Memento vivere: la vida de san Ezequiel Moreno en animación digital.

El Colegio San Agustín de Valladolid y la Comisión de Comunicación y Publicaciones materializan el antiguo deseo de acercar a los más jóvenes la vida y personalidad de san Ezequiel Moreno, el santo misionero, formador, obispo y protector de los enfermos de cáncer.

El Colegio San Agustín de Valladolid y la Comisión de Comunicación y Publicaciones de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de los Agustinos Recoletos acaban de presentar “Memento vivere”, la animación de seis capítulos de menos de cuatro minutos cada uno sobre san Ezequiel Moreno (1848-1906).

Se trataba de un antiguo deseo de los Agustinos Recoletos, que quieren acercar la cultura actual, de consumo habitual de audiovisuales cortos y animaciones, a un personaje del siglo XIX. De la vida de san Ezequiel Moreno se extrajeron las principales notas de su biografía, de su personalidad y de sus acciones para convertirlas en un “motion comic”.

Fue una vida verdaderamente poliédrica: misionero en Filipinas, formador de religiosos en España, restaurador de la vida consagrada agustino-recoleta en Colombia, obispo en ese mismo país sudamericano y enfermo de cáncer en una época en la que el sufrimiento se multiplicaba por la falta de conocimientos, técnicas, profesionales y medicamentos.

Valladolid es el escenario urbano donde Amazon rueda Memento mori, una serie basada en la novela homónima, la primera de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne de César Pérez Gellida. Se trata de un thriller policíaco de caza a un asesino protagonizado por Yon González, Francisco Ortiz y Juan Echanove.

Este rodaje ha revolucionado la ciudad, por lo que se ha querido titular la vida de san Ezequiel Moreno con un paragón de contraste; Memento vivere: recuerda que vivirás, un guiño a la resurrección; recuerda que eres vida, que transformas el mundo; y, sobre todo, recuerda lo que ya has vivido, como en Las confesiones de san Agustín, ese grito de agradecimiento a Dios.

La vida del santo se divide en seis capítulos que recogen su infancia y su preparación para ser fraile; su misión en Filipinas, donde incluso participó en la fundación de una ciudad; cuando fue formador de misioneros en el noviciado; cuando se ofrece voluntario para relanzar la misión en Colombia; su etapa como obispo de Pasto; y, finalmente, su enfrentamiento al cáncer.

Ha sido necesario adaptar el guion con equilibrio entre fidelidad histórica, necesidades narrativas y particularidades de la animación; también se han introducido frases reales históricas evitando en la medida de lo posible que parezcan trasnochadas.

Alumnos y profesores han colaborado en la parte de sonido, ejerciendo de técnico de grabación y voces. El agustino recoleto Fernando Martín, miembro de la Comisión de Comunicación y Publicaciones y de la comunidad recoleta del Colegio San Agustín, ha sido el encargado de la coordinación y de la animación informática.

Entre los desafíos ha estado incluir en la narración visual ambientes completamente alejados de los “escenarios predeterminados” de la aplicación, como un convento en España, las misiones en Filipinas o un palacio episcopal en Colombia.

Ninguno de los participantes en la producción es profesional de la animación, ninguno tenía esta como ocupación preferencial o principal, ni se contaba con un presupuesto específico. Todo esto se ha suplido con imaginación, ilusión y cariño.

El resultado final es agradable para jóvenes y adultos y logra hacer de la vida de san Ezequiel Moreno algo simpático y cercano, pese a que haya pasado tanto tiempo y hayan cambiado tanto las formas y contextos sociales.

Al final de cada capítulo se añaden preguntas y reflexiones para relacionar la vida de Ezequiel con la del espectador, enfrentado a desafíos parecidos aunque en un contexto diferente.

Capítulo 1: del hogar al altar

Voces: Daniel García, Guillermo Herrero y Mónica Voynikova (alumnos de 4ºESO). El profesor Álvaro Navarro da voz a san Ezequiel en todos los capítulos y Eduardo Burgos ha sido director de escena y técnico de sonido.

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, 1848. A los 17 años ingresó en el noviciado de los Agustinos Recoletos en Monteagudo, Navarra, España. La escena se desarrolla en un aula de un colegio actual.

— Y tú, ¿qué quieres ser en la vida?

Capítulo 2: por las islas de Magallanes

Voces: Alfonso Hernández, Miguel Ángel Quiroga, Jorge Martínez.

San Ezequiel estuvo 17 años de misionero en Filipinas. La escena se desarrolla en el puerto de Manila, Filipinas, en el momento en que Ezequiel, antes de embarcar de vuelta a España, conversa y se despide de sus amigos.

— ¿Te gustaría ser misionero o realizar algún voluntariado internacional?

Capítulo 3: prior del noviciado

Voces: María del Pozo, Lorena Polo, Marta Aguirre.

San Ezequiel fue prior del noviciado de los Agustinos Recoletos en Monteagudo (Navarra, España) durante 3 años. Su trabajo consistía en formar a los futuros agustinos recoletos. En ese tiempo, en que hubo grandes catástrofes como hambrunas y epidemias de cólera, ayudó a mucha gente del pueblo. Es lo que comentan unas amigas mientras hacen la compra en una tienda.

— ¿Quién es Jesús para ti?

—¿Qué cosas te gustaría hacer movido por tu fe?

Capítulo 4: la llamada de Colombia

Voces: Jesús Garrote, Fernando Pérez y Gustavo Ávila, agustino recoleto.

San Ezequiel fue a Colombia con la misión de revitalizar a los Agustinos Recoletos. Siempre se sintió misionero, y en este tiempo se entregó a la misión de Casanare.

— ¿Aceptas y afrontas la realidad tal y como viene o te frustras cuando las cosas no son como tú quieres cuando tú quieres?

Capítulo 5: obispo hasta la muerte

Voces: Jesús Garrote, Fernando Pérez y Gustavo Ávila, agustino recoleto.

San Ezequiel fue obispo de Pasto, Colombia. En ese tiempo el liberalismo atacaba duramente a la Iglesia y Ezequiel se vio fuertemente acusado y se sembraron sobre él muchas “falsas noticias” para desacreditarlo.

— ¿Defiendes la verdad en cualquier situación?

— ¿Muestras tu fe con naturalidad en público?

Capítulo 6: la vía dolorosa

Voces: Andrés Marcos.

A San Ezequiel le diagnosticaron un cáncer maligno palatino-nasal en Bogotá. Regresó a España con la intención de operarse en Barcelona, pero la gravedad hizo que se tuviera que operar de urgencia en Madrid. Eran tiempos en que las técnicas y los remedios existentes obligaban al enfermo a enormes sufrimientos y la convalecencia era dura y dolorosa.

Cuando los médicos dieron a Ezequiel por desahuciado, pasó sus últimos días en el noviciado de Monteagudo. Nunca perdió su semblante sereno. Se confesaba a diario, rezaba el rosario, asistía a misa desde la ventana que pidió abrir para ver a la Virgen del Camino. Los dos últimos meses los pasó en cama sin poder levantarse. No podía ni hablar ni oír. La vista también la tenía afectada.

Murió el 19 de agosto de 1906 acariciando una estampa de la Virgen

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