¡Oh, Adonai!

La semana previa a la Navidad son las llamadas ferias mayores de Adviento. Toda la liturgia se orienta a preparar con énfasis la llegada del nacimiento de Cristo. Las antífonas que introducen el Magníficat en las Vísperas recuerdan un título especial de Cristo. Hoy, día 18, Adonai, Señor.

“Oh Adonai, Pastor de la Casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la Zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ven a librarnos con el poder de tu brazo.”

Recordando las maravillas que hiciste con el pueblo de la Alianza, liberándolo de sus esclavitudes, te reconocemos como el Señor de la historia y libertador nuestro.

Míranos también a nosotros, esclavos de la desigualdad y las injusticias que denigran la condición y dignidad de gran parte de la humanidad, inmersos en procesos de masificación, fragmentación y desecho; testigos de la trágica condición de los migrantes y el sufrimiento de los países en guerra y avergonzaos por los escándalos dentro de la Iglesia.

Que en la escucha de tu Palabra experimentemos tu señorío en nuestros corazones e instituciones. Que tu Espíritu nos eduque en una mentalidad verdaderamente sinodal que nos conduzca, con audacia y libertad de corazón, a un proceso de conversión para escuchar el clamor de los pobres y de la tierra, y a reconocer las semillas de esperanza y de futuro.

Danos pastores que, como Moisés, se descalcen ante la tierra sagrada de toda la humanidad y nos introduzcan en la ley del Amor, por la que Jesús nos hace hombres libres.

¡Ven pronto, Señor, ven libertador!

.