espaol portugus english email
“¿Por qué no ofrecer a los religiosos que quieran algunas comunidades de vivencia del carisma con gran intensidad, con lectio divina y revisión de vida semanal o sin peculio personal?”


“¿Por qué no ofrecer a los religiosos que quieran algunas comunidades de vivencia del carisma con gran intensidad, con lectio divina y revisión de vida semanal o sin peculio personal?”
18-04-2017 México
El agustino recoleto Alberto Fuente (Barcelona, 1969) presenta hoy en nuestra página un documento de estudio y reflexión sobre la Evangelii Gaudium del Papa Francisco, titulado “La Reforma del Papa Francisco”. Para presentarlo mejor y animar su lectura, le hemos preguntado a Alberto sobre temas de importante actualidad para la Iglesia y para la Familia Agustino-Recoleta.
Ya está disponible en nuestra página web el documento “La reforma del Papa Francisco. Una reflexión en torno a la Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), con el que el agustino recoleto Alberto Fuente nos presenta algunos de los temas de más importante actualidad para la Iglesia, para la sociedad civil y para los creyentes en su relación con el mundo contemporáneo y las sociedades abiertas en las que viven y desarrollan su fe.

Alberto procede de una familia profundamente cristiana. Cursó estudios de licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Manila y en Historia civil por la Universidad de Navarra. Los ministerios en los que ha servido han sido variados y en lugares diversos en Inglaterra, España, Estados Unidos o Brasil: parroquias, vocaciones, formación inicial, colegios y, por un trienio, en un centro de pastoral hispana de la arquidiócesis de Newark (Nueva Jersey, Estados Unidos).

Actualmente reside en la comunidad del Aspirantado San Pío X y Colegio Fray Luis de León de Querétaro (México), donde colabora, entre otras ocupaciones y responsabilidades, con el Centro de Espiritualidad Agustino-Recoleta (CEAR).

Para presentar mejor su documento, que te invitamos a leer mediante este link, y con el que podrás reflexionar sobre el camino que la Iglesia quiere recorrer mediante el programa que le ha marcado el Papa Francisco, Alberto nos va a responder a una serie de cuestiones. Nuestra intención es que no te quedes aquí, sino que el apetito por leer ese documento crezca y, en el futuro, puedas comentarlo y compartirlo con otros.


Alberto, ¿cómo valoras tu colaboración con los CEAR?

La verdad es que mi colaboración con el Centro de Espiritualidad Agustino-Recoleta (CEAR) de Querétaro es bastante limitada y puntual. A mi llegada a Querétaro, me encuentro con un CEAR que, aunque pequeño, está ya establecido y en funcionamiento. En este año hemos continuado con lo que ya se hacía y ha aumentado el número de sus integrantes.

Los CEAR son ministerios nuevos y todavía en fase de consolidación. Ahora mismo lo que nos aportan es un redescubrimiento de la riqueza de nuestro carisma, la posibilidad de trabajar en común religiosos y laicos y, finalmente, la oportunidad de un apostolado comunitario en el que podemos compartir lo que somos y vivimos.


¿Atiende la Familia Agustino-Recoleta a la “salida misionera” a la que interpela la Iglesia?

No lo sé. Plenamente, creo que no; pues son muchas las cosas que nos atan tanto personalmente como en cuanto comunidad a determinados ministerios y a formas de vivir el ministerio. Creo que, en general, atendemos dignamente nuestros ministerios y muchos religiosos continúan activos bien sobrepasada la edad de la “jubilación”; pero no creo que ni personal ni comunitariamente brillemos por el ardiente celo que implica la “salida misionera” a la que nos invita el Papa. En mi opinión somos más bien de una pastoral de mantenimiento.


“Una conversión pastoral y misionera no puede dejar las cosas como están”. ¿Crees que hay alguna relación entre esta frase del Papa Francisco y las consecuencias del último Capítulo General en revitalización y reestructuración? ¿Se podría hacer algo más para que esa conversión pastoral y misionera alcance a toda la Familia OAR?

