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El blog de unas monjas de clausura en Brasil: del 12 al 22 de septiembre, 2008
Rito de iniciación al noviciado de Helena.


El blog de unas monjas de clausura en Brasil: del 12 al 22 de septiembre, 2008
31-10-2008 Brasil
En el desayuno, Helena ha recibido nuestras felicitaciones y las cartas y regalos que las novicias de Ahuacatlán, Jalpan, Texcoco y Tecamachalco, sabiendo que iniciaría el Noviciado, le mandaron por medio de la presidenta y la vicaria de la Federación.
12-18 de septiembre de 2008

Ayer por la noche han llegado nuestras hermanas Laura y Juanita de Fortaleza. Su salida fue toda una odisea y es digna de contarse.

Han viajado en autobús y, pensando que la salida era a las 13:20, salieron del seminario con Fr. Gerardo como a las 12:30 o poco más, confiadas en que llegarían puntuales. La aventura comenzó cuando, estando en camino rumbo a la estación de autobuses de Fortaleza y en pleno tráfico de mediodía, una amiga que las esperaba y que iba a viajar con ellas les telefoneó para preguntar cuándo llegaban, porque la hora de salida iba a pasar. Entonces se enteraron que la salida era a la una en punto y no a las 13:20 como ellas pensaban.

Estaban en medio del tráfico pesado de la ciudad y con una suerte tal que cada semáforo se les pintaba de rojo. ¡Oh, desesperación! Los nervios las comían en medio de una gran calma, claro, la de los semáforos que se les ocurría pararles en su apresada carrera.

Pero Fr. Gerardo, perito en el volante, no las iba a dejar perder ese autobús. Sin dejar de cumplir las reglas de tráfico las hizo llegar sanas y salvas a la estación. Entraron corriendo, sin perder la modestia religiosa, para comprar los boletos, aunque felizmente ya estaban comprados. Esa amiga, previniendo todo y sospechando que podían perder el autobús si ella no adelantaba el trabajo, había comprado los boletos y pedido al chofer que esperase un poco.

El chofer mismo sonrió cuando las vio llegar tan apresuradas intentando no retrasar la salida. Finalmente, las hermanas, con la adrenalina al tope, solo podían agradecer a Dios haber podido superar todos los obstáculos, después de todo no fue tanto el atraso.

Se despidieron de Fr. Gerardo, agradeciéndole su esfuerzo, y subieron al autobús descansadas de tal correría. Qué bueno que Dios coloca personas tan buenas y disponibles en nuestro camino, pero también será mejor enterarse bien de las salidas la próxima vez para que no ocurra lo mismo.

Agradecemos la gran disponibilidad de toda la Comunidad del Seminario de Fortaleza, que siempre hacen de su casa nuestra casa, por su atención y acogida. A los seminaristas, que siempre esperan una visita nuestra, desde aquí nuestro abrazo y oración pues sabemos que no se pierden nuestro diario vivir y nos acompañan a través de las noticias que publicamos.

Ahora finalmente todas estamos en casa y con mucho trabajo por hacer. La noticia de la llegada de la M. Adoración, presidenta de nuestra Federación, su acompañante M. Rosa, vicaría federal y de Fr. Alfredo, nuestro asistente, nos hace poner la casa bonita y preparar la bienvenida.

Comenzamos por la limpieza del jardín. Las novicias encargadas de ese oficio se han esmerado en dejarlo presentable, pues será lo primero que vean al entrar. Se han fregado los pasillos del claustro ya que por la construcción Hay mucho polvo por donde quiera que se mire.

Así también se han tenido que hacer algunas compras de mobiliario para las celdas que ocuparán. Es la primera visita que recibimos de la Madre Federal de México desde que estamos en nuestro Monasterio y nos estamos esforzando por dar una buena acogida a nuestras hermanas, pues queremos que se sientan en casa.

Las jóvenes brasileñas del monasterio también están emocionadas, al parecer casi más que nosotras, pues es como conocer algo de nuestras raíces, del lugar donde venimos y nos hacen una y mil preguntas llenas de curiosidad, y ansiosas por que ya estén aquí las hermanas.

No sólo ellas. También los amigos de la Comunidad están curiosos y a la expectativa, pues es la primera vez que reciben monjas del exterior que son igual a nosotras. Así la atmósfera y el clima que se va cargando de emoción y misterio tanto entre los más próximos a nosotras como en casa.

Entre una cosa y otra, los quehaceres cotidianos y las horas de oración. Hasta hemos pedido a José Luis y a Francisco que nos dispensen de las clases esta semana, para tener un poco más de tiempo y dejar todo en su punto.

Además, los trabajadores están puliendo el suelo de los pasillos. Hay un ruido que no deja concentrarse ni escuchar bien. Ellos se propusieron —porque así se lo pedimos— terminar antes de que lleguen las visitas, para que después nosotras podamos limpiar todo y no tener ruidos molestos durante el tiempo que pasen con nosotras.

