espaol portugus english email


Índice

La persona

El religioso

El historiador

La obra: Historia de los Agustinos Recoletos




¿Y tú que opinas?

Ángel Martínez Cuesta: 50 años de historiografía moderna en la Orden de Agustinos Recoletos
» El horizonte desde la atalaya del investigador «
Abril 2016

La familia de Concha Martínez Cuesta, hermana de Ángel, de la que el religioso tiene diez sobrinos.

Ángel Martínez Cuesta durante su formación inicial como religioso.
Nota biográfica previa: una historia de vida dedicada a la Historia

Ángel Martínez Cuesta es religioso agustino recoleto. Nació en Brullés (Burgos, España) el 26 de septiembre de 1938 en el seno de una familia numerosa. A los pocos días de su nacimiento, su hermano mayor, Jesús, ingresó en el seminario menor de los Agustinos Recoletos en Lodosa (Navarra, España).

Desde 1949 a 1956, Ángel cursó los estudios secundarios en esos mismos seminarios menores de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de la Orden de Agustinos Recoletos en Lodosa (Navarra) y Fuenterrabía (Guipúzcoa).

Enrique Gómez, presidente del Instituto de Historia y Espiritualidad de los Agustinos Recoletos, introduce el acto oficial de presentación del volumen II de la Historia de los Agustinos Recoletos de Ángel Martínez Cuesta:
En septiembre de 1956 ingresó en el noviciado de Monteagudo (Navarra) y allí emitió los primeros votos el 14 de septiembre del año siguiente. Desde esa fecha hasta 1961, en que se ordenó sacerdote, cursó la teología en Marcilla (Navarra).

El año siguiente lo pasó en Manila dedicado al estudio del inglés y de la sociología. En octubre de 1962 ingresó en la facultad de Historia Eclesiástica de la Universidad Gregoriana de Roma, en la que obtuvo la licenciatura (1964) y el doctorado (1972) con una tesis sobre la historia socio-religiosa de la isla de Negros (Filipinas), que fue premiada con la medalla de oro de la Universidad. En 1964 hizo estudios de lengua alemana.

Desde 1962 hasta la fecha ha residido siempre en Roma, dedicado a la investigación de la historia y espiritualidad de la Orden de Agustinos Recoletos y a temas relacionados con ella. A lo largo de estos años ha dictado cursos, charlas y conferencias en gran parte de los países en que está establecida la Orden, y especialmente en España, Colombia y Filipinas.

Durante más de cuarenta años ha cuidado del Archivo General de la Orden de Agustinos Recoletos y durante treinta (1973-2004) ha dirigido el Instituto Histórico de esta misma orden religiosa. En 1978 fundó la revista Recollectio, que aún dirige.

Entre sus obras, además de la tesis doctoral ya citada y publicada en inglés en 1980, están las biografías del entonces beato Ezequiel Moreno, El Camino del deber (1975), y del padre Jenaro Fernández: Si no soy santo, ¿para qué quiero la vida? (2006); ya ha finalizado dos de los tres volúmenes que tendrá la Historia de los Agustinos Recoletos (1995 y 2015); ha llevado a cabo la edición en cuatro gruesos tomos del Epistolario de san Ezequiel Moreno (2006); la redacción de numerosas voces para los diez volúmenes del Dizionario degli Istituti di Perfezione (1974-2002) y frecuentes contribuciones en revistas especializadas históricas, de modo especial en Recollectio.


  • Ordenación sacerdotal de Ángel Martínez Cuesta (1961).

  • Ángel escribiría años más tarde un libro sobre la historia de los Agustinos Recoletos en Marcilla, el centro de estudios donde él mismo estudió y fue ordenado sacerdote.

  • Ángel Martínez Cuesta en su despacho en Roma, en la actualidad.


Testimonio: Pablo Panedas Galindo, OAR
El inexistente perfil de Facebook
Ángel Martínez (izquierda) y Pablo Panedas (derecha) junto a la tumba de San Ezequiel Moreno en Monteagudo (Navarra, España).
No hace muchos días, un fraile algo despistado me pedía el número de teléfono celular de Ángel Martínez Cuesta. La sorpresa me impidió aclararle que fray Ángel no tiene, ni ha tenido nunca, teléfono celular alguno. De la misma manera, puede que alguno de ustedes, impaciente por conocer a nuestro protagonista, haya recurrido a Facebook en busca de su perfil personal. Aunque pueda llegar algo tarde, me apresuro también a aclararles que Ángel tampoco tiene perfil de Facebook.

Más allá de sus datos biográficos o de su último reconocimiento, el de miembro del Instituto de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Madrid (2015), el perfil de Ángel obedece a unas circunstancias especiales que intentaré describir.

La persona y la circunstancia
Hubo tiempos en que nuestro personaje acostumbraba leer escritos de ensayistas, tratadistas y filósofos de buena prosa castellana. En esas lecturas afinó su péndola y forjó el estilo sobrio, preciso y colorido que le caracteriza. Uno de aquellos autores era el filósofo madrileño José Ortega y Gasset cuyo pensamiento se resume en la conocida frase: “Yo soy yo y mi circunstancia”.

Bien cierto es ese principio filosófico, avalado al cien por cien por las ciencias históricas, y es necesario tenerlo en cuenta para calibrar la estatura personal y profesional de Ángel. Porque él es una pieza en el tablero de la historia en el que se jugó la partida de la renovación postconciliar de la Orden. El es parte, al tiempo que personificación de un proceso de vuelta a los orígenes que afectó en último término a toda la Iglesia.

Pero, para volver a los orígenes, hubo primero que excavar y desenterrarlos; y esta labor de arqueólogo fue, en buena parte, obra de Cuesta, a quien le ha correspondido un papel protagonista en esta tarea de recuperación de la identidad corporativa perdida.

