podemos pensar en los que entran a formar parte del gobierno en un país, los que son elegidos para ser ministros, etc. Incluso todos los que forman parte de un congreso o de un senado. Son elegidos por sus votantes según un perfil.

El perfil del evangelizador

Hoy muchas personas buscan trabajo, y las empresas, para contratarlas, piden un perfil: capacidades de comunicación, pensamiento creativo e innovador, espíritu emprendedor, experiencia previa de trabajo en equipo, conocimiento del inglés, etc.

Igualmente, cuando a una persona se le encomienda una gran tarea busca colaboradores, y para elegirlos establece un perfil. Podemos ver en el evangelio de hoy el perfil que busca Jesús para realizar el reino, para salvarse y ser, con Él, capaces de salvar.

la primera exigencia está en línea con lo que el evangelista san Mateo señala como primordial: es el hacer. No bastan los bellos discursos, las engañosas promesas, las palabras grandilocuentes, las hermosas ideologías: dar de comer, saciar la sed, visitar, ir a ver… es ponerse en movimiento y actuar.

La segunda es la generosidad, el desinterés, el desprendimiento. Es decir, no postularse para acrecentar mi patrimonio, para estar presente en foros de influencia, para enriquecerme o enriquecer a los míos, para lograr para mí lo que no merezco. Todas las acciones de las que habla Jesús están en función del otro, de dar.

La tercera es la atención a los más débiles: sean los que padecen el hambre o la sed, los que no tienen para vestirse, los abandonados, los que están solos, los encarcelados, los enfermos…

Añadimos una cuarta exigencia para llevar a cabo el hermoso proyecto de Jesús: la comunión, el trabajo en equipo, el apoyo mutuo.

Porque lo que es aplicable a cada uno lo es también a las comunidades, a la Iglesia, a la Diócesis y a la Parroquia.

¿El perfil que define mi Parroquia es el de la vitalidad, de la actividad, del dinamismo? ¿Acogemos un proyecto ilusionante? ¿Cumplimos objetivos?

¿Lo que prima en mi comunidad es el desinterés, la generosidad, el desprendimiento? Tiempo dedicado a la actividad evangelizadora, catequética, caritativa…

¿En mi comunidad son importantes los débiles y necesitados, los enfermos, los solos…?

Estamos celebrando la Eucaristía. En ella está presente Dios, está presente Jesucristo:

Hay palabras, pero también hechos, Dios actúa en nosotros y en la comunidad en cada eucaristía y en los dones que se transforman.

La Eucaristía es la expresión por excelencia de la generosidad infinita de Dios que se entregó en la cruz y se nos entrega en alimento.

De tal modo fueron importantes los débiles para Dios que se hizo débil; los enfermos, que cargó con nuestras enfermedades, fue encarcelado y padeció terrible soledad. En la Eucaristía también celebramos ese misterio.

La solemnidad de Cristo Rey presentada como la fiesta en la que se exige el dominio religioso sobre todos, aunque sea el dominio de Dios, es un mensaje que difícilmente llega a los hombres y mujeres del mundo presente. Más bien lo que percibe quien lo escucha es las razones que tienen quienes lo proclaman para imponerse sobre él. Querer predicar a un Dios que quiere quitar la libertad al hombre al que hizo libre no es aceptable. Incluso pretendiendo que el hombre será verdaderamente libre cuando se haya dejado arrebatar su libertad. Si aceptamos una concepción del rey desde una visión absolutista, sólo lograremos cierta sumisión desde la violencia y el miedo.

Dios es Rey siendo siervo, Dios es Rey siendo Jesús que sirve y muere.