Campaña Vocacional 2023: "Escucha y acompasa". Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino.

La semana vocacional y agustiniana 2023 ha elegido por lema “Escucha y acompasa”. “Escucha”: una invitación a dejar que la voz de Dios y de los hermanos resuene en nuestro corazón. “Acompasa”: en tu caminar por la vida sé fiel acompañante y ajústate al ritmo de otros caminantes, en los que también resuena la voz de Dios.

Fijémonos en la representación ofrecida en el cartel. En él se retrata el caminar ascendente de tres amigos por la montaña. Juntos y en ascensión hacia la luz, una imagen de lo que es todo camino vocacional.

Son dos los aspectos principales que se han querido reflejar en el cartel:

En primer lugar, vivir la vocación se asemeja a subir una montaña: al principio la cuesta arriba se hace dura, pero la atracción de la luz dinamiza a los montañeros que, además, conforme van subiendo, van descubriendo cada vez vistas más bellas.

El camino vocacional está erizado de cuestas, que hay que subir, lo que conlleva una progresiva mayor donación y entrega personal junto con una confianza en Dios que llama. San Agustín en el camino de su conversión, según cuenta en sus Confesiones, sentía miedo de apartarse de sus malas costumbres:

“Cuanto más se acercaba aquel momento en que yo iba a ser distinto, tanto mayor horror me infundía”, pero, una vez que rompió con su pasado, exclama en la plegaria: “Señor, cambiaste mi luto en danzas”.

En segundo lugar, el cartel refuerza el aspecto de grupo en una misma dirección, unidos por unos mismos objetivos; caminantes y compañeros. Andan a un ritmo semejante, recorren el mismo camino, comparten las mismas inquietudes. Los rasgos de comunidad son patentes, pues si cada persona ha de escuchar a Dios en su decisión vocacional, ha de escuchar también la voz del hermano. Toda vocación es una respuesta a Dios y a las necesidades de la Iglesia y del mundo.

Por lo tanto, esta invitación que se nos brinda en esta Semana Vocacional 2023 a escuchar y a acompasar es aplicable no solo a nuestra relación particular con Dios, sino también a la relación con los hermanos, ya que toda vocación es comunitaria.

Somos llamados a acompañarnos los unos a los otros en el camino de la vida hacia la luz, que es Cristo Jesús. Como creyentes, nuestra llamada exige un cuidadoso discernimiento en la escucha de la voz de Dios, pero también una profunda confianza en Él y una generosidad para entregar la vida por el otro.

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