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A los 25 años de vida contemplativa recoleta en Filipinas


A los 25 años de vida contemplativa recoleta en Filipinas
19-10-2017 Otros Países
Las agustinas recoletas del monasterio de San Ezequiel Moreno en Bacólod (Negros Occidental, Filipinas), el único de vida contemplativa de la Familia Agustino-Recoleta en Asia, celebra este 2017 sus 25 años de existencia. Acabadas las principales celebraciones de estas bodas de plata, hemos pedido unas reflexiones a las monjas sobre el significado del aniversario.
Reflexionar sobre 25 años de existencia ha significado para nosotras que aflorasen los recuerdos de nuestros principios y reviviésemos tantos hermosos momentos. Hemos podido renovar una vez más el espíritu fiel que motivó este esfuerzo de difusión del espíritu contemplativo agustino recoleto.

No pensamos antes de que llegase el aniversario en celebrar nada especial ni grandioso, pero sí en profundizar sobre quiénes somos y por qué estamos aquí, surgiendo espontáneo el deseo de compartirlo con las personas que nos acompañan con su amistad y colaboración.

Para este 25 aniversario preparamos una programación espiritual y de formación que lo animase; comenzamos por un curso de formación para afinar la fidelidad, luego hicimos la novena de san Ezequiel Moreno y lo culminamos con los ejercicios espirituales.

El fin de todo esto era aquilatar la respuesta personal y comunitaria a las misericordias del Señor experimentadas cada día. También se planeó promover alguna actividad de catequesis, de atención médica o de reparto de alimentos, todo ello en favor de nuestro vecindario, tras 25 años de convivencia.

La celebración de la novena tuvo un especial recogimiento, a pesar de la agitación y bullicio que suele acompañar esta clase de celebraciones. Pero siendo nosotras contemplativas, quisimos vivir nuestra peculiar misión orante. Y así fue, resultando una preciosa oportunidad para dar gracias a nuestro Señor por estos veinticinco años de vida monástica que tan bondadosamente nos ha otorgado.

Cada día de la novena, al finalizar la santa misa, se impartió la unción de enfermos a las muchas personas que se acercaron a recibirla. Toda la comunidad católica pedimos con insistencia la intercesión de san Ezequiel Moreno para recibir la salud física o espiritual, desde nuestra pobreza propia de la condición humana.

Dios mueve los corazones y está cerca de cada persona, nunca sabremos cuántas curas de todo tipo se producen. Lo nuestro es interceder a través de la oración por su salud, y nos alegra el hecho de que año tras año vuelven los cristianos con sus enfermos y nos dan su habitual sonrisa tímida y asentimientos de gratitud.

Queremos destacar la presencia de algunas personas que estuvieron especialmente cerca de nosotras en este aniversario. El obispo Camilo Gregorio llegó al monasterio y se quedó en nuestra humilde casa de huéspedes. Visiblemente envejecido y débil y oficialmente retirado de los deberes episcopales, nos sentíamos felices de que había aceptado nuestra invitación.

En los comienzos de nuestra historia, el obispo Gregorio fue clave para nuestra fundación. Nos recibió en la Diócesis de Bacólod con sincero y palpable entusiasmo, como un verdadero padre. Las monjas contemplativas somos una vanguardia de oración, pero también sabemos que hay personas que están orando por nosotras.

Camilo Gregorio es una de esas personas que sabemos siempre ora por nosotras. Es consolador saber cuánta bondad él intuye y manifiesta en nosotras. Compartió con el pueblo nuestra verdadera identidad, vista a través de quien mira con ojos que, por su formación teológica y su experiencia, entienden y saben explicar a los demás lo que es ser radicalmente consagradas.

Explicó muy bien el sentido del claustro, la regla, las Constituciones, la siempre vigente ley de la caridad fraterna y la vida comunitaria formando una sola mente y un solo corazón. Su presencia fue un fuerte impulso para nosotras, y además una persona humilde siempre edifica.

Durante los días de celebración del aniversario nos acompañaron otras personas importantes en nuestra historia y en nuestro presente. Todos fueron maravillosos predicadores e impartieron rico alimento espiritual.

