El reloj del convento de los Agustinos Recoletos de Marcilla cumple 120 años
Maquinaria del reloj


El reloj del convento de los Agustinos Recoletos de Marcilla cumple 120 años
21-07-2010 España
La Sonería Monumental San Román, con sede en Logroño (La Rioja), ha puesto a punto el reloj conventual que durante 120 años ha marcado el ritmo de oración, trabajo, esparcimiento y descanso de los miles de frailes que a lo largo de la historia han residido en el convento, que ocuparon los recoletos en 1865 y lo convirtieron en su Centro teológico de formación.

Son muchas las piezas artísticas valiosas –esculturas, pinturas y otros objetos…– que se encierran en el convento, que desde sus inicios tiene por titular a Nuestra Señora de la Blanca, cuya imagen gótica es del siglo XV y preside el altar mayor de la iglesia, de factura neoclásica.

Una de estas obras valiosas es el reloj que desde 1890 ha marcado las horas y con ello el ritmo de la vida de la comunidad agustino-recoleta que de forma ininterrumpida ha habitado el convento por espacio de 145 años.

Si el famoso reloj de la madrileña Puerta del Sol, que ha cumplido ya sus ciento cuarenta y cuatro años, ha necesitado reajustes, a pesar de tener por autor al más prestigioso relojero español del siglo XIX, José Rodríguez Conejero, natural de La Hiruela, localidad leonesa de la comarca de Losada, un militar liberal que se exilió en Londres, no es de extrañar que el reloj del convento de Marcilla (Navarra, España) haya tenido que visitar el taller de un afamado relojero, José Luis Tomás San Román, que dirige la empresa Sonería Monumental San Román.

El 9 de noviembre de 1889, siendo Florentino Sáinz el prior del convento, se decide la compra de un reloj cuyas horas se oyeran desde la huerta y desde todos los puntos del convento. El padre Pío Mareca fue comisionado para su compra, que realizó en Zaragoza. El magnífico reloj se instaló en el claustro de la planta primera junto a la escalera real del convento. En el reverso de la esfera de madera aún puede leerse:

"Este reloj fue montado por el entendido relojero Florencio Farias año del Señor 1890 día 6 de marzo, siendo rector el muy R. P. Fray Florentino Sáinz de la Virgen de Vico y viceprior el muy R. P. Fray Manuel Clemente del G. P. (gran patriarca) San José. (Firma) Fray D. B. de San José".

Del 28 de mayo al 8 de junio ha permanecido el reloj en el taller logroñés aludido. Ha necesitado limpieza, engrase, algún reajuste en las piezas y el cambio de un eje. El conjunto del reloj se encuentra en un estado óptimo, hasta tal punto que el relojero, al reinstalarlo, sentenció: “Para otros ciento veinte años”.

El 8 de junio llegó al convento de Marcilla José Luis Tomás San Román con el operario Julio Sáenz Díez, dispuestos a montar el reloj. En tres horas cada elemento quedó en su sitio funcionando, tras probar y comprobar con precisión cada maniobra que se realizaba. Y el centenario reloj volvió a medir con precisión los minutos y los segundos, a tocar las medias y las enteras, a convocar a los religiosos a laudes o vísperas, a convertirse en marca distintiva del convento y fiel acompañante de sueños y vigilias.

Carlos Imas, actual prior del convento, y Alfonso Lázaro Alcalde, administrador, no perdieron detalle de cuantos movimientos desarrollaba el técnico relojero. En las manos de estos dos recoletos queda el control del funcionamiento del preciado reloj.

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