espaol portugus english email
Tapauá: 50 años construyendo Iglesia y Sociedad
Noviembre 2015

Una de las “cruzadinhas”, la primera atención a la niñez, en los 60.






Centro Esperança de Tapauá.

Historia y actualidad de la Parroquia de Santa Rita: Las prioridades pastorales
Los albores del siglo XXI

Las Asambleas de 1991 y 1995 continuaron con los compromisos alcanzados en las anteriores, pero una vez que el trabajo en la zona rural contó con una planificación continuada y equipos de trabajo bien formados, otras necesidades acuciaron a la Iglesia. Las más concretas fueron la familia, la juventud y la infancia. Los 90 fueron años de gran esfuerzo por levantar una estructura que salvó las vidas de miles de madres y bebés, así como por el encuentro con la adolescencia. El deseo de una atención más concreta a la familia fue cuajando más lentamente.

Adolescencia y juventud

Al poco tiempo de llegar a Tapauá, en 1964, los agustinos recoletos crearon el movimiento de las Pequeñas Cruzadas con niñas después de su primera comunión. Decenas de ellas guardaban con cariño la pequeña cinta que las identificaba. Fue el primer trabajo con la infancia y juventud realizado desde un criterio evolutivo.

En 1965, los religiosos relatan uno de los grandes problemas de la sociedad de Tapauá hasta hoy: el difícil paso de la niñez a la adolescencia, en el que muchos toman decisiones que después tendrán consecuencias graves durante toda su vida a falta de referentes sociales positivos. Pasados los fervores de la primera comunión y con la pubertad, los adolescentes “son víctimas de la consecuencia funesta de esa edad y se apartan de la compañía de los amigos de ayer; (…) se hace necesario crear para esos chicos otro ambiente que los saque del medio infantil y los coloque en un clima en el que se sientan a gusto”.

Uno de los primeros parques infantiles de Tapauá fue financiado por el Ayuntamiento pero construido por los religiosos, en concreto por Enéas Berilli. Fue uno de los pocos espacios públicos de juego y diversión, junto con los polideportivos de los colegios construidos con fondos públicos a partir de 1970. En 1973 se consiguen a través de la Legión Brasileña de Asistencia algunas máquinas de costura, hornos, un motor para moler mandioca y material deportivo. Es un primer intento de articular un trabajo de formación profesional con jóvenes. Pero durante más de 30 años desde la fundación de la ciudad, los adolescentes y jóvenes estuvieron sin espacios propios. En los 90 la preocupación de la Iglesia se materializará en nuevos grupos y servicios a niños y adolescentes que hoy continúan.

La Infancia Misionera: aunque se supone que atiende a los niños más pequeños, los monitores son adolescentes y jóvenes que asumen una responsabilidad importante y evangelizan a niños por medio de actividades infantiles, juegos, talleres. Los monitores, a su vez, reciben formación y, además de ocupar su tiempo libre con los más pequeños, se apoyan solidariamente entre ellos.

La Pastoral Juvenil: en los 90 se desarrolla el grupo de Pastoral Juvenil. Actividades específicas, mezcla de ocio sano y de educación en valores, promoción de la cultura y de las aptitudes personales en campos como la música y, en los últimos años, retiros especiales durante los Carnavales en la casa de ejercicios Casiciaco del Lago Jacinto… Todo ello les ofrece un ámbito de crecimiento desde la alegría y la participación.

El Centro Esperanza: en 1998 llegó a Tapauá una idea que primero se puso en marcha con éxito en Lábrea a partir de 1994. El planteamiento surge porque los adolescentes y jóvenes de los 12 a los 18 años tienen una jornada escolar de apenas cinco horas, y las diecinueve restantes del día están solos, sin referentes adultos, sin espacios apropiados y en una zona crucial para el tráfico de drogas. El Purús es una de las vías entre Bolivia, Perú y Brasil con menor vigilancia.

El cóctel de estos ingredientes se traducía en delincuencia, dependencias químicas, embarazos adolescentes, enfermedades de transmisión sexual, abuso y explotación sexual comercial, trabajo infantil y esclavo, abandono escolar. La Iglesia, ante esto, no puede estar quieta.

El Centro Esperanza ofrece alternativas de aprendizaje semiprofesional, merienda y actividades lúdicas. Es una actividad pastoral no proselitista, abierta a cualquier joven y adolescente, sea la que sea su religión. Nació en las salas de catequesis anejas al templo matriz. Pero a partir de 2005 funciona en instalaciones propias. Gracias a diversos proyectos sociales y a la financiación conseguida por la Familia Agustino-Recoleta, los colegios de los Agustinos Recoletos en España, familiares de los religiosos, y las ONGDs agustino-recoleta Haren Alde y La Esperanza de Lodosa (Navarra), se consiguió levantar un complejo con salas, cocina, comedor, espacio verde y polideportivo. Además se pretendió una descentralización de estructuras dentro de la ciudad de Tapauá, por lo que se estableció en el barrio de Açaí, uno de los más poblados y de menor renta per cápita del municipio, en el entorno de la comunidad de base de San Agustín.

