Solemnidad de la Santísima Trinidad 2023.

«El amor de Dios es una llamada incesante a vivir en el amor compartido y confiado. ¿Acaso esto es difícil de entender? Porque amar es entregarse y gastar la vida por el otro de tal manera que nos hace sacar lo mejor de nosotros mismos y darlo todo sin esperar nada. El amor no se asienta en certezas sino en apuestas arriesgadas».

Por Roberto Sayalero, agustino recoleto. Zaragoza, España.

¿Creer para entender? Ambos verbos, como si se tratase de una carrera de relevos, se turnan en prioridad dependiendo en qué asuntos se trate.  Agustín de Hipona intentó dar luz en esta antigua controversia. Es verdad que es más saludable primero entender y después creer, porque así borramos toda sombra de duda, aunque tampoco podemos dejar a la fe en el desempleo. A fuerza de rumiar aquello que nos dicen que creamos logramos asimilarlo y hacerlo nuestro. Los cristianos entendemos a Dios como la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres personas y un solo Dios. Comunidad e identidad. Así de simple y así de complicado. Entender a Dios con la razón es necesario pero no es sencillo, porque escapa a nuestros conceptos. Hay una parte de misterio, por lo que no se puede comprender del todo, de lo contrario no sería Dios.

Se nos dice que la Santísima Trinidad es el dogma más importante pero no resulta fácil explicarlo sin que parezca el fruto de una noche de insomnio de un teólogo medio ido. Hablar de la Trinidad no es otra cosa que hablar de amor. Sí, de amor. Y no se trata de simplificar ni de multiplicar por lo fácil. La Trinidad es un escaparate de amor para nosotros, opacado muchas veces por conceptos desencarnados. La gran enseñanza de la Trinidad es que solo vivimos, si convivimos, si compartimos, si somos capaces de darnos y entregarnos.

Como dice Ernesto Cardenal, este es el dogma del amor, el misterio de que Dios no es solo, de que es Unión, y comunión, y comunidad, y familia. Dios es amor pero no un amor egoísta sino desbordado, entregado, volcado; no es amor propio sino mutuo, porque Dios es Mutuo. Si Dios fuera solo Unidad sería totalmente solo, sin generación. Esta es la clave que nos debe llevar a entender y sobre todo a hacer vida esto que creemos ya que nuestra fe no es una fe de misterios sino de un único misterio el de la solidaridad y donación de Dios a la creación y concretamente a nosotros, al ser humano. Así de sencillo.

Por tanto veamos qué es lo que hoy nos podemos llevar para la vida, de qué sirve la Trinidad: ¿es sólo caldo de cabeza y tinta de teólogos? ¿Sólo sirve para que nos dejen solos haciendo demostraciones? Sinceramente creo que no. En el evangelio de hoy se dice claramente: «Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él». El amor de Dios no busca condenar, sino salvar. No viene a nosotros para juzgarnos, sino para proclamar una Buena Noticia de confianza; no viene a dictar sentencia, sino a proclamar una amnistía para todos; no viene a acusar, sino a amar.

Esta experiencia, deberíamos llevarla a la vida, hacerla sangre en nuestras venas, para que cada día corra por nuestro cuerpo el estremecimiento de la confianza y del amor a Dios. El amor de Dios es una llamada incesante a vivir en el amor compartido y confiado. ¿Acaso esto es difícil de entender? Porque amar es entregarse y gastar la vida por el otro de tal manera que nos hace sacar lo mejor de nosotros mismos y darlo todo sin esperar nada. El amor no se asienta en certezas sino en apuestas arriesgadas.

Pues esa es la entraña de este Dios comunidad, familia de amor, existencia compartida, de este Dios desbordado que nos llama a ser felices. Quien vive el amor desde Dios, aprende a amar a quienes no le pueden corresponder, sabe dar sin apenas recibir, puede entregar su vida a construir un mundo más amable y digno de Dios. De la contemplación de la Trinidad, pasamos a la acogida, a la apertura a los otros, a la solidaridad que comparte, al perdón que reconcilia y une voluntades. No nos perdamos en cálculos y demostraciones, ni pensemos que se trata de una oferta de tres al precio de uno. La Trinidad es Dios derramándose sin descanso sobre nosotros no un cascarrabias huraño y solitario.. No lo olvidemos. Dios es relación permanente de amor pleno, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Si nos quedamos en lo caduco nos quedamos fuera del caudal de amor capaz de construir un mundo infinitamente más humano.

¿Creer o entender? Quizá la mejor manera de entenderlo es con el corazón para descubrir que en lo profundo hay alguien que nos mira con ojos de misericordia y nos quiere con locura.