espaol portugus english email
“Aquí la Familia Agustino-Recoleta gritamos que no nos es indiferente el dolor y las luchas de los demás”


“Aquí la Familia Agustino-Recoleta gritamos que no nos es indiferente el dolor y las luchas de los demás”
29-09-2017 Costa Rica
Un religioso en periodo de formación inicial y tres jóvenes de las JAR de México hablan sobre su experiencia de voluntariado solidario y de vivencia del carisma agustino recoleto durante el pasado verano en la Ciudad de los Niños, centro socioeducativo de los Agustinos Recoletos en el país centroamericano. Esta fue la experiencia de Jordán, Zulema, Alejandra, Diana y Vianney.
— Jordán, religioso agustino recoleto en formación inicial
    Casa de Formación San Agustín, Las Rozas (Madrid, España)


El lema de la Ciudad de los Niños es “Forjando jóvenes con futuro”. Son más de cincuenta años de búsqueda de bienestar y de esperanza para muchas generaciones de adolescentes y jóvenes que han querido forjarse un futuro diferente al que, previsiblemente, la injusticia social y la desigualdad de oportunidades les tenían destinados.

Llegué a la Ciudad de los Niños el 28 de julio. Estaba lleno de ilusión y alegría por la oportunidad de compartir vida y vivencias tanto con la comunidad religiosa como con los jóvenes alumnos residentes.

Iniciaba el día junto con la comunidad religiosa con la oración de la mañana y la Eucaristía. Por la mañana pintaba los albergues donde viven los alumnos. Es interesante su reacción y la alegría que muestran al ver que hay personas que se interesan por ellos, en embellecer las casas donde viven.

La frase de saludo y la curiosidad llegaban enseguida: “¡Hola fray! ¿De dónde viene? ¿Cuánto tiempo va estar con nosotros? ¿Vamos a jugar futbol?” Son 430 alumnos que cada día van a la escuela, aprenden un oficio, conviven, se divierten y estudian.

Su futuro está al cuidado de una comunidad agustino-recoleta, frailes que combinan el cuidado de los alumnos con el cuidado de su propia comunidad. Desde antes que suene la sirena de la Ciudad de los Niños que sirve de despertador, hasta que todo queda en silencio cada noche, los frailes recoletos están al pie del cañón. Nos motivan a quienes venimos ahora formándonos para en el futuro servir en este o cualquier otro ministerio.

Otra de las actividades que llevé a cabo fue acompañar a los jóvenes durante las horas de estudio marcadas en su horario cotidiano. Fue una oportunidad para conocerlos más de cerca, escucharlos, responder a sus preguntas, estudiar con ellos, compartir la presión de los exámenes…

También pude acompañarlos en las actividades cotidianas como las comidas y las cenas; se trataba, en fin, de una experiencia personal de “marcar presencia” como religioso agustino recoleto en momentos oportunos.

Durante mi estadía coincidí con los miembros de las Juventudes Agustino-Recoletas (JAR) procedentes de México que se habían organizado para el MisionAR 2017. Muchos de ellos tienen prácticamente una vida hecha y tienen la oportunidad de darse a la obra de Cristo. Inyectan alegría y motiva ver la disponibilidad con que realizan las tareas que les habían encomendado.

Cada mañana y cada atardecer le daba gracias a Dios por la oportunidad de compartir vivencias e ilusiones con tantos jóvenes que quieren ser mejores. Muchachos que han vivido un cambio en su destino, algunos de ellos hasta pasaron por vivir en las calles, otros con muy diferentes experiencias, pero siempre duras; han llegado a la Ciudad de los Niños para ser mejores personas, personas de bien, que tengan la capacidad de construir su propio futuro decidido por ellos mismos.

Dejé la Ciudad de los Niños para volver a Madrid, a los estudios de Teología, con nostalgia y con alegría, lleno de orgullo porque mi Orden está presente junto a aquellos que más necesitan.

Un lugar donde los religiosos se desgastan por el Reino de Dios; donde la Iglesia nos necesita para gritar que hay esperanza y futuro, futuro que se forja mediante la lucha y el trabajo en equipo; donde la Familia Agustino-Recoleta hacemos ver que no nos es indiferente el dolor de los demás.