Los alumnos del Centro Esperanza deben estar matriculados en la escuela; en dos turnos, de mañana y de tarde, el centro ofrece talleres diversos a casi 150 menores de ambos sexos. Dada la configuración de la sociedad local, muchos de ellos no son católicos. Aprenden corte y costura, bordado, música (teclado y guitarra), informática, apoyo escolar, y se organizan deportes y actividades de tiempo libre.

El Centro adquirió el reconocimiento y el cariño de la población; bajo esta premisa y al ver que era una obra más que necesaria en Tapauá, se consiguió negociar con las autoridades locales su apoyo, en forma de personal: profesores, coordinador, monitores, en diversas épocas, han estado algunos de ellos en nómina del Ayuntamiento. Para el material necesario en los talleres y para algunas obras se ha contado con el Gobierno del Estado de Amazonas a partir de 2001.

En 2009 se regularizó a todos los monitores y profesores como trabajadores inscritos en la Seguridad Social. El coste económico era importante, pero así dejaban de ser “voluntarios” y las exigencias por contrato laboral permitían una normalización de la oferta de talleres y cursos. Si un voluntario falla, el problema es de difícil solución; pero un contratado tiene obligaciones importantes de horario, profesionalidad y atención esmerada. Quizá se perdía parte de la filosofía inicial del Centro, pero se ganaba en organización y en ofrecer a los niños y adolescentes lo que realmente se les promete: una formación, ocio y crecimiento sano.


Pastoral da Criança, que ahora abarca todo el municipio. Pesaje de niños para vigilar su grado de nutrición en la comunidad de Taquarizinho.

Encuentro de Matrimonios con Cristo (ECC). Entre sus labores sociales, el reparto de alimentos a las familias empobrecidas en Navidad.

Gestantes y primeros años de vida

La Pastoral da Criança (Pastoral de la Infancia) llegó a la Prelatura de Lábrea en 1993. Atiende a gestantes y madres que han dado a luz recientemente, así como a sus hijos de cero a cinco años. Un religioso asistió a un curso en Manaos para su implantación en la Prelatura. Dos años después, en 1995, ya hay cinco grupos de Pastoral de la Infancia en la ciudad de Tapauá, además de otros dos en sendas comunidades rurales. Se organiza con una metodología común replicada por todo el país. Es eficiente, salva miles de vidas y además es simple y fácil de implantar.

Los voluntarios formados llevan una ficha personalizada de cada niño o niña en la que se vigila su estado de salud y se controla el peso. Con la prevención como principal arma, enseña a las madres a gestionar el crecimiento de los pequeños y a preparar alimentos locales, no costosos, pero ricos en nutrientes. En Tapauá su trabajo se ha extendido a toda la zona rural.


La Familia

Las Asambleas de 1991, 1995, 1998 y 2000 se refirieron expresamente a una de las mayores dificultades sociales de Tapauá: la familia. La inmensa mayoría de los habitantes no indígenas llegaron aquí por la explotación del caucho; eran casi exclusivamente varones, muchos analfabetos, en un ambiente sumamente hostil y de pobreza.

Eso configuró una sociedad machista en la que las mujeres no tenían posibilidad de progreso. Las relaciones humanas eran ocasionales y basadas en necesidades primarias, más que afectivas y basadas en proyectos de futuro. La familia era una entidad desestructurada, con abundancia de madres solteras abandonadas y con una cultura de la explotación de la mujer en el hogar.

El alcoholismo y las dependencias han sido una tradicional “salida” para una vida sin sentido ni proyecto de futuro. La mujer ha sido instrumentalizada y relegada a la tarea del hogar y el cuidado de los niños. El porcentaje de abuso intrafamiliar era y es mayor cuanto menor es la comunidad aislada donde se vive. El abandono del hogar y la poca voluntad de asumir las responsabilidades educativas y de cuidado de los hijos han sido comunes en el varón.

El papel de la mujer en la sociedad occidental y en la misma Iglesia ha variado con el tiempo, así como la comprensión de sus necesidades específicas. Es relativamente reciente considerar el respeto íntegro de la mujer y de sus posibilidades como agente de transformación social, así como de sus libertades y derechos específicos. En un lugar como Tapauá, dadas las condiciones, aún se está en un estadio en que tiene mucho que avanzarse.

