Carta del prior provincial en la que se relata la existencia del pianoforte.

El agustino recoleto Diego Cera (Graus, Huesca, España, 1762 — Manila, Filipinas, 1832) es un buen representante del trabajo socio-evangelizador de los Agustinos Recoletos en Filipinas. Sus aportaciones a la cultura universal han llegado hasta nuestros días. En este IV Centenario (1621-2021) de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, su vida “siempre en misión” y su entrega al pueblo filipino animan a los misioneros del presente y del futuro.

La casa madre de la Provincia de San Nicolás de Tolentino en Manila acoge a los recién llegados. Es la sede del Gobierno de la Provincia (residen aquí el prior provincial y su Consejo), archivo, noviciado, casa de formación de profesos, espacio de descanso para los misioneros de todas las Islas y enfermería. Está en Intramuros, el centro político y económico de la Colonia. También aquí están las sedes de las otras Órdenes religiosas y del Arzobispado.

En 1793 fray Diego ensambla en Intramuros su primer instrumento filipino, un pianoforte. El gobernador, Rafael María de Aguilar y Ponce de León, al verlo, afirmó que “no había ningún otro instrumento que se le acercara ni en España ni en Inglaterra”. El prior provincial decidió enviárselo como regalo a María Luisa de Parma, reina consorte de Carlos IV, y así lo propuso a su Consejo:

“En 29 días del mes de octubre de 1793, en este convento de San Nicolás de la ciudad de Manila, nuestro padre provincial, fray José de Santa Osoria, convocó a junta de Capítulo privado a los padres que lo deben componer… a los cuales, juntos y congregados, propuso dicho nuestro padre provincial que, por cuanto el forte piano fabricado por el padre fray Diego era alhaja digna de presentarse a la Reina nuestra señora, por no haber otro igual en España ni en Inglaterra, según había el señor gobernador actual insinuado y confirmado por el dicho padre fray Diego, si les parecía a sus reverencias, lo enviaría con el padre comisario para que por su mano se lo presentara a la Reina nuestra señora, pues, de dejar el dicho forte piano en Manila, se habían de seguir a la Provincia muchos disgustos y de remitirlo a la Reina mucho bien. Todo lo cual oído por los venerables padres, unánimes y conformes convinieron en lo propuesto por dicho nuestro padre provincial y esto fue lo que acordaron y determinaron”.

Sobre este pianoforte ha escrito Juan Ruiz Jiménez, de la Real Academia de Bellas Artes de Granada, quien aventura una explicación a esa alusión a los “muchos disgustos” que se derivarían de dejar el instrumento en Manila: “tal vez las presuntas envidias que podrían generarse por los que no fueran elegidos como destinatarios de este instrumento”. En todo caso, el prior provincial escribió a la Reina esta carta, fechada el 31 de octubre:

“Señora. Fray Diego de la Virgen del Carmen, religioso de esta vuestra Provincia de Agustinos Descalzos de Filipinas ha fabricado un forte-piano con varios registros nuevamente inventados; no ha oído que haya otro igual en España ni en Inglaterra. Me ha parecido muy de mi obligación dedicarlo a V. M. en nombre de esta dicha vuestra Provincia, dando esta muestra de nuestra grande reverente inclinación a vuestra Real Persona.”

Por su parte el gobernador también informó del envío del instrumento “todo de maderas del país” a Manuel de Godoy, secretario de Estado de Carlos IV.

El fortepiano embarcó en la fragata Rey Carlos de la Real Compañía de Filipinas, precintado y sellado “para evitar que se maltrate abriéndolo en las aduanas”. El encargado de custodiarlo y entregarlo en Madrid fue fray Eugenio Sesé (1750-1803), nombrado un mes antes comisario y encargado de los asuntos de la Provincia de Filipinas ante la Corona y la Santa Sede.

Al estar rotulado en la caja “A S. M.” (A Su Majestad), el pianoforte fue detenido en la aduana a la espera de una orden de entrega de Palacio. El 23 de octubre de 1794, Jacinto Sánchez Tirado, administrador del gobernador de Filipinas, pide a Godoy que se proceda a su liberación:

“De la distancia, se infiere tenga algo que componer y limpiar, según las instrucciones que trae dicho religioso [fray Sesé] (cuya venida es a colectación de misiones) y queriendo hacerlo aquí y evitar el ruido en casa de V. E. que se causa esta operación, sírvase V. E. mandar se me entregue en la aduana o al referido religioso conductor inclinando la voluntad de S. M. a que admita esta corta ofrenda por curiosidad del talento y frutos de aquellos sus remotos dominios”.

El 24 de octubre se ordena a la aduana entregar el pianoforte a fray Eugenio Sesé para que lo prepare antes de ser enviado a palacio. El último documento del expediente está fechado el 5 de enero de 1795. No hay noticias posteriores, ni sabemos en qué lugar concreto quedó el instrumento. Tampoco sabemos qué registros novedosos son esos a los que se refería el prior provincial, pues no ha llegado ninguna descripción técnica del instrumento.

Sí sabemos que llegó a la Reina, pues lo agradeció donando un cáliz con su juego de vinajeras hechos en oro y una campana de bronce, que fray Diego donó a su vez a su Parroquia de Las Piñas.

SIGUIENTE PÁGINA: 3. El órgano de Intramuros


.