Natividad del Señor: la alegría del Nacimiento y el desafío de la Cruz.

Is 9,1-3.5-6: Un hijo se nos ha dado. Sal 95,1-2a.2b-3.11-12.13: Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Tt 2,11-14: Se ha manifestado la gracia de Dios para todos los hombres. Lc 2,1-14: Hoy os ha nacido un Salvador. Is 52,7-10: Verán los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios. Sal 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6: Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Hb 1,1-6: Dios nos ha hablado por el Hijo. Jn 1,1-18: El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

Rafael Mediavilla, OAR. Valladolid, España.

“Exultad los débiles y los enfermos: ha nacido el salvador. Exultad cautivos: ha nacido el redentor. Exultad siervos: ha nacido el Señor; Exultad hombres libres: ha nacido el libertador. Exultad todos los cristianos: ha nacido Cristo” (San Agustín, Sermón 184, 2).

 

“El niño, sobre la paja, parece hecho de cristales, de marfiles y de rosas. Tanto se intensificó la luz, que la caverna relumbra como un altar. El buey se ha prosternado, conmovido, en adoración silenciosa” (Manuel Mujica Láinez, El asno y el buey).

 

Déjate de esas preguntas,
muramos por le servir,
y pues El viene a morir
muramos con El, Llorente,
pues es Dios omnipotente
(Santa Teresa de Jesús, Villancico “El nacimiento de Jesús”).

 

El niño llora y mira con un tres en la frente,
San José ve en el heno tres espinas de bronce.
Los pañales exhalan un rumor de desierto
con cítaras sin cuerdas y degolladas voces
(Federico García Lorca, Poeta en Nueva York).

Teólogos, creyentes y poetas han unido, con frecuencia, al niño de Belén con el Jesús crucificado.

A Beltrán le faltaban unos meses para cumplir los 14 años. Era inteligente, reflexivo, inquieto, impulsivo, atrayente para sus compañeros, líder entre sus amigos, admirador de su padre. Éste ejercía la medicina en un hospital y se volcaba en la atención a los enfermos. Unos días antes había participado en las manifestaciones de sanitarios en la ciudad.

Ahora estaba inquieto, preocupado. Había llegado a casa después de la jornada de trabajo de aquel día 24 y había encontrado a Teresa angustiada. Era tarde y Beltrán no había llegado a la casa. Aunque no había ya colegio y se quedaba más tiempo con los amigos, nunca había llegado tan tarde. ¿Dónde podría estar? ¿Le habría pasado algo? Había hablado con la madre del amigo con el que solía estar siempre Beltrán y le había contestado que tampoco su hijo había llegado a casa. Después puso un mensaje en el WhatsApp a algunos de los padres del colegio. Varios le respondieron lo mismo. Decidieron ponerse en movimiento en la búsqueda de sus hijos.

Al colegio de Beltrán llegaban periódicamente noticias de manifestaciones: de los pensionistas, contra la violencia de género, por el cambio climático… Pero a Beltrán y a sus amigos les atrajo sobre todo el movimiento de manifestaciones y protestas contra el racismo por lo de George Floyd. Las protestas comenzaron en Estados Unidos y se extendieron por muchas ciudades de Europa. París, Berlín, Londres, Roma, Bruselas, Madrid, Barcelona… Muchos de los manifestantes eran jóvenes con lo que se sentían identificados Beltrán y sus amigos. Ellos hubieran querido también participar, incluso algunos de ellos habían acudido, acompañados de sus padres, a una de las protestas. Ellos mismos se lo explicaban a sus compañeros llenos de orgullo. Les decían cómo en algunas ciudades se había intentado prohibir las manifestaciones por temor a los disturbios y cómo algunos manifestantes habían sufrido la carga policial. Algo de temor podían tener, pero sobre todo sentían que habían podido ser considerados héroes que defienden al débil y al que es oprimido por el color de su piel.

En el colegio había clase religión. Además, varios de los alumnos acudían a las catequesis para recibir un día la confirmación. Escucharon la lectura de un cuento de un escritor hispanoamericano sobre un buey que reconocía y se admiraba del milagro de Belén y un asno descreído ante el nacimiento, pero que un día llevaría en sus lomos al niño, ya hombre, que contempló en el portal. Cuando escucharon el relato de la vida de Jesús, que muchas veces se había puesto de parte de los débiles, de los rechazados, de los marginados y los pobres, reconocieron en Él al que no tenía miedo de arriesgarse por ello. Es más, en su caso aquellos que oprimían, que despreciaban a los marginados y los pobres son los que hicieron que muriera en una cruz.

Beltrán era el que hablaba con más entusiasmo en sus conversaciones, animando a los demás a tener una causa por la que luchar como aquellos jóvenes.

Se acercaban las fiestas de la Navidad. También habían escuchado que esas fechas eran fiestas de familia, fiestas de alegría y celebración, días de vacaciones… pero además era la fecha que recordaba el nacimiento de Jesús, el que murió en la cruz.

Entonces decidieron que ellos también podían, en estas fechas, protestar en defensa de los que son rechazados y oprimidos. Alguno propuso protestar por lo de Mahsa Amini, porque suponía novedad, ya que no tenían noticias de manifestaciones en su ciudad ni en su país. Además, ahora ya no solo era ella, eran también muchos otros los que estaban siendo ejecutados por protestar. ¿Por qué los adultos que ellos conocían no protestaban? Decidieron que era una causa que ellos podían defender.

Los padres de Beltrán y sus amigos estaban angustiados buscándoles después de pasar horas sin saber de ellos. Ya era entrada la noche cuando una pareja de policías trajo a Beltrán a la casa, junto a sus padres. Lo traían después de disolver una manifestación de unos pocos muchachos frente a la embajada del país de Mahsa Amini. Beltrán llevaba consigo un cartel que decía “Mohsen Shekari”, porque cada uno de los muchachos se había hecho defensor de los condenados. Sus padres estaban desconcertados y no sabían qué decir. Los policías les dijeron que no se puede hacer una manifestación sin el previo permiso. Algunos matrimonios amigos les recomendaron que cuidasen de su hijo para que no se radicalizase, otros comenzaron a alejarse de la familia de Beltrán porque era peligroso identificarse con quienes estaban en contra de esos gobiernos que podían responder con violencia…

Beltrán se sentía orgulloso porque también él, como Jesús, estaba en riesgo por haber defendido a los amenazados, perseguidos, rechazados…