La Pastoral Familiar ha sido por ello una prioridad desde los años 90. Los intentos han sido diversos y no siempre con el fruto deseado, por lo que esta pastoral está en una situación mucho más atrasada que en lugares como Lábrea o Canutama, que comenzaron esta tarea. Cuatro hechos motivaron que la Familia fuese uno de los centros de acción pastoral en Tapauá a partir de 1994. La Campaña de la Fraternidad apostó por este asunto con el lema “Y la familia, ¿cómo está?”; se reflexionó por primera vez de una forma abierta sobre esta situación en todos los grupos pastorales. Los otros tres hechos fueron de gran repercusión social: una joven que quedó entre la vida y la muerte durante semanas por un aborto clandestino; el programa de esterilización gratuita a mujeres que se usó como un atractivo de campaña política; por último, ese año fue en el que menos matrimonios sacramentales se celebraron y hubo una fuerte disminución de bautizados.

Hoy día colabora en esta tarea el movimiento de los Encuentros de Matrimonios con Cristo (ECC). En 2004 se hizo el primer ECC en Tapauá con 30 parejas participantes. Es un movimiento espiritual y social. Espiritual, porque las familias reflexionan juntas sobre la Palabra de Dios, oran, y se forman sobre lo que es y se espera de un matrimonio cristiano. Social, porque la solidaridad es uno de los ejes transversales de la familia como célula social, y por ello han sido los encargados de, por ejemplo, organizar las campañas solidarias de Navidad o de promover una solidaridad real efectiva que dé testimonio de cómo actúa una familia cristiana.

En la última Asamblea General de la Prelatura, en 2013, la Pastoral Familiar ha vuelto a aparecer como prioridad principal de la agenda pastoral. La familia sigue siendo una de las preocupaciones más importantes, porque, aunque el trabajo sea arduo, los resultados no son los esperados en un ambiente que aún no es consciente de su importancia como núcleo social primario.



Otros aspectos de importancia especial en los años 90

La Asamblea General de 1998 redactó unas prioridades que no parecen seguir la lógica de las anteriores asambleas, ya que se centró en algunos puntos más generales de carácter nacional, señalados en las Directrices Generales de Acción Pastoral de la Iglesia en Brasil.

La Pastoral del Diezmo ha sido una de las maneras que ha encontrado la Iglesia brasileña para autofinanciación. Se trata de que las familias colaboren económicamente con su Iglesia para llevar adelante todos sus servicios y tareas pastorales. Para ello, se pide que en torno a una décima parte de los ingresos totales se dediquen a financiar la vida eclesial, desde las celebraciones litúrgicas, a la catequesis o las acciones de solidaridad.

Reportaje de la televisión estatal de Amazonas sobre las fiestas de Santa Rita de Tapauá.


Estudios actuales de la Radio Comunitaria Educativa de Tapauá.

La Pastoral de la Comunicación se ha centrado en la tarea de la Radio Comunitaria Educativa de Tapauá. La radio es el medio público preferente, menos caro de producir que los otros, y llega fácilmente a las comunidades rurales: una radio funciona con unas simples pilas y acompaña la vida en soledad de esas comunidades con frecuencia. A finales de los 90 se implanta la radio comunitaria con emisión de música y avisos a las comunidades rurales donde no existe teléfono, servicio de correos, ni otra comunicación a no ser los mensajes enviados en los barcos.

Ha pasado por muchas vicisitudes y ha contado con el apoyo de la Parroquia de Santa Mónica de Zaragoza (España), sensible con esta necesidad. Ha necesitado de costosos procesos de legalización, de equipamientos especiales que no pueden conseguirse en el Amazonas, y algunos fenómenos meteorológicos como los rayos han obligado a gastar mucho en reparaciones.

En 2005 se traslada a su nuevo estudio, en la misma plaza principal. Lo que comenzó con unos pocos voluntarios poniendo música, ha ido abriéndose a la información local y a programas específicos pastorales. Se sigue buscando a día de hoy un servicio de más calidad, más profesional y más pastoral para el bien de toda la sociedad.




Historia y actualidad de la Parroquia de Santa Rita. Las prioridades pastorales:
En el siglo XXI: la evangelización de la política y la presencia social


menu portada noticias reportajes agenda documentos nosotros material gráfico misiones escribenos intranet Entra y verás
Agustinos Recoletos. Provincia de San Nicolás de Tolentino. Paseo de la Habana, 167. 28036 -Madrid, España. Teléfono: 913 453 460. CIF: R-2800087-E. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, número 1398-a-SE/B. Política de privacidad.
Búsqueda.