En primer lugar, quiero decir que la experiencia del 55º Capítulo General, para mí que lo viví desde fuera, fue muy buena. Nunca pensé que se podría llegar a cambios tan grandes e importantes y a hacerlos en y desde la comunión. Esto ha sido un motivo de gran alegría (y de cierto orgullo) para mí.

Respondiendo más en concreto, creo que hemos dado un gran paso en la reestructuración. ¿Lo hemos dado también en el fundamento de la misma, que es la revitalización? No lo sé.

¿Cuáles han sido las motivaciones de nuestra reestructuración y, más en concreto, hasta dónde está llegando la revitalización? ¿Buscamos, de verdad, una conversión pastoral o vivimos, más bien en una pastoral de mantenimiento? Nuestra realidad humana implica que las motivaciones nunca son plenamente puras y que, también en nosotros, están mezcladas. Esa va a ser una labor siempre pendiente.

Yo creo que los religiosos estamos, en general, bastante acomodados y que una conversión pastoral y misionera debería llevarnos a dejarnos cautivar por Jesús, viviendo una vida mucho más austera, que diese más importancia a la vida de comunidad y de oración y donde buscásemos no los ministerios más seguros (humana, económica o vocacionalmente) o de menos trabajo, sino donde puede haber más necesidad.

Eso implicaría un verdadero discernimiento y una actitud de apertura en la que, desde la vivencia de nuestro carisma comunitario, que debe ser el signo que nos distinga, intentásemos descubrir en qué labores nos necesita más el mundo actual y, más en concreto, pudiésemos ofrecernos en las diócesis en las que estamos a ir a los lugares y ministerios en los que, pudiendo vivir nuestro carisma comunitario, nos pueden necesitar más.

¿Qué podríamos hacer? Volver a nuestros orígenes. ¿Cómo surge la Recolección? Pues porque los superiores permitieron que un grupito de religiosos (pequeño y cuyas propuestas nunca hubiesen logrado la aprobación de la mayoría), pudiesen seguir ese estilo de vida.

Yo creo que ahí está marcado el camino de una posible renovación y que esa sería una excelente celebración del Día de la Orden: Ofrecer a los religiosos que quieran la posibilidad de vivir en comunidades en las que los tres aspectos claves de nuestro carisma (interioridad, comunidad y apertura a las necesidades del mundo y de la Iglesia) se vivan con más intensidad, con lectio divina semanal, y revisión de vida semanal también y sin nada de peculio personal.

Esas comunidades podrían surgir en cualquier lugar de la provincia, pero con preferencia en los lugares con más necesidades, sea por la pobreza o el secularismo.


¿Crees que en el carisma agustino recoleto hay alguna receta que permita superar la mundanidad, egoísmo, relativismo, el afán de honor o de poder…?

Sí, creo que hay dos muy claras. Una es la interioridad transcendida. El conocerme a mí mismo desde Dios, pero sin autoengaños, que nos lleva a un encuentro de apertura con Jesús que me descubre su amor en mi pobre realidad pecadora que me lleva a la humildad agradecida.

Y, a nivel práctico, la vida de comunidad donde no eres tú el que elige y haces tus propios planes.


Superar el clericalismo o promover la comunión son puntos clave en el entendimiento de la Iglesia como Pueblo de Dios. ¿Crees que la valorización y promoción de la Fraternidad Seglar o de las JAR son caminos acertados para ese propósito?

La clave es redescubrir que todos somos hermanos y que tenemos un solo Padre. Esto para mí sigue siendo una tarea pendiente tanto a nivel personal como eclesial, pues a todos nos gusta que nos reconozcan, nos valoren, estimen y nos ofrezcan los lugares primeros (¡cómo resuena la crítica de Jesús!).

En el fondo es volver a descubrirnos como discípulos en un proceso que dura toda la vida. Sobre las posibilidades de las que hablas -Fraternidad, JAR-, creo que depende cómo y desde dónde se construyen, aunque sí que creo que es algo valioso.


A tu modo de entender, ¿los sacerdotes agustinos recoletos están suficientemente formados para la predicación y la homilía?

No lo sé. ¿Qué es estar suficientemente formados? ¿Hasta dónde dejamos espacio a la gracia?Por si sirve de algo, puedo dar mi testimonio personal.

