La región a la que llegaron los Agustinos Recoletos para establecer su misión era eminentemente rural, poco industrializada, aunque bien comunicada.

Las misiones, proyectos sociales y acciones solidarias son una constante en la actuación de la Familia Agustino-Recoleta. La Provincia de San Nicolás de Tolentino ha vivido siempre en misión, pues su mismo nacimiento tuvo como motivo la apertura de las misiones de primera evangelización en la Filipinas del siglo XVII. Desde entonces desarrolla su actividad evangelizadora siguiendo el mandato de Jesús en los lugares hoy llamados «de frontera»: allí donde es necesario defender la dignidad de la vida humana, la justicia social, la igualdad de oportunidades, la defensa de los más vulnerables.

En los años siguientes hubo una nutridísima relación epistolar entre Shanghai, Manila, Roma y vicariatos apostólicos del interior de China. El capítulo provincial de 1922 encargó al nuevo provincial, Celestino Yoldi, que pidiera a la Santa Sede un terreno misional en China. Propaganda Fide no contesta directamente a la solicitud, sino que pregunta por las misiones de Palawan (Filipinas), cuántos religiosos están preparados para ir a China y de qué medios económicos se dispone para levantar la misión. Mientras tanto, los Recoletos están inmersos en la búsqueda de un lugar concreto. En 1923, monseñor Noé Tacconi, vicario apostólico de Henan Oriental, ofrece parte de su misión a los Recoletos.

Renacen las esperanzas y rápidamente se multiplican los esfuerzos. Tacconi, el Delegado Apóstolico y el director general del Instituto de Misiones Extranjeras de Milán ofrecen informes favorables para la entrega. El 15 de noviembre de 1923 Propaganda Fide autoriza la entrada de los Agustinos Recoletos en el noreste de Henan. Desde 1924 se seleccionan los religiosos más capacitados para responder a tan dura prueba.

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