En cuanto a la construcción, hace días que esperamos que llegue la máquina que va a emparejar el terreno del frente del monasterio, pues pensamos urbanizar esa parte con una pequeña placita y un estacionamiento.

El domingo 14 Helena ha comenzado sus ejercicios espirituales, tiempo de gracia, purificación y entrega, para reflexionar sobre su vocación a la llamada que Dios le hace y así iniciar con mucho ánimo y disposición el comienzo del Noviciado.

Todas nos hemos encomendado a sus oraciones; ella, como María, va a estar a los pies del Señor mientras nosotras, como Marta, trabajamos para dar la bienvenida a las visitas.


19 de septiembre de 2008

Desde temprano todas andamos afanosas, cada quien en el trabajo que se le ha confiado. Las cocineras se han esforzado con una comida especial; se han preparado cantos de bienvenida e incluso algunas de nuestras amigas han venido a colocar un mural de bienvenida.

Los cuartos que van a ocupar las visitas han sido arreglados con decoro por algunas hermanas y hasta a la cachorrita le ha tocado baño para que la encuentren limpia y decente. Todo está dispuesto para la llegada de las visitas, que han telefonado diciendo que llegarán para la comida. Alfredo Arambarri nos ha llamado a las ocho y media de la mañana.

Como al mediodía, terminados los trabajos y sabiendo que habían llegado a Guaraciaba y estaban en la casa parroquial con la comunidad de los frailes, rápidamente nos fuimos a la portería para esperarlos. Los han invitado a quedarse a comer con ellos, pero sabían que aquí también los esperábamos y sólo pasaron para saludarlos y dejar a Refugio en casa. Cabe decir que Helena, que está en su retiro, ha dejado el silencio un momento para saludarlas y poder disfrutar de este momento con todos.

Han llegado y los hemos recibido con un canto de bienvenida, «você, que está chegando, bem-vindo, seja bem-vindo», mientras que entre emotivos abrazos nos saludábamos.

Fue un reencuentro feliz. Algunas de nosotras conocíamos a las hermanas, y las que no ya tuvieron la oportunidad de conocerlas; y al P. Alfredo todas, hasta Helena, lo conocíamos, pues durante un tiempo vino a prestar ayuda a la parroquia hace dos años. En aquel tiempo conoció a Helena, ya que entonces ella era coordinadora de una de las comunidades que visitó.

Pasamos al interior e instalamos a nuestras hermanas en sus celdas. Después, acompañadas de Alfredo y Gerardo, siempre tan disponible y atento y que hizo el favor de traerlos desde Fortaleza, pasamos al refectorio para la comida, y comentaron peripecias del viaje.

Terminada la refección pudieron recorrer las instalaciones del Convento, que por cierto les gustó mucho, y alababan al Señor por esta obra que Él puso en nuestras manos.

Nuestros hermanos se despidieron para regresar a la casa parroquial, mientras nosotras mandamos a nuestras hermanas a descansar un poco, pues el viaje había sido largo y cansado. Y Helena, que había salido un poco de su retiro, regresaba a su desierto.

Ya por la tarde, después de misa, fuimos a conversar un poco y les invitamos a tomar agua de coco para refrescarse y para que repusieran energías. Fue una conversación alegre y familiar; eran muchas las cosas para contar, pero todavía habría tiempo para todo eso.

Rezamos vísperas, meditación y luego tuvimos la cena, durante la cual también conversamos un rato. Pero no quisimos ser tan crueles y Consolación, siendo comprensiva con ellas, quiso que fuéramos en seguida a descansar, así que rezamos completas y luego fuimos a dormir.


20 de septiembre de 2008

Ha sido grande nuestra sorpresa al enterarnos hoy que la estancia de nuestras hermanas será corta, por no decir cortísima. Esperábamos que fueran más días, pero solo estarán una semana con nosotras.

Las que más se han quejado son las brasileñas, pues estaban ilusionadas con tantas cosas y no se esperaban esta noticia. Pero bueno, sus motivos tienen y es la primera experiencia. Han dicho que para la próxima vez ya será más tiempo el que se queden con nosotras.

En realidad no tenían en cuenta que el viaje era largo, pues tuvieron que esperar casi un día en el aeropuerto de São Paulo, donde hicieron escala. Sólo las vamos a disculpar con la condición de que en otra oportunidad aprovechen para pasar más días con nosotras.

Nos hemos consolado un poco cuando en la comida nos han entregado todas las cartas y regalos que nuestras familias y hermanas de los conventos de Ahuacatlán y Jalpan nos mandaron. También recibimos un juego de vinajeras que nos han venido muy bien y unos discos de música agustiniana de la Comunidad de Tecamachalco, de la que es priora la Madre Rosa. Ya hemos pedido al Señor las recompense por este bonito detalle.