Pablo Panedas presenta a Ángel Martínez Cuesta minutos antes de una conferencia, en la parroquia de Santa Rita de Madrid (España).

Técnica: “Cum studio et sine ira”
¿Cómo llevó a cabo Ángel esta tarea? En alguna ocasión, él ha citado la máxima de Tácito: la historia ha de hacerse “sine ira et studio”, sin impetuosidad y con empeño. Creo que lo que ha sido auténtica divisa para generaciones de historiadores, se le puede aplicar al propio Martínez Cuesta.

En primer lugar, Cuesta ha sido y es un gran trabajador. El edificio de la historia de los agustinos recoletos lo ha ido levantando a pulso, a base de desvelarse día y noche. En un trabajo escondido, en la soledad de los archivos y de la propia habitación. Un trabajo ingrato: por lo general poco apreciado, a veces incomprendido, motivo de mofa incluso. Un trabajo asediado por distintas tentaciones: el cansancio, el desánimo. Un trabajo desabrido, al no tener con quien compartirlo, por no suscitar el interés de los demás.

Un trabajo mental, pero también físico. Ángel Martínez Cuesta ha sido un estibador por cuenta de la historia. Le ha tocado cargar y transportar toneladas de fotocopias y de libros. Ahora está viviendo la época del soporte digital y los correos electrónicos. Pero antes vivió la de los microfilmes; y antes la de las fotocopias; y antes incluso, sin más, la de las copias a máquina y a mano. Por todas ellas ha pasado, y en todas ellas ha dedicado su vida a hacer acopio de materiales de toda procedencia y hacerlos desembocar en el Archivo General de Roma. Si pudiera hablar aquel bolsón de fuerte cuero colombiano que le acompañó en tantos viajes trasatlánticos…

Toda la mole de documentación la ha ido amasando y horneando “sine ira”, sabiendo que la historia la hacen hombres de carne y hueso, que piden una mirada comprensiva. Su concepto de la historia no la ve como algo ideal, sino como una realidad encarnada. Una realidad que hay que estudiar con rigor, sin faltar a la verdad, pero con una mirada exculpatoria, para ser realista. Cuesta es, sí, un historiador crítico, no criticón; no es justiciero, ni censor ni chismoso. No esconde las miserias, pero las contempla con el cariño debido a un hermano.

Ángel Martínez Cuesta y Pablo Panedas durante la presentación del II volumen de Historia de los Agustinos Recoletos en la Ciudad de México.
La trayectoria del día a día
Para comprender la obra, es fundamental conocer la trayectoria y la forma de vida, el día a día, de la persona. En el caso de Martínez Cuesta, estamos ante alguien que nunca ha sido párroco ni ha trabajado en parroquia. Lo cual no quiere decir que no haya desarrollado una sensibilidad y un trabajo pastorales. Todos los años que ha pasado en Roma ha mantenido una dedicación a la capilla de la Curia General, que tiene una labor pastoral modesta pero constante. Y lleva 43 años al frente de la Legión de María, con cuyo grupo se reúne todas las semanas para organizar y revisar su múltiple actividad benéfica.

Cuesta tampoco ha hecho carrera de profesor. Al menos, no ha dirigido cursos regulares, de no ser en una ocasión en el antiguo teologado de Marcilla. Lo cual no significa que toda su vida haya sido un ratón de biblioteca o un alquimista en su laboratorio. No ha estado al margen de los ambientes académicos, gracias sobre todo al trato mantenido sea con sus antiguos profesores sea con profesores de historia de distintas universidades y países. Y, sobre todo, sin ser profesor, ha tenido una vida magisterial intensa en las actividades de formación inicial y permanente de la Orden, principalmente.

En realidad, esta era la fase que culminaba su labor de investigador e historiador. Había una primera fase que era la del acopio de materiales en los archivos de todo el mundo. Venía luego la del estudio y análisis en la “celda”, al antiguo estilo conventual, y la composición de sus textos: charlas, conferencias, artículos, colaboraciones en obras varias… Y esos textos, en fin, los presentaba luego en las actividades formativas de los hermanos.

Puede decirse que Cuesta ha sido invitado fijo en todos los cursos de renovación, semanas de formación permanente, semanas de formación propia, cursos de preparación a la profesión solemne… que se han organizado en la Orden desde los años 70. Y otro tanto puede decirse, por lo que a la historia recoleta se refiere, de su participación en todas las efemérides de la Orden en el último medio siglo: su Centenario (1988), la Revolución de Filipinas (1998), el nacimiento en Colombia (2004), el breve Religiosas familias (2012), el AMAR, el AVAR, la canonización de san Ezequiel Moreno etc.

En todos estos foros, Martínez Cuesta ha tomado el pulso de la vida y los intereses de la comunidad, de los frailes. Las conferencias y charlas que, con este objeto, ha tenido que preparar están dirigidas a remover y dinamizar la vida de la Orden y sus religiosos. No son meros ejercicios académicos ni juegos de salón. Salen al paso de las inquietudes de los oyentes, se plantean sus interrogantes y adelantan las respuestas que ellos buscan.

A las fases que hemos citado, aún podría añadirse una última, la de la publicación de los materiales así elaborados. Y, entre las muchas publicaciones, habría que destacar el órgano oficial del Instituto de Espiritualidad e Historia de la Orden –“órgano oficial” de nuestro hombre, de alguna forma–, la revista Recollectio, de la que Cuesta es fundador y permanente director desde 1978.



menu portada noticias reportajes agenda documentos nosotros material gráfico misiones escribenos intranet Entra y verás
Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. Paseo de la Habana, 167. 28036 -Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Política de privacidad.
Búsqueda.