Es motivante saber que en la Ciudad de los Niños hay una respuesta para la juventud. Las palabras se quedan cortas para manifestar las experiencias de estos días. Solo puedo añadir: “Dios sea bendito por darme la oportunidad de compartir tanto con estos jóvenes que quieren ser mejores personas”.


— Zulema Acosta, JAR Chihuahua, México:
    “El valor inesperado de lo cotidiano”

En la Ciudad de los Niños despertábamos temprano para aprovechar bien la jornada. Lo curioso es que cada acción cotidiana ganaba un valor inesperado: más que ir a desayunar, compartíamos el pan con los hermanos en la mesa y en la eucaristía, alimentando el cuerpo y el alma, y reforzando esa fe en Dios.

Más que ir a pintar albergues, contribuíamos con un granito de arena en esa playa que será el mejor paraíso, compartíamos el trabajo y embellecíamos el hogar de quienes luchan por formar una vida mejor.

Más que ir a comer, fraternizábamos los hermanos, reiterábamos ese apoyo familiar y comunitario; más que apoyar con un pequeño esfuerzo o trabajo, compartíamos conocimientos para mejorar todo en calidad.

Más que una pausa para un café, era un momento de calidez; jugando, bailando o conversando se estrechan lazos de confianza y hermandad; más que una cena, era el momento de reunirse toda la familia y contar las anécdotas del día.

Más que el momento de estudiar, era una experiencia de compartir conocimientos, de jugar un poco más, esta vez con el intelecto.

Más que una reunión, era un espacio para recrear actividades, dar soluciones y compartir risas; más que dormir, era recuperar energías, soñar con el mañana y añadir una experiencia más a la vida.


— Alejandra Aviña, Chihuahua, México:
    “La bendición de la convivencia”

La estancia en la Ciudad de los Niños fue una experiencia maravillosa, llena de aprendizajes. Me sentí muy bendecida al convivir con estos alumnos tan especiales que me enseñaron más de lo que yo les pude aportar a ellos.

La Ciudad no se puede comparar a cualquier otra institución, es tan especial y magnífica que merece mayor difusión y apoyo de parte de toda la Famila Agustino-Recoleta.

Ojalá que todos tuvieran la gran bendición de conocer a estas personas maravillosas, alumnos, profesores, profesionales, religiosos, todos trabajan arduamente día a día para sacar adelante la vida de todos.


— Diana Hernández, Guanajato, México:
    “Todo me lleva a dar gracias”

MisionAR 2017 en Costa Rica fue una de las mejores experiencias que pude haber tenido. Convivir con todos esos jóvenes de la Ciudad de los Niños me lleva a dar gracias por todos los momentos que pasamos, por aprender tantas cosas, conocer sus costumbres, probar su comida, escuchar su forma de hablar que nunca olvidaré.

A pesar de la distancia, me siento unida en una sola alma y un solo corazón, porque los llevo en mi corazón.


— Vianney Castañeda, Chihuahua, México:
    “La motivación y alegría de quienes conocimos fue el mejor fruto”

MisionAR 2017 ha sido una de las mejores experiencias que he tenido como miembro de las JAR. Desde el primer día comprendimos que la misión no era lo que teníamos en mente y que el trabajo se iba a construir conforme a la marcha.

Es increíble ver cómo todos podíamos aportar algo a la Ciudad de los niños, desde pintar una reja, ayudar a los alumnos a estudiar, dar talleres formativos, o ayudar con tareas más específicas… Y, sin lugar a duda, el mismo hecho de convivir con los jóvenes de la Ciudad y compartir experiencias.

El encuentro con las JAR Costa Rica y JAR Honduras nos permitió aportar al crecimiento mutuo de nuestras comunidades juveniles, tanto por la formación de coordinadores como por la vivencia de dos retiros. Cada fruto del trabajo realizado se ve reflejado en la motivación y alegría de cada joven que pudimos conocer.

Somos jóvenes llenos de Cristo y buscamos compartirlo de inmediato. Nos sentimos y estamos unidos gracias a un carisma que nos llena y nos permite llegar a lugares a los que no creíamos que podríamos llegar para comprobar que, definitivamente, estamos unidos a un alma y un corazón.


¿Y tú que opinas?

menu portada noticias reportajes agenda documentos nosotros material gráfico misiones escribenos intranet Entra y verás
Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. Paseo de la Habana, 167. 28036 -Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Política de privacidad.
Búsqueda.