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Sierra Leona vuelve al Colegio San Agustín en forma de testimonio y sensibilización


Sierra Leona vuelve al Colegio San Agustín en forma de testimonio y sensibilización
09-01-2018 España
Durante el mes de diciembre, Fernando Martín, antiguo alumno del Colegio y hermano de uno de los profesores, ha paseado por las aulas contando su experiencia de voluntario en las misiones salesianas de Freetown.
Fernando Martín (Valladolid, 1976), antiguo alumno del Colegio San Agustín de Valladolid, hermano de uno de los profesores de primaria y bien conocido por la comunidad educativa del centro escolar, ha llevado por las aulas de su antiguo centro educativo su experiencia de voluntariado internacional.

Tras dos meses colaborando con las misiones salesianas en Freetown (Sierra Leona), las fiestas navideñas junto a su familia en Valladolid no le han impedido seguir actuando en la búsqueda de un mundo más solidario y mejor, esta vez mediante acciones de sensibilización a los más jóvenes de su tierra natal.

El primer plan de Fernando era colaborar con la misión de los Agustinos Recoletos en Kamabai, en la provincia Norte del país. Pero en agosto de 2017 la región de la capital sufrió unas terribles inundaciones que ocasionaron más de 400 víctimas fatales y todos los brazos eran pocos para atender la emergencia.

En contacto con los misioneros salesianos, desbordados por la ayuda humanitaria que debían prestar a las familias más desfavorecidas, que son siempre las víctimas directas de las catástrofes naturales, Fernando se decidió a pasar con ellos ese tiempo que había programado para la cooperación internacional y la solidaridad.

Ya de vuelta a España, Fernando estuvo en las aulas del centro escolar de su infancia y les contó a los alumnos la difícil situación que experimentan los chicos y chicas de su edad en un lugar como Sierra Leona, máxime cuando a las dificultades propias de la extrema pobreza y la falta de oportunidades se unen las catástrofes.

Algunas de las historias de vida que relató fueron especialmente duras, como el caso de una niña de apenas catorce años de edad que, huérfana tras las inundaciones, ha quedado responsable del cuidado y responsabilidad de su hermanita de año y medio.

A principios de la mañana del 14 de agosto de 2017, después de tres días consecutivos de lluvias torrenciales, la capital de Sierra Leona, Freetown, y especialmente los barrios construidos en lugares de riesgo, sufrió deslizamientos de tierra que provocaron, al menos, 400 víctimas mortales y la pérdida del hogar para alrededor de 3.000 personas.

Cientos de edificaciones, especialmente las casas, casebres y chabolas de las personas más pobres, quedaron destruidos o gravemente dañados. La falta de infraestructuras y drenajes y la construcción en lugares de riesgo geológico fueron factores que agravaron mucho las consecuencias.

Desde el 1 de julio hasta el 14 de agosto cayeron 1.040 mm. de lluvia, casi el triple de lo normal incluso en tiempo de lluvias. No se emitieron avisos ni alertas a la población, ni hubo evacuaciones previas.

Del 11 al 14 de agosto llovió consecutivamente sin parar, de forma intensa. Las calles se inundaron, barrios enteros quedaron incomunicados y en las zonas más bajas hubo pérdida total de bienes y hogares para muchas familias.​

Además, la montaña Sugar Loaf se desmoronó parcialmente durante la madrugada del 14 de agosto, sepultando buena parte del barrio. Muchos residentes estaban todavía durmiendo y sus propias casas se convirtieron en su tumba. El distrito de Regent fue el más devastado; situado a 24 kilómetros al este del centro de Freetown, a las seis de la mañana las laderas colapsaron creando un “efecto dominó”: las casas que quedaban destruidas, a su vez, causaban el colapso del edificio siguiente.​

Freetown y su región metropolitana tiene 1,2 millones de habitantes; muchos de sus barrios están a nivel del mar, mientras que otros se han construido en las escarpadas laderas de sierras montañosas. La falta de control sobre estas construcciones hace que los más pobres usen zonas de pendiente o lugares de escape natural del agua. La deforestación acusada en estas zonas de invasión humana agrava el problema.

Por otro lado, durante las inundaciones los sistemas de drenaje se bloquean por las basuras acumuladas en las calles, la falta de un servicio de limpieza y recogida de desechos y la poca cultura de la mayor parte de la población respecto al tratamiento de basuras y limpieza de calles.

Sierra Leona había sufrido recientemente el paso del ébola; la gestión de esta nueva catástrofe no fue fácil. Naciones Unidas y numerosas ONGs organizaron algunos planes de contingencia para mitigar posibles brotes de cólera, pero lo cierto es que esta catástrofe no tuvo en los medios de comunicación occidentales gran espacio ni consideración, por lo que la mayor parte de las víctimas se vieron solas frente a la catástrofe.


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