Así, estuvieron Enrique Pineda, del Seminario Little Way de la Diócesis de Kabankalan, ya mayor y frágil, pero con un ardiente testimonio del poder del santo sufrimiento; el obispo Vicente Navarra, dimisionario de la diócesis de Bacólod; el prior de la comunidad local de agustinos recoletos que nos acompañan siempre, William Villaflor; el obispo de San Carlos, Gerardo Alminaza, que se formó como sacerdote en esta diócesis de Bacólod; el agustino Eusebio Berdon, prior de la comunidad del Colegio de San Agustín de Bacólod; el obispo Louie Galbines, vicario general de la diócesis; y nuestro actual obispo, Patricio Buzon.

Fue una tarde lluviosa cuando el obispo de Cebú, José Serofia Palma, vino a vernos por primera vez. Traído por dos buenos amigos de nuestra comunidad, se mostró radiante y amistoso, simple en su estilo y con un agradable sentido del humor. Le dimos las gracias por haber aceptado nuestra invitación, pero él invirtió el agradecimiento expresando viva satisfacción por haber sido llamado y pidiendo ser invitado de nuevo pronto.

Él fue realmente maravilloso y complaciente y la gente respondió con gran entusiasmo a su presencia, el espíritu de oración fue realmente sentido. Compartió con el pueblo las tres cosas que nos marcan como comunidad contemplativa: adoración de la Trinidad, testimonio de fraternidad y servicio de caridad.

Es cierto que estamos aquí, que nos hemos reunido para amar a Dios primero y ante todo, para proclamar que podemos vivir como hermanas con el proyecto común de amarnos unas a otras y ofreciendo nuestras oraciones, vidas y sacrificios para interceder por toda la humanidad.

Esta es nuestra vocación, nuestra humilde contribución al vasto trabajo de colaborar con los planes de Dios sobre el mundo. Pueden ser sólo unos pocos granos en la canasta, pero perseverando con humildad y confianza total en la bondad del Señor, permaneceremos con su gracia. Nos sentimos además bajo la protección de san Ezequiel Moreno, que también fue contemplativo en medio de su intensa dedicación pastoral.

Durante la comunión, en el día de celebración de nuestro 25 aniversario, un momento especial llenó de ternura la liturgia; todos los presentes pudimos escuchar el canto dulcemente interpretado por un niño invidente que no cuenta aún diez años. A todos nos emocionó.

Habíamos invitado a congregaciones religiosas, grupos seculares, escuelas y seminarios a tomar parte de nuestras celebraciones para que cantaran con sus coros, sirvieran el altar como monaguillos, ofrecieran sus conocimientos como conferenciantes o simplemente para estar allí y ayudar en la Misa y recibir la bendición.

Acudieron con generosidad, pero además el pueblo nos acompañó de tal manera que muchos de ellos debían permanecer en la explanada del convento y atender a la celebración mediante paneles y megafonía, por no caber dentro.

Es de señalar, y lo hacemos con sentimientos de especial gratitud, la colaboración más completa en todos los sentidos del grupo Amigos de San Ezequiel, que cubrieron todas las tareas de organización y atención con quienes se unían a nuestra fiesta. Gracias a ellos todo resultó muy bien.

También agradecemos al equipo de vigilancia y control de espacios de la Universidad UNO-R, formado por estudiantes de seguridad, que organizaron el aparcamiento de vehículos y el buen orden en general.

Agradecemos profundamente al Señor todo lo que nos ha dado en estas celebraciones de 25 años, la fuerza y constancia para hacer su obra cada día en el transcurso de nuestra historia, y la esperanza del verdadero amor en la vida eterna; todo es pura gracia, y gracia suya es también el perdón de nuestros fallos.

Ocultas con Cristo en Dios, en silencio, depositando todo el agradecimiento que sentimos hacia nuestros colaboradores y todas las intenciones que se nos encomiendan en el corazón de Dios, sin ruidos ni exterioridades, continuamos esta gran misión contemplativa en la serenidad de nuestros corazones.

Gracias también a nuestros hermanos de la Familia Agustino-Recoleta: las hermanas de las Federaciones de España y México y tantos religiosos recoletos que nos han mostrado cercanía y afecto, en cuyas oraciones nos hemos sentido inmersas. Gloria al Señor por siempre.

Monjas Agustinas Recoletas
Monasterio de San Ezequiel Moreno
Bacólod City, Filipinas.


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