Mi Pueblo Lee. Marcilla, Navarra, España. Convento de los Agustinos Recoletos. Noviembre 2022.

Los Agustinos Recoletos hospedaron a varios de los artistas invitados, en el salón de actos el periodista Vicente Vallés presentó su obra Operación Kazan y en el templo se llevó a cabo un concierto solidario a favor del Hogar Santa Mónica de Fortaleza con arias líricas interpretadas por Miguel Borrallo y Mikhail Studyonov.

Mi pueblo lee. Red rural de festivales literarios: así rezan el título y el subtítulo de las actividades que han tenido lugar situadas en el cruce de dos coordenadas: la lectura como complemento u oposición a la imagen hoy omnipresente, y el mundo rural en pie de igualdad con la ciudad.

Por iniciativa de la escritora Maribel Medina, desde 2016 se viene entretejiendo por toda España una tela de araña de pueblos que han celebrado encuentros con la palabra, escrita o hablada… y, a partir de ahora, también cantada.

Era la segunda vez que llegaba a Marcilla, pueblo agrícola e industrial de la Ribera navarra, los días 3, 4 y 5 de noviembre, y los organizadores habían solicitado el apoyo de los Agustinos Recoletos. En su convento, del siglo XVIII, se iban a hospedar varios de los invitados, y allí tendrían lugar las actividades de la última jornada, el sábado día 5.

De acuerdo con lo acordado, el primer día se alojaron en nuestras instalaciones el novelista Juan Gómez-Jurado, su agente literario y el fotógrafo oficial del Festival, el laureado documentalista Patxi Úriz. Al día siguiente hicieron lo propio el tenor Miguel Borrallo y su pianista, Mikhail Studyonov, con tiempo para supervisar la descarga e instalación del piano de cola que iban a utilizar, así como la acústica de la iglesia conventual.

El día 5 por la tarde la convocatoria era en el convento. Primero fue un encuentro con el conocido periodista Vicente Vallés, que presentaba su novela Operación Kazan, premio Primavera 2022. Las 120 personas que llenaban a rebosar el salón de actos siguieron con gran atención los recuerdos que el presentador iba desgranando a preguntas de Maribel Medina. Y concluyó firmando los ejemplares que se le presentaron.

Tras un vino español que ofrecía el Ayuntamiento local, los asistentes se fueron acomodando en la iglesia conventual, a la espera del concierto anunciado. Era este el único acto con entradas a la venta, aunque a un precio simbólico y a beneficio del Hogar Santa Mónica, que dirigen en Fortaleza (Ceará, Brasil) los Agustinos Recoletos, con la colaboración de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús.

Los dos centenares de personas que llenaban el templo siguieron con atención el recital de arias líricas que se fueron sucediendo, todas magistralmente ejecutadas por el tenor Miguel Borrallo. El recital se anunciaba bajo el lema Cantar y contar y, efectivamente, cada una de las piezas era previamente presentada y su texto traducido al español.

El broche final fue emotivo por partida doble. Primero, por tratarse del Ave Maria de Schubert, tan a propósito ante la imagen de la Virgen de la Blanca, que en Marcilla preside templo y convento. Y sobre todo por la sorpresa que supuso ejecutarla desde el coro alto, con el acompañamiento del viejo órgano de 1878. El auditorio la siguió puesto en pie y vuelto hacia atrás; y no fueron pocos los ojos en que se pudo apreciar lágrimas de emoción.

La satisfacción ha sido general y el público numeroso. En cuanto al lugar, tanto las instalaciones como el entorno han recibido numerosos elogios. Muchas personas han descubierto que, para un Festival de estas características, son pocos los lugares tan adecuados como el convento de Marcilla. Al fin y al cabo, durante casi dos siglos esta ha sido casa de la palabra leída, estudiada, enseñada y meditada, y donde hoy día sigue resonando la Palabra de Dios.

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