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La obra: Historia de los Agustinos Recoletos




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Ángel Martínez Cuesta: 50 años de historiografía moderna en la Orden de Agustinos Recoletos
» El horizonte desde la atalaya del investigador «
Abril 2016

Ángel Martínez Cuesta, a la izquierda, durante una visita a la Amazonia brasileña.

La obra: Historia de los Agustinos Recoletos
¿En qué han cambiado los criterios y métodos de trabajo entre el primer y segundo volumen de la Historia de los Agustinos Recoletos, separados por veinte años?

Veinte años no parecen suficientes para modificar los métodos de una disciplina con miles de años a sus espaldas. Pero estos últimos años no han sido unos veinte años comunes. En ellos la sociedad, y con ella todas las ciencias, incluso las humanas, han experimentado cambios profundos. La historia no podía escapar a esta ley. Y mucho menos la de la Iglesia y de las comunidades religiosas.

Por una parte, ambas se han visto en la necesidad de evaluar más atentamente las circunstancias físicas y culturales en que se han desarrollado y, por otra, han sentido la necesidad de acudir a las fuentes y estudiarlas con criterios más objetivos. Solo así podrían llegar a formarse una idea más o menos exacta de su pasado.

El rigor científico, ya presente en las mejores historias de la Iglesia y en algunas de las comunidades religiosas, se ha ido generalizando, dejando de lado el tono apologético que dominaba en casi todas ellas. Poco a poco los historiadores aficionados han ido cediendo el paso a los profesionales, que, de ordinario disponen de una mejor preparación técnica, emplean criterios más objetivos y conectan más fácilmente con la mentalidad actual.

Por otra parte, los instrumentos de trabajo y el acceso a ellos han mejorado muchísimo. Cada día es más fácil desplazarse para visitar un archivo o una biblioteca. Los archivos disponen de catálogos más abundantes, más claros y más detallados, así como de personal más cualificado.

Las comunidades ya no se contentan con un simple recuento de sus glorias. Esperan de sus historiadores un relato objetivo, que refleje la realidad con sus luces y sus sombras y ayude a evitar triunfalismos injustificados.

También se nota una mayor atención al ambiente social y eclesial, así como a la obra de las otras órdenes religiosas. Se es más consciente de la cultura en que se han desarrollado y de su relatividad. Las mejores historias de las comunidades religiosas están abandonando el narcisismo que afea a muchas de las antiguas para prestar más atención a otras que han trabajado a su lado, con los mismos fines y a menudo con idéntico o mayor fruto. Poco a poco está dejando de considerar a la propia comunidad religiosa como un sujeto aislado y autosuficiente para presentarlo como parte de la Iglesia, en la que convive con otras muchas.


  • Ángel Martínez Cuesta en Jerusalén.

  • En un encuentro formativa con monjas agustinas recoletas.

  • En su despacho de trabajo.


Testimonio: Rafael Lazcano
Historiador, bibliógrafo, biógrafo y editor

El nombre de Ángel Martínez Cuesta apareció en mi vida en el lejano 1978, con la publicación del primer número de Recollectio, revista anual de historia de la Orden de Agustinos Recoletos. Desde aquel entonces comenzó a formarse en mí una imagen de la persona y del personaje, siempre vinculadas al mundo de la cultura, los libros y la historia agustino-recoleta.

Rafael Lazcano, durante la presentación oficial del II Volumen de la Historia de los Agustinos Recoletos en Madrid (diciembre de 2015):


Rafael Lazcano, durante la presentación del segundo volumen de la Historia de los Agustinos Recoletos.

De inmediato descubrí que Ángel era un hombre con vocación para el estudio del pasado, la investigación y la difusión del conocimiento histórico. Tanto los artículos publicados en Recollectio como las decenas de recensiones escritas y publicadas en la última sección de la citada revista afianzaron en mí la imagen del intelectual comprometido con la historia.

En efecto, los comentarios, análisis y valoración realizados a las obras, principalmente de temas históricos, llegados a la redacción de Recollectio, firmados por Ángel Martínez Cuesta se asientan en pautas y criterios de la ciencia histórica. Las recensiones, a modo de “escritos menores”, llevan en sí las marcas del rigor, la objetividad y la autenticidad.

Cada una de ellas, desde mi modesto punto de vista, resulta de gran importancia por su calidad informativa, basada en la reflexión segura, crítica e incluso completa, según la temática de que se trate, para acercarnos a un mayor conocimiento del patrimonio histórico, cultural, artístico y religioso.

Sus críticas ponen de manifiesto que no todo cuanto se publica posee la misma validez ni utilidad para el esclarecimiento de hechos, acontecimientos e interpretaciones del pasado.

De este modo un tanto peculiar y propio, me fui formando una imagen del investigador-historiador, y a través de ella descubrí al hombre apasionado por la Historia y la Verdad, ambas con mayúscula, pues, seguramente, en ellas encuentra el sentido más pleno a su vida de intelectual.

También he de confesar que con el paso de los años he ido percibiendo mediante la lectura de casi toda su producción escrita, pero sobre todo a través del trato personal y de amistad, los rasgos humanos que conforman su ser y quehacer, forjados desde la humildad, la lealtad y el trabajo. Sobre este trípode emerge a la luz el nombre y la figura del historiador Martínez Cuesta.

Presentación del segundo volumen de la Historia de los Agustinos Recoletos.

Varios son los aspectos humanos que me resultan más llamativos de Ángel, y que quizá por ello sean también los más esenciales o preeminentes a la hora de adentrarnos en su personalidad.

El primero de ellos no es otro que el agustinismo recoleto, nota peculiar y siempre presente en Ángel. Por sus cuatro costados afloran con mesura los grandes ideales del Agustino Recoleto de los siglos XVI y XVII, si bien adaptados, expresados y vividos según los nuevos tiempos.

Desde esta perspectiva me atrevo a afirmar que Ángel es un hombre sencillo, de apariencia débil y robusta voluntad, siempre familiar y comunicativo, de inteligencia despierta y carácter equilibrado, amable y cordial, de conversación fácil y dispuesto para aprender de los demás.

Su vastos saberes de especialista y la amplia cultura general adquirida se hacen presentes tras un rato de conversación, o al hilo de una consulta por correo electrónico, donde sin querer afloran de modo espontáneo, fresco y continuo, como si de una fuente se tratara, sus muchos saberes y enseñanzas de especialista curtido en historia y espiritualidad agustino-recoleta.



Cayetano Sánchez, durante la presentación del segundo volumen de la Historia de los Agustinos Recoletos.

Testimonio: Cayetano Sánchez OFM
Historiador

Lamentablemente, conozco muy poco al padre Cuesta, tan solo por haber coincidido en congresos de historia. De él me han impresionado siempre su competencia como historiador y su profunda sencillez y humildad.

Como anécdota, quisiera anotar que el día de la presentación de su obra le embargó la emoción de tal forma que estuvo a punto de echarse a llorar. Al menos eso me pareció observar. Ese estado de ánimo lo entendí como una prueba de gratitud por nuestra presencia en el acto y por el reconocimiento, tan merecido, a su persona y su obra.


Cayetano Sánchez, durante la presentación oficial del II Volumen de la Historia de los Agustinos Recoletos en Madrid (diciembre de 2015):


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