Reímos y disfrutamos con cada regalo. Había de todo: chiles, dulces, sabritas, bombones, banderitas de México, música mexicana, hilos que aquí no se encuentran y que usamos para los bordados, hasta gabanes que pidieron para las brasileñas y calzado que algunas mamás cariñosamente enviaron para sus hijas.

Entre todas las emociones todavía el día no acababa. Por la tarde, acabada la misa, los amigos del monasterio quisieron dar la bienvenida a nuestras hermanas e hicieron para ellas una pequeña recepción de homenaje. En este acto también participó nuestro asistente, pues es muy conocido por aquí.


22 de septiembre de 2008

Cumpleaños e iniciación al noviciado de Sor Helena.

Nos levantamos en silencio, hasta la campana para despertar no sonó, porque hoy es un día especial. Es cumpleaños de Helena y, además, este día se reviste de doble fiesta porque también inicia su noviciado.

Así todas hemos llegado de puntillas hasta su celda y Jenislane, con la guitarra en mano, ha arrancado un soñoliento acorde para iniciar la pequeña serenata para Helena.

Al escuchar nuestras voces mañaneras ha salido a la puerta y le han colocado una corona de flores en su cabeza, así como le han puesto en las manos un niñito Jesús que la acompañará en su celda este día.

Después de Laudes tuvimos la ceremonia de Iniciación al Noviciado. Helena manifestó la decisión de experimentar más a fondo nuestra vida y la comunidad la acogió con alegría, confiandoen la ayuda del Señor en que esta obra que comienza en ella llegue a buen fin.

Helena ya luce su velo blanco que quiere significar la pureza con que va a comenzar su noviazgo con Jesús. Está feliz, pues es un paso más en su respuesta al Señor. Sobre todo después de que se le hizo la chica difícil antes de decidirse a ingresar, y el año y medio de postulantado se le ha ido como agua.

Ahora nos hemos quedado sin postulantes, pero primero Dios a principio de año una chica, Fernanda, que es de Guaraciaba también, ingresará.

En el desayuno ha recibido las felicitaciones de todas y ha recibido las cartas y regalos que las novicias de los conventos de Ahuacatlán, Jalpan, Texcoco y Tecamachalco, sabiendo que iniciaría el Noviciado, le mandaron por medio de M. Adoración y M. Rosa.

El día pasó en fiesta. Nuestro obispo, Don Javier, y Fr. Alfredo nos han acompañado en la comida y ya al atardecer, a las cinco de la tarde, se celebró la Misa en acción de gracias por Sor Helena.

Después de la Eucaristía todos pasaron a tomar un refrigerio y cantamos los “Parabéns” a nuestra hermana. No está de más decir que en este día Helena estuvo acompañada de sus papás y familiares, algunos miembros de la pastoral catequética de la Parroquia —ya que ella era catequista— y de Rosilene y Elías, los padres de Jamsom, un profeso de Guaraciaba que estudia ahora en Las Rozas (Madrid, España). Ellos están integrados en el trabajo parroquial y que acompañaron a Helena como padrinos. Y, como invitada especial, nuestra aspirante Fernanda.

Una vez que todos se despidieron pudimos convivir fraternalmente con nuestra hermana y agradecer al Señor por las maravillas que va obrando en nuestra comunidad. Eran muchos los motivos que teníamos para alegrarnos, pues la presencia de M. Adoración y M. Rosa fue providencial y una buena nota en nuestra historia particular.

Tal vez podamos colocar en labios de Helena estos versos de León Felipe:

                    Nadie fue ayer,
                    ni va hoy
                    ni irá mañana
                    hacia Dios
                    por este camino
                    que yo voy.

                    Para cada hombre guarda
                    un rayo nuevo de luz el sol…
                    y un camino virgen Dios.


Sí, Helena comienza otra etapa en su vida que la preparará a una entrega al Señor más consciente. Sabemos que ella tiene un ‘camino virgen’ por recorrer. Día a día hará entrega de su vida; pero es un tiempo de prueba, no en sentido negativo —como si al final se deba decir que se aprueba o no—, sino como un probar y experimentar al Señor en su vida a través de una experiencia de más intimidad con Él.

Con la formación que se le irá proporcionando, Helena medirá sus fuerzas y su capacidad de entregarse a Dios en este camino, y se enamorará más de él.





























El inicio del blog de unas monjas de clausura en Brasil fue publicado en formato reportaje en esta misma página web, y puedes verlo pulsando aquí.

También te recomendamos echar un vistazo a la sección de “Blogs de Misioneros”, dentro del apartado general de Noticias, donde encontrarás entregas anteriores a éstas y los blogs de otros misioneros, pulsando aquí.

Los editores consideran que éste es un “monasterio contemplativo y misionero” y desean que la publicación sea homenaje a los propios misioneros y a las monjas contemplativas que les apoyan con su ferviente oración repartidas por tantos lugares del mundo.









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