Creo que al terminar el periodo de formación inicial sí que estaba suficientemente formado a nivel intelectual. A nivel de maduración personal y espiritual, que es el fundamental, siento que me encontraba con grandes deficiencias, que deberían haber sido comenzadas a trabajar, en los coloquios de acompañamiento personal, ya en ese momento de formación y que no lo fueron.

Creo que sólo desde ese crecimiento humano y espiritual podremos ser signos personal y comunitariamente.


¿Ves a nuestra Familia Agustino-Recoleta preparada para un diálogo social “en el que todos intervienen y tienen la primacía los pobres”?

Espero no sonar excesivamente negativo o crítico. ¡Ojo!, hablamos de un diálogo donde, de verdad, todos intervengan y la primacía la tienen los pobres; es decir, un diálogo hecho en esa situación.

Yo creo que nosotros no somos pobres ni vivimos como pobres, a lo más vivimos con cierta austeridad y con pocos apegos conscientes; pero tenemos unas seguridades (seguros médicos privados y buenos, viajes tanto a la patria por vacaciones como por otros motivos, buena alimentación, personas que nos hacen los servicios de cocina, limpieza…).Creo que desde esa situación no podemos pretender, a la vez, pasar por pobres.


De las tres tareas comunitarias que propones para impulsar la etapa evangelizadora, ¿en cuál piensas que la Familia Agustino-Recoleta debe poner más empeño? ¿Y cuál sería la que mejor estamos haciendo?

La fundamental es recuperar la frescura original de Jesús y el Evangelio. Y creo que, aun con nuestras deficiencias, es la que todos intentamos vivir.

Jesús es la razón de nuestro ser religiosos. En un proceso que en los inicios tiene todavía mucho de búsqueda de realización personal pero que, con el paso del tiempo, se va descubriendo que lo importante no son ni los propios planes ni tan siquiera la propia fidelidad o infidelidad, sino el amor y fidelidad de Jesús.

Y esto creo que sí que es algo que se vive y se palpa. ¡Cómo me acuerdo de una conversación con Rafa Mediavilla, cuando me comentaba la paz y serenidad con la que mueren los religiosos! ¡Es verdad!


¿Cómo crees que se podría aplicar la invitación a la descentralización y a la reforma de las curias y organismos eclesiales en una familia religiosa como la nuestra?

Entre nosotros, creo que, antes que nada, necesitamos fortalecer el sentido carismático agustino recoleto. Intelectualmente, con un conocimiento más profundo y directo de san Agustín y lo que significa el mundo y espiritualidad de las Órdenes mendicantes y de la Recolección.

Pero, sobre todo, necesitamos un conocimiento experiencial del corazón. Esto último es lo que se está trabajando en el ámbito de la formación inicial y supongo que también en la permanente con el Itinerario Formativo Agustino Recoleto (IFAR).

Y después necesitamos un verdadero sentido de Iglesia (aquí sería el aspecto de universalidad) y disponibilidad verdadera para salir del propio país y cultura.

Y, ya a nivel local, un verdadero enraizamiento en la iglesia local y en las mediaciones que ésta tiene, comenzando por la de su pastor: el obispo. ¿Cuántas veces permanecemos ajenos a la iglesia local? Una vez que se dé eso, creo que necesitamos menos organismos, menos papeles y dar más importancia a lo local.


¿Ves factible que los CEAR, las Fraternidades Seglares o las JAR colaboren en la renovación de los religiosos y como cauce vocacional?

Es factible viviendo cada uno su propia vocación en un ámbito de hermanos, como una comunidad. Lo cual implica estar abiertos al discernimiento comunitario, pero no dejarse conducir ni dirigir. Y también sabiendo ejercer la corrección fraterna a nosotros los religiosos con amor.

Sí que creo que es un cauce de vocaciones pues todo grupo, familia o comunidad donde se vive la propia vocación se convierte en una invitación a los jóvenes a descubrir su vida como vocación y preguntarse: ¿qué quiere Jesús de mí?


¿Y tú que opinas?

menu portada noticias reportajes agenda documentos nosotros material gráfico misiones escribenos intranet Entra y verás
Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. Paseo de la Habana, 167. 28036 -Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Política de privacidad.
Búsqueda.